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La exposición invita a descubrir la cultura japonesa a través de la belleza artesanal de las ningyō y un completo programa de actividades.
- Fotos del Ayuntamiento
El concejal de Cultura, Santiago Alonso, inauguró este jueves la exposición “Ningyō: Arte y belleza de las muñecas japonesas”, una muestra exquisita que invita a contemplar de cerca uno de los símbolos más delicados y duraderos de la cultura nipona. Organizada por Fundación Japón, la exposición podrá visitarse hasta el 30 de noviembre en la Sala José Hernández del Antiguo Hospital de Santa María La Rica, y se acompaña de charlas, visitas guiadas y talleres inspirados en las artes tradicionales japonesas.
Alonso destacó durante su intervención el carácter poético y evocador de la muestra: “Con esta magnífica colección de muñecas se nos invita también a escuchar lo que el arte susurra desde otros tiempos y lugares lejanos. Es una de esas exposiciones que hablan en voz baja, pero dejan una huella profunda en nuestra mirada”, afirmó.
La delicadeza de lo efímero
A través de las ningyō, palabra japonesa que literalmente significa “figura humana”, el visitante se adentra en un universo que combina lo ritual y lo cotidiano, lo artesanal y lo espiritual, lo efímero y lo imperecedero. “Estas figuras despliegan una parte esencial del alma japonesa”, subrayó el edil, “una unión sutil entre la devoción y la estética, entre el gesto y la contemplación”.
La exposición presenta 67 conjuntos de piezas que narran la evolución de la muñeca nipona desde su función ritual, ligada a la protección de la infancia o a los deseos de prosperidad, hasta su papel como objeto artístico y símbolo de identidad cultural. A diferencia de las muñecas occidentales, que suelen ser juguetes o coleccionables, las ningyō nacen como mediadoras entre el mundo humano y el espiritual, como amuletos que acompañan a las personas a lo largo de la vida.
Cada vitrina propone una mirada diferente: las muñecas rituales, asociadas a festividades como el Hina Matsuri (Festival de las Niñas) o el Tango no Sekku (Día de los Niños); las obras concebidas como bellas artes, donde el virtuosismo técnico roza la escultura; las piezas populares, elaboradas con materiales humildes pero dotadas de enorme expresividad; y una sección dedicada a la modernidad del universo ningyō, que enlaza con el manga, el anime y la cultura visual contemporánea.
El recorrido, cuidadosamente iluminado y ordenado por temáticas, permite apreciar el valor de los materiales, madera lacada, telas de seda, papel washi, cerámica, marfil, caolín o pigmentos naturales, y la precisión del gesto en cada rostro, donde se adivina el respeto por el detalle que caracteriza al arte japonés. En conjunto, la muestra transmite esa mezcla de serenidad y reverencia que atraviesa buena parte de la estética oriental: la belleza de lo pequeño, la importancia del silencio y la contemplación como forma de conocimiento.
Talleres y experiencias para todos los públicos
La exposición se completa con un programa de actividades paralelas que invita a vivir la cultura japonesa de manera directa. Las visitas guiadas se celebran los jueves 6, 13 y 27 de noviembre, a las 17:10 horas, y ofrecen una introducción a la simbología y técnicas que rodean a las ningyō. Ese mismo jueves tuvo lugar la charla “Ningyō: pasado, presente y futuro de una tradición viva”, impartida por Alejandra Prieto, profesora de la Escuela Universitaria de Artes TAI, que exploró la evolución de estas figuras como reflejo del alma femenina y de los cambios sociales en Japón.
Los talleres programados también prometen una experiencia sensorial y educativa. El taller de origami, previsto para los días 13 y 27 de noviembre a las 18:00 horas, enseñará a crear figuras simples mediante el arte del doblado de papel, una práctica que fomenta la paciencia, la concentración y la armonía interior. El taller de shodō, la caligrafía japonesa, se celebrará el 18 de noviembre, dirigido por estudiantes de la Showa Women’s University, y permitirá a los participantes escribir sus propios caracteres con pincel e tinta, experimentando la precisión estética del trazo.
Por último, el 22 de noviembre tendrá lugar el taller de kiri-e, el arte de cortar el papel, impartido por el artista Yusuke Shimomura, de 17:00 a 19:00 horas. Esta técnica, basada en la creación de siluetas a partir de una sola hoja, exige concentración y pulso firme, pero también ofrece un espacio de meditación activa. “El tiempo que dedicamos a cortar el papel conecta con el espíritu del zen”, explican los organizadores. Los talleres son gratuitos, aunque con plazas limitadas y necesidad de inscripción previa.
Este conjunto de actividades convierte la muestra en una propuesta viva, más allá de la simple contemplación museística. La cultura japonesa se abre así a un público diverso, que puede experimentar su belleza no solo con los ojos, sino también con las manos y el alma.
Una alianza cultural entre Alcalá y Japón
En su intervención, Santiago Alonso quiso poner en valor la colaboración de diversas instituciones locales y nacionales que han hecho posible la llegada de esta exposición a Alcalá de Henares. “Agradezco el esfuerzo de la Escuela de Arte Alberto Corazón, la Cátedra del Cómic de la Universidad de Alcalá y, sobre todo, la Fundación Japón, por su generosidad y compromiso con la difusión de la cultura japonesa”, señaló.
El concejal también subrayó la importancia de que espacios como Santa María La Rica se consoliden como punto de encuentro entre culturas y tradiciones. “Les invito a recorrer esta exposición disfrutando de la delicadeza con la que fueron creadas cada una de las muñecas que aquí se muestran, de ese gusto por el detalle, de ese respeto por la tradición y por la creación… Es una delicia para los sentidos”, concluyó.
La llegada de “Ningyō” a Alcalá de Henares refuerza además la proyección internacional del programa cultural del Ayuntamiento, que en los últimos meses ha apostado por exposiciones de carácter global, desde el arte contemporáneo iberoamericano hasta las muestras de fotografía patrimonial o la divulgación científica. En este caso, la alianza con Fundación Japón ofrece un ejemplo de diplomacia cultural que va más allá de los objetos: propone un diálogo entre sensibilidades, un encuentro entre el pasado y el presente a través de la belleza y la artesanía.
Quienes visiten la Sala José Hernández durante este mes encontrarán algo más que muñecas: encontrarán la huella silenciosa de una civilización que hizo del detalle una forma de espiritualidad, del trabajo artesanal una vía de perfección y del arte un modo de mirar el mundo con ternura y respeto.
Porque en el fondo, como diría el propio Alonso, estas ningyō hablan en voz baja, pero su eco resuena mucho después de abandonar la sala.

















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