- El autor reivindica el valor de la Hispanidad y critica al Gobierno socialista por desentenderse de una celebración que considera esencial para la identidad común.
- Antonio Saldaña Moreno es concejal de Obras, Mantenimiento Urbano, Edificios Municipales, Fiestas y Tradiciones Populares.
El 12 de octubre, Día de la Hispanidad, representa una oportunidad única para reflexionar sobre la riqueza de los lazos históricos, culturales y humanos que unen a España con América Latina. Es una fecha que rememora el encuentro de dos mundos, un encuentro que no estuvo exento de complejidades, pero que, con el paso de los siglos, ha dado lugar a una conexión profunda y duradera entre los pueblos que comparten un mismo idioma, valores comunes y tradiciones entrelazadas. Este año además la conmemoración ha venido acompañada de la concesión del premio Nobel de la Paz a la venezolana María Corina Machado, por su lucha sin descanso por las libertades en su país, siendo un ejemplo para Latinoamérica y todo el mundo.
Como era de esperar el PSOE y sus socios ha ignorado la concesión de este galardón a una mujer valiente, igual que llevan años haciendo con todo lo que huela a Hispanidad, han decidido ignorar y, en muchos casos, desvalorizar este vínculo, al punto de ocultarlo entre las sombras de escándalos políticos y vergüenzas nacionales a los que nos tienen acostumbrados.
La cultura española ha dejado una huella indeleble en el continente americano. Desde la arquitectura colonial en ciudades como Cuzco, Lima, o México D.F., hasta el mestizaje musical que da vida a géneros como la salsa, el tango o la música ranchera, el folclore de nuestros pueblos está impregnado de una historia compartida. La lengua, el más grande de los legados, ha tejido una red de comunicación que abarca desde el Río Grande hasta la Tierra de Fuego. El español no solo es el idioma de los libros y de la poesía, sino también el de la vida cotidiana, el de las familias que se extienden de un lado a otro del Atlántico, con más de 600 hispanohablantes en el mundo, y creciendo.
El Día de la Hispanidad no es solo una fecha para rememorar ese encuentro histórico, sino una jornada para celebrar los logros y las aportaciones culturales que se han dado mutuamente durante siglos. La comida, las costumbres, las festividades y, sobre todo, la solidaridad entre los pueblos hispanoamericanos y España, son un reflejo de cómo, a pesar de las diferencias y las dificultades, la relación sigue viva y dinámica. Es una fecha que no solo honra el pasado, sino que también nos invita a mirar al futuro con una conciencia colectiva que respete y valore esos lazos.
El desdén del Gobierno del PSOE
Sin embargo, es evidente que, bajo el actual Gobierno del PSOE y sus socios, el Día de la Hispanidad no se celebra con el fervor ni la importancia que merece, menos mal que sí se puede celebrar en la Comunidad de Madrid gracias al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, donde hemos contado con una programación entorno a este día. A lo largo de los últimos años, hemos visto cómo la fecha ha sido eclipsada, relegada a un segundo plano e incluso convertida en objeto de desprecio y desprestigio. En lugar de rendir homenaje a los vínculos históricos con América Latina, el PSOE y sus aliados, con su agenda de «descolonización», ha buscado transformar el 12 de octubre en un día de vergüenza, centrado exclusivamente en los aspectos negativos del colonialismo, sin considerar la riqueza cultural y los frutos de esa herencia compartida.
Este desapego hacia nuestra identidad hispánica no solo es un error histórico, sino un desprecio hacia la propia esencia de nuestro país. Al ignorar el valor del Día de la Hispanidad, el Gobierno envía un mensaje peligroso: el de ocultar la historia, las tradiciones y los logros que nos han dado forma como nación. ¿Por qué ocultar con tanto fervor lo que nos ha hecho quiénes somos? ¿Por qué silenciar la celebración de una de las culturas más vivas y complejas del mundo? La política de borrar y «desnacionalizar» la memoria histórica, sumada a los constantes escándalos de corrupción que han salpicado a la administración actual, está minando la confianza en las instituciones y empobreciendo el sentido de pertenencia de los ciudadanos a su país y a su historia, que es también lo que buscan.
Y este año, a pocas horas de la celebración llegó la concesión del Nobel de la Paz a una venezolana, y lo que debería ser motivo de orgullo para toda la comunidad hispana, como en su momento lo fue el de Literatura para Vargas Llosa, ha demostrado la cara más sectaria de la izquierda, local, regional y nacional, que se ha negado a darle su apoyo y algunos hasta lo han criticado, dando así a su apoyo cómplice al dictador venezolano.
En un momento de fragmentación política y de creciente división social, más que nunca necesitamos recordar lo que nos une. El Día de la Hispanidad debería ser un día de celebración, no solo para España, sino para toda Iberoamérica. Es una oportunidad para estrechar lazos, para renovar el compromiso con nuestra herencia común y para hacer frente, unidos, a los desafíos del presente y del futuro. En lugar de ser un día de confrontación ideológica, debería ser una jornada para reforzar el entendimiento mutuo, para reconocer que, aunque el pasado colonial sea motivo de debate y reflexión, también lo es la increíble diversidad cultural que ha surgido de él.
En definitiva, la desvalorización del Día de la Hispanidad por parte del Gobierno del PSOE no solo es un error político, sino una traición cultural que no debe ser aceptada por la ciudadanía. Es necesario recordar que los pueblos de habla hispana compartimos una historia común que debemos celebrar y cuidar. Ignorar o minimizar este hecho no solo empobrece nuestra identidad, sino que también pone en peligro el futuro de nuestra relación con Hispanoamérica, un futuro que debe estar basado en el respeto, la colaboración y el reconocimiento de lo que hemos sido, y de lo que podemos llegar a ser juntos.
Es momento de recuperar el orgullo de nuestra historia y de nuestras raíces, de alzar la voz y recordar que el Día de la Hispanidad es mucho más que una fecha en el calendario: es un símbolo de la riqueza, la diversidad y la unidad de un mundo hispano que debe ser reivindicado y celebrado con la dignidad que merece, celebrando su espíritu el resto del año.


















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