- Fotos del Ayntamiento y video de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY
Con gesto satisfecho, apoyada en gráficos comparativos y con la artillería de cifras sobre la mesa, la alcaldesa Judith Piquet compareció este lunes en la sala de prensa del Ayuntamiento para presentar el balance oficial de las Ferias 2025. Y lo hizo sin medias tintas: “Alcalá ha vivido unas Ferias multitudinarias, seguras y ejemplares”, resumió, en una declaración que sonaba tanto a conclusión como a mensaje político dirigido a la oposición.
No faltaron las palabras de agradecimiento a peñistas, vecinos, cuerpos de seguridad y trabajadores municipales, ni tampoco los palos a socialistas y concejales de Más Madrid por lo que la regidora definió como “ausencia institucional” y “críticas destructivas deseando que ocurrieran incidentes graves”. Un tono duro que contrastaba con la imagen oficial de fiestas “alegres, acogedoras y participativas” que quiso transmitir el equipo de Gobierno.
Entre los datos estrella, Piquet destacó los más de 20.000 espectadores que llenaron conciertos, teatro y danza; los 7.000 turistas atendidos en las oficinas municipales; los 650 conflictivos expulsados del ferial antes de que dieran problemas; y los más de 105.000 kilos de basura recogidos que, según la alcaldesa, demostraban que “Alcalá amanecía limpia cada mañana”. O lo que es lo mismo: que aquí no hubo batalla campal que valiera, y que hasta el último vaso de plástico tuvo quien lo barriera.
Ferias a lo grande: cultura, música y turismo
El discurso arrancó por donde más luce: la masiva asistencia. “Cerca de 300 actividades en nueve días”, enumeró la alcaldesa, subrayando el papel de las peñas como “alma de las fiestas” y recordando el protagonismo extra de los Gigantes en su quinto centenario.
El apartado cultural fue presentado casi como una Champions particular: entradas agotadas en las Noches del Patio (2.500 espectadores en el claustro cisneriano), éxito rotundo del Teatro en Ferias con más de 5.000 asistentes, y un ciclo de Conciertos de la Muralla que reunió a 12.500 personas con nombres como Rosario, Marta Santos, Antonio José, Los Secretos o Los Manolos.
El nuevo escenario del parque de Sementales superó la prueba con nota, aportando variedad musical y 6.500 espectadores, mientras que la plaza de los Santos Niños se consolidó como templo para las bandas locales. Y, para que no se diga que todo pasa por el centro, las visitas guiadas de “Conoce Alcalá con tu familia” y “Patrimonio a la luz de la luna” colgaron el cartel de completo, acompañadas por más de un millar de subidas al mirador de la Torre de Santa María.
En resumen: ferias como motor cultural, turístico y económico. O, en palabras de Piquet, “unas fiestas dignas de una Ciudad Patrimonio de la Humanidad”. La frase, de manual, llevaba implícito otro mensaje: que con este Gobierno ya no hay improvisación ni botellones sin control, sino “planificación, seriedad y pluralidad”.
Seguridad y limpieza como bandera
El segundo bloque del balance giró en torno al dispositivo de seguridad, la gran obsesión del equipo municipal. “Hemos pasado de las batallas campales de 2021 y las 164 agresiones de 2022 a un único apuñalamiento en 2025, con herida leve y dos detenidos”, proclamó la alcaldesa, mostrando gráficas que comparaban su gestión con la de etapas anteriores.
Los números acompañaban: más de 650 expulsiones preventivas en el recinto ferial, controles de metales y antecedentes, disolución de conatos de pelea en minutos y 151 intervenciones sanitarias sin incidentes graves. A esto se sumó un despliegue de Protección Civil, Cruz Roja y SUMMA, con anécdotas de servicio que fueron desde encontrar a un menor perdido hasta asistir a un nonagenario con dolor torácico.
La guinda la puso el uso de drones, que según la alcaldesa actuaron como “ojos en el cielo” para detectar botellones o grupos problemáticos. Y en la trastienda, un ejército de 60 trabajadores de limpieza con 30 vehículos lograba que la ciudad amaneciera cada mañana más aseada que un hospital. “Más de 105.000 kilos de residuos en nueve días” se convirtieron en otra cifra talismán de este balance.
“Esto es lo que diferencia a un gobierno serio de la improvisación de antaño”, insistió Piquet, sin olvidar lanzar algún dardo a quienes “deseaban que algo saliera mal”. Para cerrar, sacó pecho del reconocimiento ciudadano: “Me quedo con la imagen de los peñistas aplaudiendo a la Policía Local en el último desalojo del ferial. Ese es el resumen de estas Ferias”.
Política, agradecimientos y alguna pulla final
El tramo final de la comparecencia fue un carrusel de agradecimientos con nombres propios: policías, brigadas de limpieza, voluntarios de Protección Civil, bomberos, artistas locales, promotores culturales, empresas adjudicatarias y hasta el piloto de drones. No faltó tampoco un guiño al empresario taurino ni a los medios de comunicación que cubrieron los festejos.
Y, por supuesto, tampoco faltó la política. Más Madrid, “desaparecido institucionalmente”, recibió un rapapolvo por no dejarse ver en los actos centrales. El PSOE, por su parte, fue acusado de “inventar bulos” y “desear incidentes graves para tener un titular”. La alcaldesa llegó incluso a elevar el tono calificando a los socialistas de “malos gestores, malos políticos y malas personas”. Retranca en vena, con toque electoralista, en lo que debía ser una rueda de prensa de balance festivo.
Piquet concluyó mirando ya a 2026, prometiendo que las próximas Ferias traerán “alguna sorpresa” y reiterando que la clave es mantener el modelo “planificado, plural y seguro”. El mensaje quedó claro: en Alcalá las fiestas se celebran a lo grande, se recogen los vasos, se barren los kilos de basura y se cierran los locales a la hora de la Cenicienta… pero todo con civismo y bajo el escrutinio del dron municipal.
En definitiva, un balance triunfalista donde la alcaldesa quiso mostrar que todo salió según lo previsto: ni reyertas descontroladas, ni botellones masivos, ni portadas de caos. Y de paso, lanzar la foto de unas Ferias de 2025 que, a juicio del Gobierno local, se recordarán como el año en que Alcalá se vistió de fiesta sin perder la compostura.





















