Carrozas y fuegos artificiales ponen un broche inolvidable a las Ferias de Alcalá 2025

Alcalá de Henares despidió sus Ferias 2025 por todo lo alto con el tradicional desfile de carrozas y un espectáculo de fuegos artificiales que tiñó el cielo complutense de color y estruendo. Miles de vecinos y visitantes abarrotaron calles y plazas en un ambiente festivo y familiar que volvió a confirmar la cita como el broche imprescindible de las fiestas. Carrozas, peñas, gigantes y comparsas desplegaron creatividad y alegría en un recorrido multitudinario.

  • Un desfile rebosante de imaginación y un castillo de fuegos que iluminó la despedida más multitudinaria de las Ferias 2025.
  • Crónica gráfica y vídeo de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY

Alcalá de Henares volvió a demostrar este domingo por qué sus Ferias son un acontecimiento que trasciende generaciones. Miles de vecinos y visitantes abarrotaron calles y plazas para disfrutar del gran desfile de carrozas, que un año más se convirtió en el espectáculo más multitudinario y esperado. Y como colofón, un castillo de fuegos artificiales iluminó el cielo complutense desde la Huerta del Obispo, marcando con estruendo y colorido el cierre oficial de las Ferias 2025.

Las calles del recorrido comenzaron a llenarse con horas de antelación. Familias enteras, abuelos con sillas plegables, adolescentes con móviles preparados para grabar cada instante y turistas curiosos que se unían al bullicio fueron ocupando aceras y rincones estratégicos. Había expectación, pero sobre todo un ambiente de convivencia festiva que caracteriza a unas Ferias cada vez más participativas. Los niños aguardaban nerviosos los caramelos, los mayores recordaban cómo este mismo ritual se repite año tras año, y todos coincidían en que el desfile es la guinda imprescindible de la semana.


Carrozas, peñas y un regreso estelar

El recorrido, adaptado este año por las obras de la Avenida de Guadalajara, partió desde la rotonda de Luis de Medina con Vía Complutense y atravesó algunas de las arterias más céntricas hasta desembocar en la Plaza de Cervantes, donde la emoción alcanzó su punto álgido. Allí, bajo la atenta mirada del público que llenaba las calles, desfilaron carrozas, comparsas y peñas con un derroche de imaginación y energía.

Uno de los momentos más celebrados fue el regreso de la Peña El Burleta, de Campo de Criptana, ausente en la ciudad durante más de una década. Con casi 150 participantes desplegaron su propio “Wonderland”, un viaje fantástico inspirado en Alicia en el País de las Maravillas, que incluyó coreografías encadenadas, vestuario minucioso y tres carrozas repletas de detalles que arrancaron ovaciones a su paso. El esfuerzo de sus integrantes, bailando sin descanso durante más de kilómetro y medio, fue recompensado con una acogida que dejó claro que Alcalá quiere volver a verlos en próximas ediciones.

No se quedaron atrás las carrozas alquiladas a una empresa zamorana, que sorprendieron por su luminosidad y originalidad. Y tampoco las peñas locales, que subieron el listón con pasacalles tan variados como los ABBA de Los Jardineros, los Mario Bros de Los Pichis, los coches de choque de El Woky o los personajes de Pixar de El Desbarajuste. Un desfile diverso, creativo y alegre, que reforzó la idea de que en Alcalá hay cantera festiva para rato.

A lo largo del recorrido, los Bomberos recibieron constantes aplausos al paso de su camión, y los Gigantes y Cabezudos, acompañados por los inseparables Pequeñantes, volvieron a provocar carreras y sonrisas entre los más pequeños. Se lanzaron más de 3.000 kilos de caramelos sin gluten, lo que hizo las delicias de niños y mayores en un ambiente marcadamente familiar.


Aplausos, estandartes y un cielo en llamas

Al término de la cabalgata, se procedió a la retirada del estandarte de las peñas del balcón del Ayuntamiento, un gesto cargado de simbolismo que señala el cierre oficial de la semana festiva. Ese instante, con la emoción de las peñas todavía latente, fue recibido con aplausos y cánticos que resonaban en la Plaza de Cervantes como un último eco de las Ferias.

Pero aún quedaba la traca final: a medianoche, en punto, el cielo complutense se transformó en un lienzo de luz y color con el tradicional castillo de fuegos artificiales. La empresa Vulcano, de larga experiencia en espectáculos pirotécnicos, fue la encargada de ofrecer este año un despliegue que duró más de trece minutos. Hasta dieciséis conjuntos de fuegos y quince efectos distintos, palmeras, peonías, medusas y abanicos de color, fueron sucediéndose sobre la ciudad, arrancando exclamaciones de asombro y aplausos entusiastas.

La Huerta del Obispo, escenario habitual del lanzamiento, se convirtió en el epicentro visual de una ciudad que miraba al cielo con la misma ilusión que en la primera jornada de fiestas. Aunque el público no accede al interior desde la pandemia, las inmediaciones y los puntos altos de la ciudad ofrecieron panorámicas inmejorables. Muchos optaron por la Plaza de Cervantes, otros por el entorno de las Murallas, y no faltaron quienes se acercaron hasta el río para buscar una perspectiva distinta.

El eco de los últimos estallidos se confundió con los vítores y con ese sentimiento compartido de haber vivido unas Ferias intensas, seguras y llenas de vida. Unas Ferias que, pese a los cambios de recorrido o las inevitables obras, se consolidan como una cita de referencia en el calendario festivo del Corredor del Henares.

Con las luces extinguiéndose en el cielo y el murmullo de la multitud regresando a casa, Alcalá cerró así sus Ferias 2025 con la promesa implícita de volver a superarse el próximo año.

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