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Asela Sanz recibe el Premio ALMA 2026, que consolida el galardón y reivindica trayectorias locales decisivas para la identidad cultural de Alcalá.
Al final, los secretos siempre se acaban sabiendo. Algunos con fanfarria y otros, como este, por la rendija de un micrófono madrugador. El Premio ALMA Catalina de Aragón 2026 ya tiene nombre propio, y con mayúsculas: Asela Sanz Herranz.
El concejal de Cultura había deslizado que el anuncio lo haría la alcaldesa “en breve”, sin concretar ni cuándo ni dónde. El guion institucional estaba escrito, pero sin escenario ni fecha. La radio, como suele ocurrir, no esperó a que se levantara el telón y Onda Cero se adelantó con la primicia. Cosas que pasan cuando la cultura madruga y la actualidad no entiende de protocolos. La noticia, en cualquier caso, merecía salir sola.
Y no solo porque el galardón recaiga en una figura clave de la historia cultural complutense, sino porque este tercer Premio ALMA confirma una línea clara y coherente: un reconocimiento que no se limita a repartir prestigio, sino que construye relato de ciudad. Alcalá se mira al espejo, repasa su memoria reciente y decide a quién quiere homenajear. Y lo hace con retranca, con respeto institucional y con una idea muy clara: hay trayectorias que no necesitan trending topic para sostener una ciudad durante décadas.
Un premio con nombre de reina… y espíritu de ciudad
El Premio ALMA Catalina de Aragón nació para distinguir trayectorias que hayan contribuido de manera decisiva a la identidad cultural, social y simbólica de Alcalá de Henares. Lleva el nombre de Catalina de Aragón, reina europea con raíces complutenses, figura histórica marcada por la perseverancia, la fidelidad a los principios, la dignidad personal y una fortaleza que no siempre fue reconocida en su tiempo. No es un nombre ornamental ni casual: es una declaración simbólica.
El premio se entrega en enero, cuando el año empieza y conviene recordar de dónde venimos antes de decidir a dónde vamos. En esta tercera edición, el espejo devuelve la imagen de Asela Sanz Herranz, primera teniente de alcalde y concejala de Cultura en los años setenta, cuando Alcalá empezaba a pensarse en futuro y la cultura no era un complemento decorativo, sino una auténtica herramienta de transformación urbana y social.
En aquellos años no se hablaba de “relato de ciudad”, pero se construía. No había planes estratégicos con gráficos de colores, pero sí decisiones valientes y visión a largo plazo. Y Asela Sanz estuvo en ese lugar incómodo donde se toman decisiones que no lucen en el corto plazo, pero cambian el rumbo de una ciudad durante generaciones.
Tres ediciones, tres perfiles: del reconocimiento simbólico a la memoria local
Conviene subrayarlo: no es la segunda edición, es la tercera, y ese matiz no es menor. El Premio ALMA ha ido definiéndose paso a paso, edición a edición, como un galardón con personalidad propia.
La primera edición recayó en María Jesús González Gutiérrez, en un reconocimiento profundamente simbólico, vinculado a los valores de resiliencia, dignidad y fortaleza personal. Un inicio cargado de sentido humano y ético, que situó el premio en un plano que iba más allá de lo estrictamente cultural.
La segunda edición, en 2025, distinguió a Nieves Herrero, en reconocimiento a su dilatada trayectoria “dando voz a las mujeres” y a los valores que representa: perseverancia, fidelidad, valentía y compasión, virtudes que marcaron la vida de Catalina de Aragón y que el jurado quiso subrayar explícitamente.
Y ahora, en esta tercera edición, el premio da un paso más y mira hacia dentro. Renuncia conscientemente al perfil mediático y apuesta por un personaje local, menos conocido para el gran público, pero imprescindible para entender la Alcalá cultural contemporánea. No es una rectificación ni un volantazo: es una evolución natural del galardón, que amplía su foco sin perder coherencia.
El ALMA no se encoge; se afianza. Reconocer a Asela Sanz es reconocer a quienes hicieron ciudad cuando aún no existían ni la “marca Alcalá” ni los manuales de proyección exterior. Menos notoriedad inmediata, más deuda histórica saldada. Menos plató, más archivo. Y, sobre todo, más memoria compartida.
Cómo Asela se trajo el Cervantes a Alcalá (cuando no era tan obvio)
En 1975 se anunció la creación del Premio Cervantes. Para muchos, una noticia cultural relevante; para Asela Sanz, una oportunidad histórica que no podía dejarse pasar. Y actuó en consecuencia.
Desde su responsabilidad municipal entendió algo que hoy parece evidente pero entonces no lo era tanto: el Premio Cervantes debía entregarse en la ciudad natal de Miguel de Cervantes. No en un gran teatro institucional de la capital, no por inercia administrativa, sino en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá, un espacio cargado de simbolismo académico, historia y solemnidad.
Comenzó entonces una labor de insistencia paciente, casi artesanal: conversaciones con miembros del jurado, contactos institucionales, llamadas, argumentos y una convicción inquebrantable. No era una cuestión de protocolo ni de vanidad local, sino de coherencia cultural. Si el premio llevaba el nombre de Cervantes, debía respirarse Cervantes en cada rincón.
El momento decisivo llegó casi por azar, durante un viaje a Roma acompañando a la Schola Cantorum, cuando coincidió con el entonces director general de Cultura Popular. En una conversación que hoy forma parte del anecdotario cultural de la ciudad, llegó la confirmación: Alcalá sería la sede.
La primera entrega del Premio Cervantes se celebró el 23 de abril de 1977. Paraninfo lleno, Gaudeamus Igitur sonando y la ciudad entrando para siempre en el circuito cultural internacional. Los Reyes no acudieron aquel primer año. Daba igual. El premio ya estaba en casa. Y desde entonces, no se ha movido. Si hoy nadie discute ese vínculo, es precisamente porque alguien lo defendió cuando sí había que discutirlo.
El día grande del festival y el sentido profundo del galardón
Dentro de la programación del Festival ALMA Catalina de Aragón, el sábado 24 se erige como jornada central. La mañana comenzará con la visita teatralizada Los pasos de Catalina, Infanta de Alcalá, un recorrido por espacios emblemáticos vinculados a la reina que combina divulgación histórica, relato escénico y pedagogía urbana. Una forma muy complutense de hacer que la historia camine por la ciudad y se deje tocar.
A continuación, tendrá lugar la entrega del Premio ALMA Catalina de Aragón en el salón de actos de Turismo. Un reconocimiento impulsado por la Concejalía de Igualdad a personas o instituciones que encarnan valores como la perseverancia, la fidelidad y la responsabilidad. No son palabras escogidas al azar: describen con precisión la trayectoria de Asela Sanz y conectan pasado y presente, historia y actualidad, memoria y compromiso.
El acto servirá también para subrayar el papel de las mujeres en la construcción cultural de Alcalá, muchas veces relegadas a notas a pie de página cuando, en realidad, escribieron capítulos enteros. Asela Sanz no es una excepción: es un ejemplo claro y necesario.
Conceder el Premio ALMA Catalina de Aragón a Asela Sanz Herranz no es solo un acto de justicia histórica; es una declaración de principios. Alcalá reconoce que buena parte de su presente cultural se sostiene sobre decisiones valientes tomadas hace casi medio siglo. En tiempos de ruido, el ALMA apuesta por la raíz. En tiempos de marketing, por la memoria. Y en tiempos de prisa, por la trayectoria.
Asela Sanz nunca buscó focos. No los necesita ahora. Este premio no la engrandece: la coloca exactamente donde ya estaba. Y recuerda a la ciudad que algunas conquistas no llegan solas: alguien tiene que empeñarse en traerlas… y, sobre todo, saber cuidarlas durante décadas.
👉 Consultar programa de la tercera edición del Festival ALMA

















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Muy discutible.
Muy discutible.
Si así se escribe la historia
La historia no es creíble.
¿Puede ampliar, por favor?
Uno de los grades problemas del periodismo actual es la deriva a la que está sometido tanto por la falta de ingresos publicitarios como por la gradual pérdida de identidad de los medios como resultado de la banalización de la tarea de escribir. Este texto rezuma y huele tanto a » revisado por chatGPT» que se te quitan las ganas de leerlo. «La IA no te sustituye, es tu copiloto» dicen algunos mientras la red se llena de textos banales y cada vez más carentes de verdadera personalidad. Cada vez más imágenes creadas con IA y cada vez más textos creados con IA van a llevar a los periódicos, por desgracia tanto para los que trabajan en ellos com para los que buscan información, a la irrelevancia social.
Este texto se basa unicamente en la informcion de ONDA CERO como a una información de abril de 2024, por este medio https://www.alcalahoy.es/2024/04/22/asela-sanz-cuenta-como-se-trajo-el-premio-cervantes-a-alcala-de-henares/ , en que todavía no se había inventado del chatGTP y otras herramientas de Inteligencia Artificial, que en todo caso bienvenidas sean si nos ayudan a generar mejores contenidos, siempre y cuando se ajusten a la verdad.
El problema de la tecnología no es usarla en sí misma, sino hacerlo mal, de forma torpe y no buscar la excelencia en su aplicación a nivel empresarial, y en este caso, periodístico. El texto puede basarse en diferentes fuentes, esa no es la cuestión, el tema es que la ejecución del mismo es mediocre, y como decía antes, rezuma un mal uso de la tecnología en el que se pierde la identidad periodística del medio para entregarse de forma holgazana a la facilidad del prompt de turno al estilo «revisa , mejora o reescribe este texto que te doy a continuación».
Me uno a vuestra nota final sobre la tecnología respecto a que bienvenidas sean si nos ayudan a generar mejores contenidos, siempre y cuando se ajusten a la verdad, pero por favor, haced un mejor uso de ella, que sea un complemento y no un sustituto, y sobre todo, que no se pierda la pátina periodística de los que formáis parte de la redacción.
Si a esto le sumas que patináis completamente indicando que en «abril de 2024…en que todavía no se había inventado del chatGTP y otras herramientas de Inteligencia Artificial», apaga y vámonos. No solo porque chatGPT se lanzó de forma pública en noviembre del año 2022, sino porque ya en 2021 existían herramientas de inteligencia artificial específicas para la redacción de textos, varias internacionales y una española llamada ESCRIBELO (sigue funcionando, de hecho podéis ver como funciona en http://www.escribelo.ai) de un jovencísimo Anas Andalusí (https://www.larazon.es/television/emprendedor-19-anos-comparte-claves-exito-mundo-factura-65000-euros-mes_202312116577111962c50d0001c9dbfe.html ).
Pues gracias por tu aportación sobre la historia de la IA, pero insistimos que en esta noticia no la hemos utilizado para nada como te hemos dicho. Fin de la cita.