- La caseta socialista fue una de las más concurridas del recinto, con dirigentes, militancia y vecinos compartiendo paella y buen ambiente.
- Crónica gráfica de Pedro Enrique Andarelli para ALCALÁ HOY
El PSOE de Alcalá volvió a llenar su caseta del Recinto Ferial en una jornada donde la política se transmutó convivencia, buena mesa y alegría compartida. En este tercer año en la oposición, los socialistas apostaron por un formato más de sobremesa que de mitin, con platos compartidos, barra animada y dirigentes que se mezclaron con total naturalidad entre vecinos y militantes. Ni discursos solemnes ni atriles: esta vez la política se cocinó en las cazuelas y se sirvió en bandejas.
Desde primera hora de la tarde, la caseta socialista empezó a llenarse. Militantes veteranos y simpatizantes habituales se afanaban en preparar las viandas: unos tras la barra, otros cortando pan, otros pendientes de las ollas gigantes de paella y fideuá que pronto se convirtieron en el centro de todas las miradas. El olor a sofrito y a marisco se mezclaba con la música festiva que sonaba de fondo, mientras grupos de amigos y familias se acomodaban en las mesas distribuidas dentro y en los laterales de la caseta.
El plato fuerte, nunca mejor dicho, fue la paella y la fideuá elaboradas por los ya clásicos cocineros del PSOE en Ferias: Juan Antonio Oñoro, Dueñas, Enrique Cuallado, Juan Antonio Mora y Marcelo Iruela. Con oficio y paciencia, repartieron cerca de doscientas raciones en un gran buffet al aire libre. A su lado, una quincena de militantes más se encargaban de mantener viva la barra, que no paró de servir cañas, refrescos y raciones a lo largo de la tarde-noche. El resultado fue un ambiente animado, familiar y muy concurrido, con la sensación de que la caseta socialista volvía a estar entre las más populares del recinto.
Convivencia festiva con sabor a política
El desfile de dirigentes fue también un buen termómetro del momento que vive el PSOE madrileño. Hasta Alcalá se desplazaron Óscar López, ministro de Transformación Digital y Función Pública y secretario general de los socialistas en Madrid; Pilar Sánchez Acera, número dos de la organización regional; y Fran Martín Aguirre, delegado del Gobierno en la Comunidad. Junto a ellos, Agustín Vinagre, presidente de la Comisión de Economía y Empleo en la Asamblea de Madrid, el diputado alcalaíno Fernando Fernández Lara y buena parte de los concejales complutenses, encabezados por el portavoz Javier Rodríguez Palacios.
La imagen de todos ellos sin atril ni protocolo, departiendo con vecinos y posando para fotografías improvisadas, reforzó la idea de que esta cita tenía más de convivencia que de acto político. Javier Rodríguez Palacios ejerció de anfitrión entre las mesas, cercano y sonriente, mientras que Óscar López, como invitado ilustre, tampoco rehuyó la cercanía: se mezcló con la militancia y los simpatizantes con la misma naturalidad, compartiendo charlas distendidas y saludos espontáneos. La asistencia de presidentes de las Casas Regionales, miembros de la Universidad de Alcalá y representantes de colectivos locales añadió pluralidad a una jornada que parecía más bien una comida de barrio que una cita de partido.
El contraste con el acto del PP celebrado la víspera fue inevitable. Mientras la alcaldesa Judith Piquet, arropada por Alfonso Serrano, secretario general de los populares madrileños, había aprovechado el vino de su caseta para cargar contra Pedro Sánchez y ensalzar la gestión municipal del PP, los socialistas apostaron por otra estrategia: cero discursos, mucha barra y bastante cercanía. “Ellos convierten la feria en un escenario de confrontación; nosotros, en un espacio de convivencia”, resumiría después Rodríguez Palacios con retranca ligera, la justa para marcar perfil sin perder el tono festivo.
Declaraciones con retranca y mirada de futuro
Aunque no estaba previsto ningún parlamento oficial, ALCALÁ HOY, único medio presente, consiguió arrancar unas declaraciones al portavoz socialista. Rodríguez destacó el valor de las Ferias como “momento de encuentro y orgullo de ciudad” y celebró que su caseta se haya convertido en un punto de referencia en el recinto: “La participación ha sido altísima, el ambiente muy positivo y familiar, y sigue siendo un espacio de convivencia donde compartimos no solo la fiesta, sino también el orgullo de pertenecer a esta ciudad”.
Sin embargo, no eludió la crítica: “La gestión del actual gobierno del PP y VOX ha dejado mucho que desear: problemas en la organización, carencias en seguridad y limpieza, y falta de sensibilidad hacia el tejido asociativo que tanto aporta a la feria”. También aprovechó para agradecer la visita de Óscar López, Pilar Sánchez Acera y Fran Martín, subrayando que su presencia “reafirma que el PSOE está fuerte, unido y cercano a la gente”.
Sobre su futuro político, Rodríguez evitó pronunciarse de manera explícita. Con prudencia, recordó que ahora lo que toca es “centrarse en la gente y en preparar la recuperación que esta ciudad necesita”. Ni confirmó ni desmintió nada más, y en ese silencio se impuso el tono de responsabilidad que quiso darle a sus palabras: dejar el debate personal para otro momento y mantener el foco en el equipo socialista y en el proyecto de ciudad.
La jornada se cerró con un mensaje de felicitación a todos los alcalaínos y alcalaínas: “Son días para disfrutar en familia, con amigos y con nuestro tejido asociativo, que tanto aporta a la vida de la ciudad. Estas Ferias son la mejor muestra de la alegría, la convivencia y la hospitalidad de Alcalá”.
La foto final fue la de una caseta llena, con música, paella, cañas y un ambiente de confianza que, por momentos, dejó la política en un segundo plano. Y quizá ahí estuvo la clave: menos atriles y más raciones, o lo que es lo mismo, otra manera de hacer política sin perder el sabor de fiesta.














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