- El Recinto Ferial se confirma como espacio de encuentro intergeneracional, donde conviven atracciones, peñas, casetas y nuevas propuestas con horarios extendidos.

El calendario ya lo dice claro: Alcalá de Henares está a punto de volver a girar al ritmo de la noria, del olor a algodón de azúcar y del runrún inconfundible de los altavoces de los coches de choque. El Recinto Ferial abre sus puertas el viernes 22 de agosto, y con él arrancará una de esas tradiciones que se repiten cada verano pero que nadie parece cansarse de vivir. Porque Alcalá sin ferial en agosto sería como una feria sin churros: un sinsentido.
La liturgia inaugural tampoco faltará: a las 12:00 horas del mismo día 22, junto a la noria, el Rvdo. Sr. D. Iván Bermejo Jiménez, director del Secretariado para la Pastoral de Ferias y Circos, volverá a bendecir el recinto. El gesto es ya todo un clásico: antes de que la primera bombilla se encienda o el primer altavoz suelte reguetón, el ferial recibe el visto bueno divino. Alcalá es así, capaz de conjugar fe y fiesta en el mismo acto, como quien mezcla rosquillas con calimocho. Eso sí, para presenciar la ceremonia inaugural hay que entrar por la puerta junto al Parque de la Juventud, no vaya a ser que uno se confunda y termine en la tómbola antes de tiempo.
Una vez bendecido, el Ferial abrirá cada día con un horario pensado para todos los ritmos: de domingo a miércoles de 19:00 a 03:30 horas, y los jueves, viernes y sábados hasta las 05:00 de la madrugada. Para que nadie diga que Alcalá no sabe trasnochar. Eso sí, en los días clave, la apertura inaugural (22 de agosto) y el cierre (31 de agosto), la jornada será más breve: hasta la 01:00 h. Una especie de ensayo general el primer día y un epílogo tranquilo el último, antes de volver a la rutina.
Atracciones, casetas y política a pie de feria
Lo que espera dentro del recinto no es ningún secreto: las atracciones de siempre, con su montaña rusa que nunca sube demasiado y su noria que sigue ofreciendo las mejores vistas de la ciudad; los puestos de hostelería con su infalible oferta de bocadillos gigantes, patatas fritas imposibles y mojitos de colores; las casetas de las peñas festivas, que son el alma del jolgorio; y las casas regionales y partidos políticos, porque aquí todos quieren un hueco en la foto del verano.
El ferial es, en realidad, la metáfora perfecta de la vida complutense: un poco de todo y para todos los gustos. Y así lo entienden miles de alcalaínos y alcalaínas que, año tras año, hacen de este espacio un ritual de reencuentro. Basta pasear entre los carricoches para comprobar que aquí caben las familias enteras, los adolescentes con ganas de independencia, los abuelos que no se resignan a quedarse en casa y hasta los concejales de turno repartiendo folletos entre algodón de azúcar y churros rellenos.
En el calendario ferial hay jornadas marcadas en rojo por los más pequeños: los Días del Niño, que este año serán el miércoles 27 y el domingo 31 de agosto. En esas fechas, las atracciones ofrecerán descuentos para que ningún chaval se quede sin montar en la rana saltarina o en los coches de choque. Para muchos, son los días más esperados del verano, porque con un par de vueltas más sienten que las vacaciones les pertenecen por completo.
Pero no todo será estrépito y altavoz desbocado. El Ferial también acogerá sus ya consolidados Días sin Ruido, el martes 26 y el domingo 27 de agosto, de 19:00 a 21:00 h. Durante ese par de horas, las atracciones funcionarán en silencio, sin música atronadora ni luces estroboscópicas. Una oportunidad para que personas con sensibilidad acústica —y padres con paciencia limitada— puedan disfrutar de la feria sin salir con dolor de cabeza. Es un gesto que, más allá de la anécdota, convierte el ferial en un espacio inclusivo.
La Feria de Día: tapas, charanga y ambiente popular
La diversión tampoco se limita a la noche. Este año regresa la Feria de Día, que se extenderá del 23 de agosto al 1 de septiembre en dos escenarios: la Plaza de Cervantes y el Parque de Sementales, la nueva zona festiva que promete dar mucho juego. Desde las 19:00 hasta las 02:00 h., casetas de hostelería ofrecerán tapas, raciones y bebidas en un ambiente más relajado, ideal para quienes prefieren el vermut largo y la charanga antes que la montaña rusa nocturna.
La Feria de Día se ha convertido ya en uno de los espacios más queridos de las fiestas: allí se mezclan familias, peñistas y turistas en una convivencia alegre que alarga la jornada hasta bien entrada la madrugada. Y para los nostálgicos, siempre queda la Plaza de Cervantes, ese centro neurálgico que, incluso en plena remodelación, seguirá siendo epicentro del bullicio diurno.
En definitiva, el Recinto Ferial de Alcalá vuelve a ser ese espacio único donde se cruzan generaciones, acentos y maneras de vivir la fiesta. Un lugar donde las abuelas siguen montando a los nietos en los caballitos, los adolescentes estrenan independencia en la noria, y los políticos practican el populismo de verbena con la misma soltura con la que las peñas reparten sangría. Todo bajo la atenta mirada de la noria, que cada agosto se convierte en el faro festivo de la ciudad.
Y así, con la bendición, los churros, las casetas, los Días del Niño y los silencios pactados, Alcalá se prepara para diez días de feria. Una cita con la tradición, con el ruido y también con la calma, con el reencuentro entre vecinos y con ese aroma inconfundible de verbena que, aunque cambie el calendario, sigue oliendo a lo mismo: a verano, a fiesta y a Alcalá.

















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