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El humo viajó cuarenta kilómetros y las llamas terminaron llegando a casa.
- Crónica de agencias (fuego Tres Cantos) y AH fotos remitidas (humo en Alcalá)
El lunes en Alcalá de Henares empezó como uno de esos días de agosto en que el calor parece querer adueñarse de todo. Desde primera hora, el bochorno invitaba a buscar sombra y a evitar movimientos innecesarios. Sin embargo, lo que nadie esperaba era que la tarde se torciese hasta convertirse en un episodio de humo, ceniza y fuego, con dos frentes distintos y la sensación de que la noche podía traer sorpresas poco agradables.
Poco antes de las 20:00 horas, el cielo comenzó a oscurecerse con un velo grisáceo que no tenía nada que ver con nubes de tormenta. El viento, que hasta entonces solo servía para remover el aire caliente, empezó a traer consigo un olor penetrante y partículas de ceniza que se posaban sobre coches, aceras y ropa tendida. En cuestión de minutos, buena parte de la ciudad estaba cubierta por un manto denso, irrespirable, que obligó a muchos vecinos a cerrar ventanas y persianas.
No era para menos: a unos 40 kilómetros de distancia, en la zona este de Nuevo Tres Cantos, ardía un incendio forestal de grandes dimensiones. Declarado a las 19:45, el fuego avanzó con rapidez gracias a rachas de viento de hasta 70 km/h. La columna de humo se elevó y se extendió por el norte de la Comunidad de Madrid, llegando a lugares tan distantes como Coslada, Torrejón y, por supuesto, Alcalá de Henares.
Un incendio que cruzó el aire
A primera hora de la tarde, la Policía Local de Alcalá confirmaba que no había ningún foco activo en el municipio, y que el humo procedía de ese incendio en Tres Cantos. La información oficial no tranquilizaba del todo: las imágenes que circulaban por redes sociales mostraban llamas amenazando zonas residenciales y obligando a desalojar urbanizaciones enteras como Soto de Viñuelas, Fuente El Fresno y Ciudalcampo.
El dispositivo desplegado era enorme: 33 dotaciones de Bomberos de la Comunidad, 11 del Ayuntamiento de Madrid, 9 de la Unidad Militar de Emergencias, agentes forestales, drones, bulldozers y nodrizas. Más de 200 personas fueron evacuadas, algunas reubicadas en polideportivos habilitados como refugio. El balance provisional habla de más de 1.000 hectáreas calcinadas, principalmente pastos, pero también con daños en fincas, ganado y posibles afectaciones a infraestructuras como el colegio King’s College o el histórico Castillo de Soto de Viñuelas.
Las noticias de heridos añadían dramatismo: un hombre con quemaduras en el 98% del cuerpo, trasladado de urgencia al Hospital La Paz en helicóptero, y otro varón de 83 años atendido por dolor torácico. El delegado del Gobierno, Francisco Martín, apuntaba a una posible tormenta seca o a una colilla arrojada desde un vehículo como causas iniciales del fuego.
En Alcalá, el humo seguía entrando a ráfagas, más denso en barrios altos como El Ensanche o El Val, y algo más disperso en zonas céntricas, aunque igualmente perceptible. Las recomendaciones eran claras: evitar salir a la calle, cerrar ventanas y puertas y proteger especialmente a personas con problemas respiratorios.
El susto en casa: las llamas en El Olivar
Pero cuando parecía que la amenaza quedaba a decenas de kilómetros, la noche trajo su propia dosis de alarma. A las 22:15 horas, se declaró un incendio de pastos en la vía pecuaria junto al barrio de El Olivar-Las Sedas, justo detrás del colegio San Gabriel. Las llamas, visibles desde varios puntos del municipio, se propagaron rápidamente por la vegetación seca.
Bomberos, Protección Civil y Policía Local se movilizaron de inmediato. Varias dotaciones llegaron en pocos minutos y, gracias a la rápida intervención, el fuego quedó controlado antes de la medianoche. No obstante, un retén de bomberos permaneció durante horas enfriando el terreno y vigilando posibles rebrotes.
La escena en El Olivar era de esas que marcan: vecinos asomados a balcones, algunos grabando con sus móviles, mientras las sirenas y el resplandor naranja dibujaban una estampa inquietante. “Primero cerramos las ventanas por el humo que venía de Tres Cantos, y ahora tenemos fuego delante de casa…”, comentaba una residente visiblemente afectada.
En este caso, no hubo heridos ni desalojos, pero el susto se sumó a la sensación generalizada de fragilidad frente a un verano que, año tras año, parece traer incendios más cercanos, más intensos y más difíciles de combatir.
La mañana del martes llega con un panorama más calmado, pero no exento de cautela. A las 07:50 h, el incendio de Tres Cantos se encuentra perimetrado y en fase de estabilización parcial gracias a la bajada del viento y al trabajo continuo durante toda la noche. Se espera que los medios aéreos retomen operaciones con la luz del día para atacar los puntos calientes. En Alcalá, el incendio de El Olivar está controlado y sin riesgo de reactivación, aunque la Policía Local mantiene vigilancia preventiva.
Protección Civil de Alcalá ha participado en las labores de extinción de Tres Cantos con ocho voluntarios y una motobomba de 1.100 litros, reforzando la imagen de solidaridad entre municipios en momentos críticos.
Las autoridades insisten: el riesgo de incendios sigue siendo alto por las temperaturas y la sequedad extrema. Y aunque hoy el cielo pueda parecer más limpio, la experiencia de las últimas horas recuerda que el humo viaja rápido… y el fuego, a veces, demasiado cerca.


















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