El julio caliente de Judith Piquet: de plató en plató para exigir el cierre del CAED

Judith Piquet ha protagonizado durante el mes de julio una ofensiva mediática sin precedentes en la política local alcalaína. Desde su despacho, y siempre conectada por videollamada, ha intervenido en varios programas de televisión para exigir el cierre del CAED, el centro de acogida de migrantes instalado en el antiguo cuartel Primo de Rivera. La campaña ha llevado el asunto a la agenda nacional, aunque queda por ver si ese protagonismo beneficia a la ciudad… o simplemente agita el tablero.

  • El pleno municipal del 15 de julio aprobó la moción del Grupo Popular para cerrar el CAED, en pleno despliegue mediático de la alcaldesa.

Salvo que la memoria nos falle, y en este verano de sobrecalentamiento informativo no sería raro, durante el mes de julio Judith Piquet, alcaldesa de Alcalá de Henares, ha protagonizado una ronda intensa de apariciones televisivas. Casi todas por videoconferencia, siempre desde su despacho, que le ha servido como sala de prensa improvisada y escudo institucional ante un asunto que ha sacudido la ciudad: el Centro de Acogida, Emergencia y Derivación (CAED), ubicado en el antiguo cuartel Primo de Rivera, y el clamor creciente por su cierre.

Todo comenzó tras la agresión sexual de una joven el 28 de junio, ‘presuntamente’ cometida por un migrante alojado en el centro. Desde entonces, Piquet ha desplegado una estrategia de comunicación tan constante como contundente. El mensaje no varía: el centro está desbordado, más de 10.000 personas en apenas 20 meses cuando se prometieron 100, genera situaciones de inseguridad, y la ciudad no puede más.

Su primera gran aparición fue en El Análisis del Diario de la Noche (Telemadrid), a comienzos de mes, en una entrevista por videollamada. Allí anunció que propondría en el pleno municipal el cierre del CAED y cargó contra el Gobierno central por el hacinamiento, los brotes de sarna, las peleas y un fallecido. El mensaje entró como un guante en el relato dominante en ese plató, conducido por el controvertido periodista complutense Antonio Naranjo, lenguaraz tertuliano de la derecha extrema en otros platós y devenido presentador de prime time en el canal autonómico por la gracia, y los nombramientos de Isabel Díaz Ayuso. Vamos, que Judith jugaba en casa, podría decirse.

Días después, probablemente en torno al 4 de julio, participó también por videollamada en Espejo Público (Antena 3), conducido por la dual reina de la mañana Susanna Griso. La intervención viró rápidamente a lo tenso cuando Gonzalo Miró soltó una carcajada al escuchar a la alcaldesa decir que el Gobierno “está más ocupado en tapar sus casos de corrupción que en gestionar la inmigración”. “Estamos demasiado mal como para tomárnoslo a risa”, le cortó Piquet. Luego vino la pregunta con trampa: “¿A qué municipio trasladaría usted el problema?”. No hubo respuesta directa, pero sí rostro serio. El corte se viralizó y la entrevista dejó una huella mediática notable.

La siguiente parada fue En Boca de Todos (Cuatro), donde intervino en dos ocasiones: el 10 y el 16 de julio, siempre desde su despacho y con el periodista y criminólogo Nacho Abad al otro lado de la pantalla. En la primera entrega, Piquet denunció que el Gobierno trataba a los migrantes “como mercancía” y criticó el maquillaje de las visitas institucionales que muestran “una realidad paralela”. Pero fue en la segunda aparición cuando se topó con la oposición más directa. La apasionada y provocadora Sarah Santaolalla la acusó de blanquear a la ultraderecha por permitir concentraciones de grupos ultras frente al CAED. Piquet replicó apelando al sentido común, negó cualquier connivencia con discursos racistas y defendió su prioridad: la seguridad de los vecinos.

En torno al 22 de julio, volvió a aparecer en Cuatro, esta vez en Código 10. De nuevo por videoconferencia, Piquet elevó aún más el tono y denunció que algunos migrantes alojados en el centro habían sido vistos “enseñando sus partes íntimas” en la vía pública. Una afirmación de alto voltaje que fue rápidamente amplificada por medios como OKDiario, alimentando aún más la narrativa de inseguridad y descontrol.

A la par que su periplo mediático, Piquet también mantuvo el pulso institucional. En la Junta Local de Seguridad del 17 de julio acusó al delegado del Gobierno, Francisco Martín, de manipular datos sobre criminalidad y de “insultar a la ciudad”. Según Piquet, lejos de solucionar el problema, el Gobierno prepara una ampliación del centro sin consenso ni transparencia.

Lo que podía parecer una sobreactuación ha resultado ser, para muchos observadores, una jugada eficaz de comunicación política. Piquet ha conseguido llevar el debate sobre el CAED más allá del río Torote, instalarlo en la agenda nacional y proyectar su figura como una voz firme dentro del PP madrileño. Ha convertido su despacho en un plató estable, ha sabido manejar los tiempos mediáticos y ha logrado que su narrativa cale entre parte del electorado y de la opinión pública.

Eso sí, el peaje no ha sido menor. Según algunos sectores sociales y analistas, esta exposición constante ha contribuido a dañar la imagen de Alcalá de Henares, que ha pasado de ciudad Patrimonio de la Humanidad a caso mediático vinculado a disturbios, tensión migratoria y presencia ultra. No han faltado quienes, con inquietud, han comenzado a trazar comparaciones incómodas con otras localidades que han saltado a la fama por la irrupción de discursos extremos. Es el caso de Torre-Pacheco, trending topic coincidente en el tiempo, donde un hecho puntual, instrumentalizado por la extrema derecha, desató un clima de crispación y cacería. La comparación es limitada, pero el paralelismo mediático ya está en marcha… si es que eso acaso es poco.

Mientras tanto, el CAED sigue abierto, aunque el Pleno Municipal Ordinario del 15 de julio ya ha dejado un primer balance político: la moción del Grupo Popular para solicitar al Gobierno de España el cierre del centro fue aprobada gracias a la mayoría que suman PP y VOX, mientras que la moción del PSOE para condenar la agresión sexual del 28 de junio y también las acciones xenófobas y de odio racial posteriores fue rechazada por los votos en contra de esa misma mayoría. Judith Piquet ha ganado visibilidad, ha agitado el tablero y ha situado a Alcalá en el foco. Falta saber si esta estrategia desembocará en soluciones… o simplemente en más polarización.

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1 Comentario

  1. Esta tarde he presenciado un alucinante incidente racista contra empleados de origen hispanoamericano de una cadena de supermercados. Los gritos que pegaba el energúmeno eran calcados del argumentario de cierto partido.

    Nunca he votado al PSOE, pero estoy pensando que lo mejor va a ser votarlos en Alcalá —solo en Alcalá— para alejar de aquí esta peste. Llegados a este punto, las cuestiones ideológicas pasan a un segundo plano y lo más importante es cortar la infección.

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