Vecinos denuncian el abandono absoluto de las pistas deportivas de Espartales Norte

Las pistas deportivas al aire libre de Espartales Norte siguen acumulando grietas, basura y promesas incumplidas. A pesar de una moción aprobada por unanimidad en junio de 2024, los vecinos denuncian que el Ayuntamiento no ha movido un dedo para frenar el deterioro. El colectivo Espartales Unidos vuelve a alzar la voz este viernes, harto de la dejadez institucional y del abandono que convierte este espacio público en una trampa para el barrio.

Foto tomada por vecinos a las 9:00 AM de este viernes
  • La moción aprobada en la Junta de Distrito en junio de 2024 sigue sin traducirse en ninguna actuación visible sobre el terreno.
Fotos tomadas por vecinos a las 9:00 AM de este viernes

Una mañana más, el barrio de Espartales Norte amanece con la misma postal desoladora: las pistas deportivas al aire libre, situadas junto al Centro Deportivo Espartales, continúan en un estado de deterioro absoluto. Lo que debería ser un espacio para el deporte, el encuentro vecinal y la convivencia, se ha convertido en un lugar impracticable, sucio y peligroso. Esta vez, la denuncia vecinal ha llegado de nuevo a las redes sociales de la mano del colectivo Espartales Unidos, que resume en pocas palabras el sentir de buena parte del barrio: “Más de dos años reclamando y una moción aprobada por unanimidad en junio de 2024. ¿Resultado? Cero”.

El mensaje, acompañado de imágenes que muestran el estado actual de las instalaciones a día de hoy, evidencia con crudeza el abandono: pavimentos rotos, zonas levantadas, aparatos de ejercicio vandalizados, mesas de ping-pong partidas, mobiliario sucio y cubierto de pintadas. No se trata de un simple desgaste por el uso. Es la imagen persistente de una dejadez sistemática, sostenida en el tiempo y que, según los vecinos, ha sido ignorada por las administraciones durante demasiado tiempo.


Instalaciones degradadas y riesgo real

Las pistas de Espartales Norte, pensadas para ofrecer una alternativa deportiva y de ocio saludable a los residentes, especialmente a jóvenes y menores, se encuentran prácticamente inutilizables. Las grietas profundas y las losetas levantadas suponen un obstáculo evidente para cualquier actividad física. Los aparatos de gimnasia, que deberían fomentar el ejercicio al aire libre, están rotos o han sido objeto de actos vandálicos sin que nadie se haya molestado en repararlos. Las mesas de ping-pong, en otros tiempos concurridas, son hoy restos partidos e inservibles. La basura se acumula, las papeleras rebosan y, al caer la noche, la ausencia de cierre facilita que las instalaciones sean pasto de más destrozos.

La situación no es solo incómoda o desagradable. Es peligrosa. Cada grieta es un posible esguince. Cada hierro suelto o aparato roto, una amenaza de lesión. Y todo esto sucede en un barrio donde el deporte al aire libre debería ser un derecho garantizado, no una ruleta rusa.


Promesas incumplidas y sensación de abandono

La indignación de los vecinos no es nueva. Desde hace más de dos años se vienen registrando quejas formales a través de la aplicación municipal Cuida Alcalá. La respuesta habitual: silencio administrativo o un eterno “en proceso” que nunca termina de traducirse en acción. El 27 de junio de 2024, tras años de insistencia, el colectivo vecinal Espartales Unidos consiguió que el Pleno de la Junta Municipal del Distrito IV aprobara por unanimidad una moción exigiendo la reparación de las pistas. Fue un logro simbólico, celebrado por los residentes con la esperanza de que, al fin, se activara una respuesta real. Pero a día de hoy, esa moción sigue siendo papel mojado.

La única explicación pública ofrecida desde el Ayuntamiento ha sido que el deterioro se debe al incumplimiento contractual de la empresa encargada del mantenimiento. Una excusa que, lejos de calmar los ánimos, ha añadido más frustración. Porque, como recuerdan los propios vecinos, los daños actuales no son cosa de semanas, sino el resultado de años de abandono. Y mientras tanto, las pistas siguen igual. O peor.

La sensación en Espartales es la de un barrio olvidado. Un lugar donde las promesas se repiten sin consecuencias, donde las mociones se aprueban sin efecto, donde las imágenes del deterioro se vuelven costumbre y donde la responsabilidad institucional parece haberse evaporado. No hay limpieza, no hay vigilancia, no hay mantenimiento. Y lo más grave: no hay seguridad.

Por eso, la exigencia vecinal es clara. Quieren soluciones inmediatas. Reparaciones reales, no excusas. Un plan de actuación que devuelva a estas pistas su propósito original: servir al barrio. Porque no se trata solo de baloncesto, fútbol o gimnasia. Se trata de dignidad. Se trata de un barrio que no quiere seguir sintiéndose de segunda. Se trata de evitar que un niño se caiga por una baldosa suelta o que un joven se lastime en un aparato roto. Se trata de poner fin, de una vez por todas, a una situación insostenible.

“Queremos pistas dignas, seguras y utilizables. No vamos a seguir esperando mientras el barrio se cae a trozos”, concluyen desde Espartales Unidos. Sus voces, como las grietas de las pistas, se acumulan. Lo único que falta, una vez más, es que alguien escuche. Y actúe.

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