El humor escolar se suma a los 500 años de Gigantes y Cabezudos

Cerca de 1.100 alumnos de Alcalá de Henares, la Comunidad de Madrid y Guadalajara han participado en la 23ª edición de los Premios Quevedos-Dos de humor gráfico, un certamen que convierte cada año el ingenio escolar en viñeta y sonrisa. En esta edición, los lápices se han puesto festivos para rendir homenaje a los 500 años de historia de los Gigantes y Cabezudos de Alcalá, una tradición que ha inspirado a los más jóvenes a mirar el pasado con humor y creatividad.

  • El certamen escolar de humor gráfico ha celebrado una edición histórica con récord de participación y sabor tradicional.

El Salón de Plenos del Ayuntamiento se llenó este jueves de risas, color y creatividad con la entrega de los Premios Quevedos-Dos de humor gráfico, que en su vigésimo tercera edición ha batido récords con cerca de 1.100 trabajos presentados por alumnos de colegios e institutos de Alcalá, la Comunidad de Madrid y Guadalajara.

Este año, el certamen —organizado por la Concejalía de Educación y el Instituto Quevedo de las Artes del Humor de la Fundación General de la Universidad de Alcalá, con el impulso del CEIP Francisco de Quevedo— ha querido rendir homenaje a los 500 años de la tradición festiva de los Gigantes y Cabezudos de Alcalá, y los participantes no han defraudado: viñetas cargadas de imaginación, ternura, crítica y buen humor han inundado la sala.

La ceremonia estuvo presidida por la concejala de Educación, Lola López, junto a la directora general de la Fundación, María Teresa del Val Núñez, y la directora del CEIP Francisco de Quevedo, María Teresa Padilla Gómez, encargada de conducir el acto.

Se otorgaron tres premios en cada una de las cinco categorías, distribuidas entre Primaria, Secundaria y Formación Profesional Básica. También fueron reconocidos los centros educativos de los alumnos premiados: San Gabriel, San Blas, Miguel Hernández, Ciudad del Aire, Francisco de Quevedo, Santa María de la Providencia, Ana Pellegrini, IES Castilla e IES La Senda.

“Este concurso pretende fomentar la creatividad, el ingenio y el espíritu crítico entre nuestros escolares por medio de esa herramienta tan divertida y tan universal que es el humor gráfico”, destacó la concejala López.

Y mientras los premiados subían a recoger sus diplomas, los rostros solemnes de ilustres en bajorrelieve miraban desde las paredes del salón. Puede que Quevedo no esté físicamente entre ellos, pero su esencia —pícaramente burlona y afilada— sin duda rondaba el aire entre viñeta y carcajada.

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