Alcalá Antitaurina vuelve a exigir que el Ayuntamiento renegocie o rescinda el contrato con la concesionaria de la plaza de toros

Alcalá de Henares no tendrá eventos taurinos durante las Ferias de 2022, según ha reconocido en los medios de comunicación la concejala de Festejos, María Aranguren. Para Alcalá Antitaurina, esta buena noticia pone de manifiesto, una vez más, que el Consistorio debe renegociar o rescindir el contrato, convertir la plaza de toros en un verdadero espacio de cultura y que éste deje de ser un lugar donde se tortura legalmente a animales.  

Foto de Pedro Enrique Andarelli
  • Las Ferias de Alcalá no tendrán eventos taurinos este año, lo que supone, según el Ayuntamiento, un nuevo incumplimiento del contrato, el sexto consecutivo.
Foto de Pedro Enrique Anadarelli

Alcalá de Henares no tendrá eventos taurinos durante las Ferias de 2022, según ha reconocido en los medios de comunicación la concejala de Festejos, María Aranguren. Se trata ésta de una gran noticia que se puede dividir en dos vertientes: Por un lado, este año no habrá maltrato legal, apuñalamiento y muerte de toros y sufrimiento de caballos en la ciudad; y, por otro, «la ausencia de festejos vuelve a poner de manifiesto, otro año más, la inutilidad del contrato suscrito por el Consistorio y la empresa Taurina Alcalaína en 1998».

«Y es que la no celebración de la Feria Taurina no se debe a que el Ayuntamiento de Alcalá, gobernando por PSOE y Ciudadanos, haya decidido dar un valiente paso al frente contra las actividades que destrozan, humillan y matan a los animales, sino que ha sido la propia empresa quien se lo ha comunicado al Ayuntamiento».

Aunque no ha hecho públicas las causas de este nuevo incumplimiento de contrato, la concesionaria ha señalado en un medio de comunicación que la asistencia de público a las dos corridas celebradas el año pasado fue “muy, muy escasa”. Es decir, es fácil interpretar que la no celebración de estos eventos se debería a una cuestión meramente económica y supondría, así, el sexto incumplimiento consecutivo del contrato suscrito entre las dos entidades (sin contar 2020, afectado por la pandemia).

Aun así, y pese a los reiterados incumplimientos de contrato, «el Ayuntamiento mantiene una extraña posición inmovilista, mientras la plaza de toros, un espacio de 8.400 localidades y que podría albergar a más de 10.0000 personas en un concierto, sigue estando infrautilizada y se cae literalmente a trozos, como se pudo observar con el desprendimiento de parte de la fachada que tuvo lugar la semana pasada. Es decir, que pese al incumplimiento reiterado de contrato (los últimos seis años sin contar 2020), el Ayuntamiento ha optado por sentarse a esperar a ver qué ocurre en los próximos 26 años que aún restan para que concluya el contrato».

La propia Aranguren ha dejado entrever que la actitud del Ayuntamiento en este caso seguirá siendo pasiva, más allá de abrir  expedientes sancionadores a Taurina Alcalaína, señalando que “esperemos que en algún momento la empresa entre en razón y podamos llegar al acuerdo de, o bien suspender el contrato, o bien que cumpla con lo establecido en el mismo”.

Sin embargo, la plataforma ciudadana Alcalá Antitaurina considera que la posición del Ayuntamiento debe ser la contraria: no puede esperar sin más, sino que debe mantener una actitud proactiva por la que renegocie o rescinda el contrato con la mercantil adjudicataria y vuelva a iniciar un nuevo proceso de licitación pública en el que la plaza de toros sea considerada un espacio escénico para eventos como conciertos, festivales de cine, teatro… y otras actividades y en el que no haya mención expresa de la tauromaquia, tal y como están haciendo otras ciudades españolas.

No es entendible que, en el Pleno de julio de 2021, el Ayuntamiento dijera que no se puede eliminar del contrato la obligación de celebrar un número mínimo de espectáculos taurinos porque supondría un “cambio sustancial” del contrato y, sin embargo, ante el incumplimiento de ese elemento esencial, el Ayuntamiento permanezca de brazos cruzados esperando “que la empresa entre en razón”, como dice Aranguren.

Alcalá Antitaurina comprende que éste es un contrato heredado de la época del Partido Popular de Bartolomé González (año 1998). Sin embargo, el PSOE ha cumplido ya su séptimo año de Gobierno, tiempo en el que podría haber tomado medidas más allá de unos expedientes sancionadores que, como se ve, no han llevado a nada más que a la infrautilización de una plaza que pagan todos los alcalaínos.

Así, según ha señalado Aranguren, el Ayuntamiento ya ha abonado a la empresa más de 3 millones de euros desde 1998 y, si rescinde el contrato, tendrá que pagar otros 2 millones. No entendemos a qué se debe ese último pago al estar hablando de una ruptura por incumplimiento, pero, incluso dándolo por bueno y, teniendo en cuenta que el Ayuntamiento abona actualmente un canon de 125.000 euros/año para que haya feria taurina, en el improbable caso de que este canon no subiera con el IPC, el Ayuntamiento pagaría otros 3.250.000 euros hasta 2048, es decir, un millón de euros más que si rompe el contrato en 2022. Además, en la Junta de Gobierno del 21 de septiembre de 2015, se recoge la posibilidad de que, en caso de que se habilitara una nueva licitación pública, el nuevo adjudicatario asumiera esa cantidad a la que se refiere Aranguren, es decir, que el Ayuntamiento no tendría por qué pagar ese dinero por rescindir el contrato.

En definitiva, «aunque este año no haya que lamentar matanzas de animales, la situación no ha cambiado: se mantiene en vigor un contrato por el que el Ayuntamiento exige a una empresa la organización de un número de actividades taurinas hasta el año 2048 y el Consistorio paga 125.000€ anuales (cantidad que se revaloriza con el IPC) por unos eventos que económicamente son deficitarios y culturalmente deplorables y que han llevado a la casi total ausencia de eventos en uno de los espacios con más capacidad de Alcalá. Además, si la feria taurina no se lleva a cabo, el Ayuntamiento no abona el canon, prueba más que suficiente de que el Consistorio, y con él los alcalaínos, están financiando con dinero público la tauromaquia».

Alcalá Antitaurina cree que, ya que en otras ocasiones se modificó el contrato que firmaron el Ayuntamiento y la empresa adjudicataria para cambiar el número de festejos taurinos, es posible modificar o resolver dicho contrato para que deje de vincularse el uso de La Estudiantil al sufrimiento y muerte agónica de animales, más sabiendo que este uso es absolutamente deficitario y da una pésima imagen para el turismo cultural que una histórica ciudad merece. La plataforma ciudadana reitera que se puede usar ese espacio para eventos culturales, conciertos, encuentros deportivos… Es mucho más adecuado para Alcalá organizar en esta plaza un festival de teatro que una matanza de toros.

Si se modifica el contrato para organizar este tipo de actos o se resuelve y se abre una nueva licitación que de verdad apueste por la cultura y no por la crueldad hacia los animales, se conseguiría dar un uso dinámico a esta plaza, dotándola de mayor protagonismo desde el punto de vista turístico y aumentarían las opciones de negocio con el aumento de puestos de trabajo que ello conlleva, además de dar un futuro sostenible y viable a un lugar infrautilizado y que cuesta dinero a los alcalaínos.

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