Pedro Sánchez renuncia a impulsar un cambio en la federación madrileña

Todo apunta a que la favorita para dirigir la federación es la delegada del Gobierno en la Comunidad, Mercedes González. Es una dirigente cercana a Sánchez. Y cuenta también con el beneplácito de Simancas y de la figura emergente en el socialismo madrileño, el nuevo ministro de la Presidencia, Félix Bolaños. Simancas es ahora secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, dependiente de la cartera de Bolaños.

Mercedes González, actual Delegada de Gobierno en Madrid
  • La delegada del Gobierno en la Comunidad, Mercedes González, se perfila como la principal aspirante a dirigir del partido en otoño.

Según informa Jorge Sáinz para VOZPÓPULI, Pedro Sánchez ha renunciado a impulsar un verdadero cambio en el PSOE de Madrid a cambio de paz orgánica. Así interpretan fuentes socialistas las intenciones del presidente del Gobierno tras conocerse la lista de ponentes para el congreso regional del partido que deberá elegir un nuevo liderazgo. Estas fuentes aseguran a Vozpópuli que Sánchez ha entregado las llaves del poder a Rafael Simancas para evitar problemas. Y que la Delegada del Gobierno en la Comunidad, Mercedes González, se perfila como la principal aspirante a tomar las riendas de la federación a partir de otoño.


Mercedes González es Licenciada en Periodismo por la Universidad San Pablo CEU, es especialista en comunicación de instituciones públicas y políticas con máster en la Universidad Complutense y en la George Washington University, según la biografía que aparece en la web de su partido.


El PSOE de Madrid vive sus horas más bajas. Es la cuarta fuerza política en el Ayuntamiento y la tercera en la Asamblea tras el batacazo electoral de las elecciones anticipadas del 4 de mayo. La Moncloa, dicen estas fuentes, sigue empeñada en alimentar el «monstruo de Isabel Díaz Ayuso para que le haga competencia a Pablo Casado». Con estos mimbres, Sánchez ha dejado en manos de Simancas el cambio en la federación madrileña para ahorrarse problemas. Los dirigentes críticos sostienen que no se trata de una renovación, sino de una vuelta al pasado.

«Todos los nombres del 4-M están contaminados», dicen estas fuentes. «El pacto en Madrid está claro. Se trata de controlar todos los resortes y que el PSOE-M no le dé problemas al presidente. El partido, eso sí, está cada vez más lejos de aspirar si quiera a ser una fuerza mayoritaria».

Un ejemplo claro es, según explican, el de Juan Lobato. El dirigente socialista dejó la alcaldía de Soto del Real para incorporarse como número cuatro a la candidatura de Ángel Gabilondo. Su nombre sonó con fuerza como futuro secretario general del PSOE de Madrid. Pero su candidatura se ha diluido con el paso del tiempo. Algo parecido ha ocurrido con la ministra de Industria, Reyes Maroto, y la portavoz del PSOE en la Asamblea y ex secretaria de Estado, Hana Jalloul.

La crisis de Gobierno de julio situó a Maroto en las quinielas de salida para hacerse cargo del partido en la comunidad. Pero la oposición interna de algunos sectores y las salidas de Iván Redondo, José Luis Ábalos y Carmen Calvo le permitieron mantenerse en el cargo. Maroto cuenta con el respaldo de la vicepresidenta económica, Nadia Calviño.

Todo apunta a que la favorita para dirigir la federación es la delegada del Gobierno en la Comunidad, Mercedes González. Es una dirigente cercana a Sánchez. Y cuenta también con el beneplácito de Simancas y de la figura emergente en el socialismo madrileño, el nuevo ministro de la Presidencia, Félix Bolaños. Simancas es ahora secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, dependiente de la cartera de Bolaños.

Voces críticas del PSOE de Madrid ponen como ejemplo la lista de ponentes para el congreso regional. Además del propio Simancas, encargado de la parte de regeneración, hay otros nombres vinculados al secretario de Estado como Pilar Sánchez Acera o Mónica Carazo -vicealcaldesa de Rivas- que jugó un papel destacado durante la campaña electoral de mayo.

Simancas controla el congreso

Javier Rodríguez Palacios en una votación en sede socialista. Foto de Ricardo Espinosa Ibeas

También ha llamado la atención la presencia de ponentes como Rafael Gómez Montoya, exalcalde de Leganés y ex casi todo en el PSOE de Madrid. El problema, según estas fuentes, es convertir el partido en una «agencia de colocación» cada vez más alejada del tejido sindical y municipal de Madrid. «Esta falta de contacto con el terreno se nota mucho en las juventudes socialistas. La mayoría se marcha cuando alcanza los 30 años», dicen.

El papel de los alcaldes socialistas de Madrid ha quedado muy diluido. El PSOE gobierna municipios importantes como Móstoles, Alcalá de Henares, Getafe, San Sebastián de los Reyes o Fuenlabrada. Sin embargo, todos dependen de pactos con Podemos o Ciudadanos en algún caso. Los alcaldes hicieron un movimiento tras las elecciones de mayo demandando un cambio. El paso fue, según estas fuentes, precipitado. Y ahora aguantarán el tirón a la espera de cómo se configura la nueva ejecutiva regional.

 

 

 

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