Patriotismo

"Cada año el 12 de octubre viene cargado de cierta polémica, sobre quién acude a los fastos oficiales o declina hacerlo. Si se supone que es el Día Nacional de España, la pregunta es: ¿Por qué hay españoles, entre los que me incluyo, que no nos sentimos ligados a esta festividad? " . El autor explica su desafección con la celebración del 12 de octubre en base a razones históricas, "El 12 de octubre se celebró por vez primera en España en 1918, bajo el nombre de Día de la Raza, durante el reinado de Alfonso XIII", para concluir "lo podrán llamar Día de la Raza, Día de la Hispanidad o Día Nacional de España. Cambian su nombre, pero no su rancia esencia. Hoy, en este octubre de 2016, da idéntica sensación".

Foto proporcionada por el autor

Cada año el 12 de octubre viene cargado de cierta polémica, sobre quién acude a los fastos oficiales o declina hacerlo. Si se supone que es el Día Nacional de España, la pregunta es: ¿Por qué hay españoles, entre los que me incluyo, que no nos sentimos ligados a esta festividad?

Es absolutamente normal el amar la tierra de la que uno se siente formar parte, llámenlo patria o nación, llámenlo país o terruño, ese sentimiento es común y generalizado. Es corriente sentir agrado y alegría al ver triunfar a un deportista o artista de tu mismo lugar de origen, el percibir que, de alguna manera, uno es partícipe o está vinculado a ese éxito. Y al mismo tiempo que digo que estos sentimientos son habituales y extendidos, añado que no duden ni por un instante, que amplios sectores del poder político y económico tratan constantemente de manipular estos sentimientos para adulterarlos y ponerlos a su servicio.

El 12 de octubre se celebró por vez primera en España en 1918, bajo el nombre de Día de la Raza, durante el reinado de Alfonso XIII. El contexto histórico estaba marcado por una fuerte y legítima movilización de la clase trabajadora para conquistar condiciones de vida dignas. La huelga general del 18 de diciembre de 1916, convocada conjuntamente por CNT y UGT, fue muy secundada y, ante la falta de medidas del Gobierno, se dieron las condiciones para la Huelga General Indefinida de agosto de 1917, que fue reprimida duramente con el asesinato de unas 100 personas y el encarcelamiento del Comité de Huelga.

Este fue el marco en el que Alfonso XIII decidió comenzar a festejar el 12 de octubre, desde una posición altanera de una España superior como “Nación descubridora y civilizadora”. Esta medida trató de potenciar el nacionalismo conservador, el cual fomenta una unidad colectiva basada en el simbolismo, la tradición, el romanticismo, la épica… totalmente desconectada de la realidad social y sus cotidianas injusticias. Generar un sentimiento de estar todos en el mismo barco y obligados a acatar, obedientes y sumisos, las injusticias sociales que se dan en el mismo. Un nacionalismo que inculca la creencia de ser muy afortunado por formar parte de una nación grande y hermosa, a pesar de respirar pobreza y agravio cada día, debiendo callar y aceptar tu realidad social pues la misma te viene dada por designio divino. Un nacionalismo que quiso apagar los sentimientos internacionalistas y de autoconciencia de la clase trabajadora.

Posteriormente, en los años treinta, se extiende la idea entre los sectores más derechizados de cambiar el nombre por Día de la Hispanidad, teniendo a Ramiro de Maeztu en su principal defensor. La justificación es generar un sentimiento colectivo, que abarque España y los estados hispanohablantes americanos, auspiciado bajo una posición ideológica muy concreta e inflexible; catolicismo, moral y doctrina. Nacional catolicismo puro y duro.

Lo podrán llamar Día de la Raza, Día de la Hispanidad o Día Nacional de España. Cambian su nombre, pero no su rancia esencia. Hoy, en este octubre de 2016, da idéntica sensación.

El ciudadano heredero Felipe de Borbón; ganador, por incomparecencia de la democracia, tanto de la Jefatura del Estado Español como del mando supremo de nuestras Fuerzas Armadas, ha presidido el desfile militar del llamado Día de la Hispanidad.

Para esta efeméride se ha contado con la inestimable presencia de Sr. Rajoy, Presidente del Gobierno en funciones, el mismo que el 11 de octubre de 2008 ya dijo: “Mañana tengo el coñazo del desfile”, pero esto no ha sido obstáculo para que acudiera a hacer gala de lo “muy español y mucho español” que presume ser.

Otros cargos públicos del Partido Popular tampoco han faltado a la cita. Un partido que estos días está siendo juzgado por la Audiencia Nacional porque, en palabras de la fiscalía Anticorrupción, “el PP es quién se vio beneficiado por fondos procedentes del cohecho y la malversación” del Caso Gürtel. Pues bien, a pesar de esta vicisitud, el Partido Popular ha estado ampliamente representado en el llamado Día de la Hispanidad para lucir el tipo de patriotismo que le caracteriza. Patriotismo de pulserita rojigualda y cuenta en paraíso fiscal.

El PSOE también ha estado allí, no podía faltar, encabezado por Javier Fernández, presidente de la gestora que lo comanda tras el golpe perpetrado en Ferraz el 1 de octubre. Un buen amigo sostiene que ha visto hilos de marioneta en las extremidades del Sr. Fernández que van a parar a manos de Susana Díaz. No creo que así sea. Los hilos existen, pero pienso que los manejan desde más arriba y a la derecha, desde altas instancia del poder económico, para asegurar que los salarios y derechos sigan a la baja, para mayor gloria del Ibex 35.

En el Homenaje a los Caídos por España han vuelto a decir “No quisieron servir a otra bandera,…”. Siendo Ministro de Defensa José Bono se cambió esa parte del texto, pues es evidente que hay muchos caídos por España que lucharon por otra bandera defendiendo la legitimidad y valores democráticos. Han vuelto a darle el texto anterior que representa un insulto a los caídos por España defendiendo la bandera tricolor, aquellos con los que me siento en deuda y admiro. La misma bandera que liberó París del nazismo, la que portaba la 9ª Compañía, La Nueve, de la 2ª División Blindada, División Leclerc, compuesta íntegramente por 150 españoles republicanos y que fueron los primeros en entrar en la capital francesa.

Un año más nos venden el descubrimiento de América como un abrazo entre culturas, cuando este no se dio, fue la imposición de una sobre otra. Somos muchos los que no tenemos ganas de celebrar el 12 de octubre, aquella conquista, expolio y genocidio. Del mismo modo que si fuera italiano no alabaría la toma de Numancia. Si fuera estadounidense no enaltecería la Masacre de Wounded Knee. No voy a festejar ningún acto imperialista, fuera perpetrado bajo la bandera que fuera.

El actual 12 de octubre de 2016 tiene mucho en común con el de 1918. Lamento decir que sigue apestando a nacionalismo conservador y casposo. Un tipo de nacionalismo que no hace otra cosa que retroalimentar otros nacionalismos dentro de nuestro Estado, los cuales me causan idéntico rechazo.

Un nacionalismo que, repito, trata de generar una unidad colectiva basada en el simbolismo, la tradición, el romanticismo, la épica… totalmente desligada de la realidad social y sus cotidianas injusticias. Nacionalismo trufado de corruptelas e hipocresías. Se autoproclaman abanderados del patriotismo los mismos que condenan a los trabajadores a ver diariamente vulnerado su derecho al trabajo, a la vivienda y la justicia, que sufren recortes en sanidad y educación.

La Fiesta Nacional no debería ir de la mano de desfiles militares, ya existe un Día de las Fuerzas Armadas. Nuestras tropas, soldados con condiciones temporales y precarias, son utilizadas como parte de un decorado.

pantrabajotecho
Foto proporcionada por el autor

Pienso en un Día de España ligado a lo social, a lo cultural, a lo festivo, sin corsés ideológicos. Un sentimiento colectivo de unidad de la gente trabajadora cuya solidaridad no tenga fronteras. Que el amor a nuestra tierra no se mida en metros de tela rojigualda ondeante en mástiles y balcones, sino por asegurar que tras cada uno de esos balcones vive una familia con trabajo, mayores con justa pensión y jóvenes con futuro.

“La ideología del Siglo XXI debe ser el humanismo global, pero tiene dos peligrosos enemigos: el nacionalismo y el fundamentalismo religioso.” – Ryszard Kapuscinski

David Cobo . Coportavoz de Izquierda Unida Alcalá

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