- Por M.Sánchez Moltó, Cronista oficial de Alcalá
«Consummatum est». Parece que la decisión ya es firme y no tiene vuelta atrás. Cuando en unos meses iba ya a cumplir sus cuarenta años, el conjunto monumental de la plaza de los Santos Niños será desmontado y trasladado al barrio de la Garena.
Lo primero que hay que dejar claro es que no rememora el V Centenario del Descubrimiento de América, como se viene comentado por ahí, sino la primera entrevista que tuvo Cristóbal Colón con la reina Isabel el veinte de enero de 1486 en el palacio arzobispal de Alcalá de Henares.
El entonces alcalde, Arsenio Lope Huerta, convenció a Juan Antonio Palomo para que concibiera un monumento que recordara el quinto centenario de esa entrevista. No fueron fáciles los primeros tiempos de este monumento. Para empezar no se pudo inaugurar el veinte de enero de 1986, como estaba previsto, a causa del entierro del alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván, teniendo que retrasarse hasta el veintiuno de abril. A algunos no les gustó el estilo “vanguardista” del astrolabio y hay quien lo bautizó, con esa mezcla de sorna y de malaleche que nos caracteriza a los alcalaínos, como “la piruleta”. Seguramente habrían preferido que se recuperara la fuente de luces de colores que ocupó ese espacio en la primera mitad de la década de 1960. Lo cierto es que no tardó su banco corrido en convertirse en un lugar de encuentro de paseantes y visitantes y acabó integrándose en el paisaje urbano complutense.
De lo que se ha hablado poco, seguramente por desconocimiento, ha sido de su autor, el escultor Juan Antonio Palomo Fernández. Hijo del militar, Juan Antonio Palomo Gordo y de Victorina Fernández Moreno, nació en Alcalá de Henares el veintiuno de octubre de 1934 en el número treinta y cuatro de la Calle de Talamanca, tal y como consta en el registro de nacimiento. Una casa de una única planta que hacía esquina con la calle Cánovas del Castillo, demolida en la década de los setenta para levantar sobre su solar un bloque de viviendas en cuyos bajos hay una entidad bancaria.
Los primeros años de Palomo transcurrieron en Barcelona. Si bien pronto retornó a Alcalá, donde cursa los estudios de primaria y secundaria. Inició sus estudios de arte en la Mutual Complutense, licenciándose en 1955 en Bellas Artes por la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, donde tuvo como maestro a Enrique Pérez Comendador. Allí trabará amistad con el maestro Eduardo Capa. En estos años comienza su labor docente, llegando a ser catedrático de Dibujo Técnico y Artístico en la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Madrid. Durante las décadas de los cincuenta y sesenta reside en el Palacio de Monistrol (Madrid), donde conoce y se relaciona con otros artistas, escritores y actores, como Jesús Núñez, José Luis Coomonte, Agustín Úbeda, Manuel Calvo Abad, Francisco Mateos, Jesús López Pacheco, Vicente Escudero, Lauro Olmo o Aldo Sambrell, entre otros.
Junto con artistas como Javier Aleixandre, Luis Caruncho, Lorenzo Ugarte, Antonio Marcoida y Lorenzo Men, funda en 1990 el Grupo Puerta del Sol, en cuyo manifiesto se autodefinen como «la generación de los supervivientes».
Palomo es un escultor español representativo de los años setenta. Sus obras han sido expuestas por toda España, y en ciudades como Damasco, Rabat, Argel, Beirut o Nueva Delhi. Y participó en la IX Bienal de Alejandría, en la XVII Bienal Internacional de São Paulo y en la muestra de Arte en la Comunidad Europea en Essenger (Alemania).
Como artista castellano, el estilo de Palomo es sobrio y recio. Muy diferente a la de otros artistas contemporáneos oriundos del Mediterráneo, como Tapies o Miró, en cuya obra se refleja la luz, en la obra de Palomo da la impresión de que se absorbe la luz. Arcaico en su profundidad y motivación artística, pero innovador en cuanto a sus técnicas, su obra se distingue por la versatilidad, tanto en el uso de técnicas, como de materiales. Buena muestra de esta simbiosis entre tradición e innovación son sus figuras religiosas de estilo neorrealista. Sus influencias artísticas son muy variadas, desde el arte renacentista de Boticelli, Durero, Miguel Ángel y Leonardo, hasta el cubismo de Picasso, por el que sentía una fuerte admiración. La religiosidad y el esoterismo son una de las temáticas en la obra de Palomo. Las neorrealistas figuras de sus inicios fueron dejando paso a la abstracción, en la que se deja sentir la influencia del cubismo, para, posteriormente, retornar a formas más figurativas, cerrándose así su círculo creativo.
Colaborará con diferentes arquitectos, trabajando las artes aplicadas, como el mosaico, la vidriera, el hormigón, la chapa soldada o la pintura al fresco. En la década de los ochenta dirigió sus pasos a la creación e innovación en el campo del grabado (litografía, xilografía, copy-art). En los años noventa, sus esculturas crecen, adquiriendo grandes dimensiones, empleando materiales tan diversos como maderas, cobre, hormigón o aluminio, etc. Fue precursor en el uso del poliéster como material escultórico, investigación que lleva a cabo en colaboración con el Instituto Juan de la Cierva a finales de la década de los cincuenta. Sus últimas creaciones, tanto escultóricas, como grabados y pinturas, evocan una naturaleza plácida y delicada. Mariposas, saltamontes, libélulas y peces se muestran en un colorido abstracto y onírico. Igualmente, abordó la fotografía, no solo como inspiración, sino como cuadrante de líneas y sombras plásticas sinuosas.
Además de en espacios al aire libre, su obra se expone en varios museos: Fundación Juan March, Museo de Arte Contemporáneo de Ibiza, Museo de Villafamés (Castellón), Palacio-Museo de Elsedo de Pamames (Santander), Museo de Arte Contemporáneo de Guinea Ecuatorial… Asimismo, la Biblioteca Nacional de España cuenta en su colección de grabados con varias xilografías y aguafuertes. Entre sus muchos reconocimientos se encuentra el premio Mariano Benlliure (Valencia, 1970), el primer premio de escultura Arte Sport (Bilbao, 1970), el primer premio de escultura en la I Bienal de Santander (1975), el primer premio de trofeos en la VII Bienal Internacional del deporte en las Bellas Artes (Barcelona, 1979) o el primer premio del concurso internacional de medallas V Centenario del descubrimiento de América (Madrid, 1983).
Considerado como uno de los escultores contemporáneos más importantes de España de la segunda mitad del siglo XX, falleció en Madrid el dieciocho de junio de 1996 a los sesenta y un años de una dolencia cardíaca.
Siempre mantuvo una gran relación con Alcalá de la que son ejemplos la carpeta “6 alcalaínos” (Sarmiento de Gamboa, Francisco de Figueroa, Cervantes, Antonio de Solís, Lucas Padilla y Azaña), con electrografías a color de Palomo, poemas de su amigo, Luis de Blas y presentación de Francisco Javier García Gutiérrez, publicada en 1993, con motivo del VII Centenario de los Estudios Generales de Alcalá. Por lo que se refiere a esculturas, el busto del poeta Pepe Hierro, en la facultad de Filología de la Universidad de Alcalá y, naturalmente, el monumento a la Entrevista. Un conjunto conformado por tres elementos. Sobre una peana de piedra caliza se presenta un gran astrolabio abierto, fundido en bronce. Alrededor una bancada circular con tres monolitos con medallones en bronce de Cristóbal Colón y de los alcalaínos, Antonio de Solís, historiador de la conquista de México y del navegante Pedro Sarmiento de Gamboa. El suelo representa una gigantesca rosa de los vientos, realizada con la técnica de terrazo “in situ”, absolutamente irrecuperable por sus características en el traslado que se va a realizar, de forma que el monumento quedará irremediablemente mutilado.
Da lástima pensar lo poco que reconocemos a nuestra gente. El mejor escultor de la historia de Alcalá no sólo no cuenta con una calle, si tan siquiera ha merecido una simple placa en el lugar donde nació en la calle Talamanca o en la casa de la calle Mayor, donde vivió muchos años. En 2022 la entonces concejal de Cultura, María Aranguren, me solicitó un informe, pero nada se terminó realizando.
Espero que a futuras corporaciones, cuando se acometan nuevas intervenciones sobre la plaza de Palacio (que ya lo va demandando) o la plaza de las Bernardas, no se les ocurra trasladar a La Garena, al Olivar o a Las Sedas, las estatuas de la reina Isabel o de la de la Infanta Catalina, porque no sean de su gusto.


















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Otro sinsentido de este gobierno. Actúan por caprichitos, con falta de respeto a la historia y a los artistas, sin criterio.
Gracias, Vicente. Se fue joven… Nos le has recordado y la verdad: no tenía ni idea. Bien se merece un homenaje en la ciudad. Buen trabajo.
¿Qué se podía esperar de esta corporacion? Viendo su forma de actuar en otras facetas de nuestro patrimonio, esta insensible decisión sigue la línea que se han marcado, ¿o puede que sea ignorancia?.
Pues los gobernantes deberían escuchar a los estudiosos y conocedores como es tu caso, Vicente. Una lástima.
Como opinión generacional puede valer. Pero suena un poco a garapiñado rancio. Y el despectivo Garena, Sedas u Olivar parecen como areas reservadas a alcalaínos de segunda. Aqui solo cuentas si eres condueño o asimilado…tipico de poblachón manchego de los años setenta.
JUAN ANTONIO PALOMO será incluido en un próximo libro de la saga «ROSTROS COMPLUTENSES». Reconocer el «PATRIMONIO COMPLUTENSE» es precisamente una de las metas de estos libros ilustrados.
Muy interesante el artículo. Se debería estudiar en los institutos la historia y la cultura de Alcalá pero este equipo de gobierno municipal le da más valor a las corridas de toros y al beso a la bandera. Qué pena!! Qué incultura!!
Gracias Vicente, muy buen artículo.
Muy interesante. Se debería estudiar en los institutos la historia y la cultura de Alcalá. ¡Qué pena! Cuanta incultura pero este equipo de gobierno está más preocupado por las corridas de toros y por el beso a la bandera. Muchas gracias, Vicente . Muy buen artículo.
Una cosa que estaba bien donde estaba…me parece inexplicable esto que van a hacer. ¿Es por algún motivo con fundamento o solo por gastar dinero público en memeces? ¿Es que les molesta que nos sentemos a charlar en el monumento?
La verdad es que es un tema para hacer una tesis doctoral. La manía de las diferentes corporaciones que hemos tenido moviendo estatuas de sitio sin lógica aparente. Solo les falta la estatua de cervantes y la del empecinado. Particularmente en este caso, la obra de los santos niños nunca ha pegado ni con cola en un entorno historico. Quizas fuera de las murallas hubiera tenido un pase. Estupendo artículo.
Gracias, estimado Cronista, por recordarnos la obra del autor. En Alcalá ya se sabe, para que te recuerden, e incluso te erijan estatuas, has debido ser un Cervantes, un Azaña, un aguador o un Curro, si no, con suerte, una calle principal o un callejón y una travesía como a D. Alonso de Avellaneda y Peñalosa. Menos mal que hay un Instituto en Alcalá que, en recuerdo de ese personaje complutense, tiene por nombre Alonso de Avellaneda. Bueno, en mis paseos por lo viejo, que dicen en Pamplona, al callejón de toda la vida lo llaman ahora calle de Avellaneda, pero vamos, sigue siendo el callejón de siempre.
Dices al comienzo de tu artículo «Consummatum est». Pero también lo fue cuando se quitó la fuente luminosa, que decía el vulgo popular, y se instaló la escultura de J. A. Palomo. Es posible que ya tenga problemas de memoria, pero no recuerdo ninguna consulta popular, información para que los alcalaínos opinasen o algo parecido. Se le ocurrió a Curro y punto, igual que a otros regidores municipales se les ocurren otras ideas. O se las susurran al oído.
Creo, sinceramente, que en el casco histórico, deben estar representados los personajes que engrandecieron la Ciudad, o nacieron en ella y llegaron a ser muy importantes, como es el caso del emperador Fernando I, estatua que sustituirá a la de J. A. Palomo.
Me veo en la obligación de aclarar que el comentario que ha aparecido aquí tras las iniciales «Vicente A. S.» no corresponden a mi autoría. En cuanto al autor de tan extenso y pedagógico artículo sobre la vida y obra de Juan Antonio Palomo bien sabe que este no es mi estilo de «opinar». Nos conocemos y nos respetamos desde hace décadas. Lamento el equívoco y que se haya llegado a pensar que esa era mi opinión personal sobre el actual cronista de la villa. No soy «Vicente A. S.», sino Vicente Alberto Serrano Cordón.