BIPARTIDISMO CON MULETAS | Por Francisco Muñoz Romero

Los resultados de la encuesta de medio mandato publicada por ALCALÁ HOY apuntan a una continuidad en el actual equilibrio de fuerzas políticas en el Ayuntamiento complutense, con una posible reedición del gobierno de coalición entre PP y Vox. Sin embargo, bajo esa aparente estabilidad se detectan movimientos relevantes en la correlación interna de cada bloque. En esta Tribuna, el profesor Francisco Muñoz Romero analiza en profundidad los indicios de un bipartidismo renovado… y apoyado en muletas.

Fotocomposición de Pedro Enrique Andarelli
  • No es muy acertado abrir opinión con un tópico, pero en este caso no deja de aplicar como un guante: algo cambia para que todo siga igual.
 

Francisco Muñoz Romero es Profesor de Comunicación Institucional e Imagen Pública del Departamento de Teorías y Análisis de la Comunicación en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid

Los resultados de la encuesta de Alcalá Hoy de medio mandato apuntan a una reedición del gobierno de coalición PP-VOX en 2027. Hasta aquí todo sigue igual. Pero este resultado proviene de un soterrado proceso de reconfiguración del voto de la derecha y de la izquierda, en el que el PP sufre desgaste en beneficio de Vox, que crece de forma clara, y de la pérdida de un concejal de Más Madrid que lo ganaría un PSOE que crece algo más de medio punto.

Las causas últimas de que cambien los sumandos sin alterar la suma tienen numerosas y afiladas consideraciones que hacer, pero como causa primordial todo apunta a que será la movilización del voto útil dentro de cada uno de los dos bloques la que sea determinante para que, cambiando la correlación del peso de las fuerzas políticas, no se altere el predominio electoral de la derecha y la ultraderecha.

Voto útil en la izquierda y voto útil en la derecha, si, también. De diferente naturaleza, pero voto útil. En la izquierda para entonar el “no pasarán” y cerrar el paso a un gobierno Feijoo-Abascal y en la derecha para concentrar el voto que eche a Sánchez de la Moncloa, que parece ser el programa político de moda. La percepción de que el voto a Vox es el más eficiente para sacar a Sánchez del gobierno, es también voto útil y explicaría, junto con el desgaste de la alcaldía y del gobierno local, que el partido de Abascal siga creciendo sin arriesgar y sin problemas.

A nivel macro esto es un reforzamiento del bipartidismo, pero de un bipartidismo en el que dos grandes partidos que articulan el espacio mayoritario de la derecha y de la izquierda, dan combate nulo en los procesos electorales y, por tanto, dependen de apoyos de otras fuerzas políticas diferentes que son oportunistas, coyunturales y distorsionadoras desde el punto de vista ideológico y programático. El bipartidismo con muletas.

Esto también es una nueva forma de polarización y “extremismo político” ya que estas muletas, estos apoyos, están más allá de la izquierda socialdemócrata y de la derecha liberal y, por tanto, se deposita en esas formaciones minoritarias un valor y un peso muy por encima de su representación democrática.

Ahora bien, este análisis hecho justo en este momento puede quedar, en opinión de algunos, opacado por el “caso Cerdán” que ha dado un profundo revolcón a las seguridades básicas del proyecto político de Sánchez. Pero sus efectos últimos están por ver. Los lectores que pongan en cuarentena los resultados de esta encuesta de Electomanía, que recordemos ya aproximó el resultado con bastante precisión en las Municipales 2023, no deberían hacerlo. La corrupción por sí misma no pasa factura electoral a los partidos. No lo ha hecho nunca. Y repito (y pongo el foco) en lo de factura “electoral”, que otra cosa con sus terribles efectos en la credibilidad de la política y los políticos, en la desmovilización y en la pérdida de confianza en el sistema democrático. Además, para que se dejen notar sus efectos hay que considerar otros dos factores: la naturaleza de la respuesta y la reducción de la crisis y el tiempo que media hasta el siguiente proceso electoral. Por tanto, hay demasiadas incertidumbres todavía en los dos bloques mayoritarios, con “escándalos” pendientes a derecha e izquierda como para hacer un análisis confiable. En cualquier caso, de prolongarse esta situación, sería la abstención la gran ganadora del próximo combate electoral, con lo que eso supone a efectos de las estrategias de movilización de unos y otros.

Pero a nuestros efectos, en el análisis de hoy nos tenemos que quedar sólo con la seguridad parcial que nos da la encuesta de ALCALÁ HOY y el panorama electoral que dibuja a dos años vista.

Y en este sentido, el único partido que sube claramente en Alcalá de Henares es VOX, un 3% aproximadamente. El partido mayoritario del gobierno local, el Partido Popular, no capitaliza la gestión llevada a cabo estos dos años. Los propios votantes de su socio de gobierno, Vox, incluso suspenden la gestión de Judith Piquet a la que dan un 4,5. Y es que pensar que por definición la visibilidad que da una alcaldía es siempre positiva, es un error básico de la comunicación. Una mayor exposición pública provoca una mayor probabilidad de valoración negativa. No tiene por qué ser siempre así, pero el hecho está suficientemente acreditado en la literatura científica: (sólo) la visibilidad mediática no sirve. Lo mismo ocurre en sentido inverso, que políticos altamente valorados, tampoco ganan elecciones. Así que el asunto es un poco más complejo que la creación de un álbum de cromos digitales con las presencias institucionales de unos y otros. El hecho es que el partido del gobierno evidencia un desgaste en sus apoyos que capitaliza su socio más a la derecha, con mucho menor despliegue. Los propios votantes del PP apenas le dan un “bien”, sin más, a la acción de gobierno.

Por el otro lado, el PSOE crece un 0,6% y Más Madrid baja un 0,7%. Lo justo para que haya un baile de escaños en favor de los socialistas, con un líder local que mantiene su valoración alta (tiene más visibilidad, más poder percibido y casi ningún desgaste a nivel local). Aquí si hay que operativizar el voto útil en el sentido electoral del término. La división cada vez más profunda e inexplicable entre Más Madrid, Podemos, Izquierda Unida y las otras Izquierdas, dibuja un escenario realista de tener que pensar muy bien en para qué va a servir mi voto.

Si sumamos los porcentajes de intención de voto de esta encuesta y los comparamos con los de las elecciones municipales, lo que vemos es un reajuste dentro de los bloques, pero que no varían el resultado final: en dos años PSOE, Más Madrid y otros están en el 47% y el PP y Vox están en el 48%.

En la práctica y a expensas de los efectos de la corrupción que nos caiga del cielo, las conclusiones operativas para unos y otros en nuestra ciudad son muy fáciles: todo suma, no hay oportunidades pequeñas y el resultado final estará en los detalles.

Desde el punto de vista de la acción (qué decisiones se toman y cómo se toman) y de la comunicación (cómo se conecta con eficacia), parece que lo que se ha hecho hasta ahora no es capaz de sumar de manera diferencial ni aportar valor añadido. Y solo queda un año de mandato, porque a partir del próximo verano estamos en campaña.

 

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1 Comentario

  1. Interesante análisis, que comparto en su totalidad. Eso sí, yo incidiría en lo que ya he comentado en estas ocasiones: la preocupante polarización de la política española a todos los niveles, no sólo el nacional, con una deriva de los dos partidos principales hacia sus respectivos extremos en una inútil y potencialmente peligrosa competición con éstos para rebañar unos cuantos votos (pocos, puesto que tanto los votantes de la extrema izquierda como los de la extrema derecha están ideologizados por completo y suelen votar a piñón fijo) dejando abandonados a los votantes moderados de uno u otro signo. Lo cual, teniendo en cuenta que son precisamente éstos los que deciden las elecciones con su voto o en su caso con la abstención, no deja de ser suicida.
    En cuanto a la fragmentación de la extrema izquierda a mí no me pilla de sorpresa, esto ha sido lo habitual ya desde los tiempos de la II República y la Guerra Civil. Y en mi época de estudiante, y han pasado cuatro décadas (excepto el Partido Comunista de España, entonces muy serio), ya me perdía con la sopa de letras de los grupúsculos marxistas-leninistas, troskistas, maoístas, castristas… todos ellos peleados y odiándose visceralmente, tal como retrató Monty Phyton en su genial La vida de Brian.
    Así pues ellos siguen a lo suyo. Lo sorprendente es la no fragmentación de la extrema derecha, recuerdo que en su día llegaron a presentarse a las elecciones hasta cuatro formaciones falangistas además de otros grupos como Fuerza Nueva, que llegó a tener un diputado.
    Como dice el Eclesiastés, nada nuevo hay bajo el sol.

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