-
Judith Piquet presenta un Plan Estratégico que define la hoja de ruta para atraer empresas, generar empleo de calidad y consolidar a la ciudad como motor del Corredor del Henares.
- Fotos del ayuntamiento de Alcalá de Henares
El salón de actos de la Concejalía de Turismo ha acogido la presentación del Plan Estratégico de Desarrollo Económico y Empleo para Alcalá de Henares, elaborado por la consultora KPMG en colaboración con la Concejalía de Desarrollo Económico. Un documento que aspira a ordenar y orientar el crecimiento económico de la ciudad en los próximos años con una planificación estructurada y medible.
La alcaldesa, Judith Piquet, ha presidido el acto junto al concejal de Desarrollo Económico, Antonio Peñalver, y varios miembros del equipo de Gobierno, entre otros actores socioeconómicos de la ciudad, en una puesta de largo institucional que ha querido trasladar una idea clara: Alcalá pretende dar un paso adelante en su modelo económico, con una estrategia definida y compartida.
Peñalver ha subrayado durante su intervención la importancia de la coordinación entre áreas municipales en la elaboración del plan, reconociendo que “durante demasiado tiempo, el desarrollo económico municipal se ha abordado de manera fragmentada”. Un diagnóstico que apunta a una realidad conocida: iniciativas diversas, a menudo valiosas, pero no siempre conectadas entre sí. El objetivo ahora es precisamente coser esas piezas y dotarlas de una dirección común.
En esa misma línea, la alcaldesa ha insistido en que el Plan Estratégico nace con vocación práctica y con un enfoque ajustado a la realidad local. “Está dirigido a aprovechar todos los potenciales y las oportunidades que ofrece Alcalá”, ha señalado, poniendo el foco en la activación del empleo, el impulso al emprendimiento y la atracción de inversión.
Piquet ha destacado además que el documento incorpora mecanismos de control y seguimiento, con la intención de que las medidas planteadas no se queden en el plano teórico. Una precisión relevante en un ámbito. el de los planes estratégicos. donde, con frecuencia, la dificultad no reside tanto en el diseño como en la ejecución.
Un plan a tres años con horizonte de ciudad
El plan contempla un periodo de ejecución de tres años, aunque se proyecta sobre una visión de ciudad a diez. Una combinación habitual en este tipo de documentos que busca equilibrar resultados a corto plazo con una estrategia de largo recorrido.
Entre sus principales líneas de actuación figura el impulso del empleo y el talento, a través de un ecosistema formativo más conectado entre universidad, formación profesional y tejido empresarial. Una apuesta que, si logra materializarse de forma efectiva, podría corregir una de las asignaturas recurrentes en el ámbito local: la distancia entre formación y mercado laboral.
El turismo aparece como otro de los ejes clave, con un enfoque centrado en la calidad, la cultura y el conocimiento, en coherencia con la identidad patrimonial y universitaria de la ciudad.
En materia de atracción de inversión, el plan introduce uno de los compromisos más concretos: la simplificación administrativa y la creación de una oficina de apoyo al inversor. Sobre el papel, una herramienta pensada para agilizar trámites y facilitar la implantación de nuevas empresas, aunque su eficacia dependerá, como suele ocurrir, de su capacidad real para reducir tiempos y no solo para reorganizar procedimientos.
El documento se completa con un eje dedicado a la sostenibilidad y la conectividad, que incluye la optimización de espacios industriales y la mejora de infraestructuras, factores determinantes para reforzar la competitividad del municipio en el entorno del Corredor del Henares.
Del diagnóstico a la ejecución
El plan llega acompañado de un diagnóstico compartido: Alcalá dispone de potencial económico, pero necesita mejorar la coordinación de sus recursos y la eficacia de sus herramientas. A partir de ahí, la clave estará en trasladar ese diagnóstico a resultados concretos.
La insistencia en conceptos como “coordinación”, “seguimiento” o “ajuste a la realidad” refleja, en cierta medida, la voluntad de evitar que este documento se quede en una declaración de intenciones. No es un reto menor: convertir un plan estratégico en una política efectiva exige continuidad, recursos y capacidad de adaptación.
Con este nuevo marco, el Gobierno municipal fija una hoja de ruta clara. Queda ahora por comprobar hasta qué punto esa planificación se traduce en proyectos tangibles, empleo real y una mayor agilidad administrativa. En definitiva, en medir si el plan no solo ordena el discurso… sino también la acción.


















¡ Nuestro canal en Telegram! Si te ha interesado esta información, únete ahora a






