- La remodelación de la estación, junto al nuevo puente de Daganzo, busca mejorar accesibilidad, conexiones urbanas y el acceso norte hacia El Chorrillo.
- Crónica gráfica de Pedro Enrique Andarelli para ALCALÁ HOY
Quien se acerque estos días a la estación central de Alcalá de Henares se encontrará con una imagen poco habitual: maquinaria pesada, operarios trabajando en altura, estructuras nuevas emergiendo entre andenes y pasarelas provisionales que conviven con trenes y viajeros. La remodelación integral de la estación, una de las actuaciones ferroviarias más importantes del Corredor del Henares en décadas, avanza con retrasos y polémicas políticas de fondo, pero también con señales visibles de transformación.
La intervención, impulsada por ADIF, supone una inversión inicial de 13,3 millones de euros y tiene como objetivo modernizar una infraestructura que cada día utilizan miles de viajeros de Cercanías Madrid, especialmente en las líneas C-2 y C-7. El proyecto busca resolver uno de los problemas históricos de la estación: su falta de accesibilidad y la dificultad de circulación entre andenes.
Las obras incluyen la adaptación de andenes, la construcción de nuevos pasos inferiores, la instalación de ascensores y escaleras mecánicas, así como la renovación del edificio de viajeros. El diseño plantea además una reorganización del espacio ferroviario para mejorar la conexión urbana con el entorno de la plaza del 11 de Marzo y los barrios próximos.
A simple vista, la magnitud de la obra resulta evidente. En la zona de andenes ya se levantan nuevas estructuras y torres de ascensores, mientras maquinaria y materiales ocupan espacios que durante décadas formaron parte de la rutina diaria de los usuarios. Operarios trabajan sobre plataformas elevadas y en el interior de la estructura del edificio, donde comienzan a definirse los nuevos accesos y recorridos.
Una obra larga y no exenta de polémica
La remodelación comenzó oficialmente el 15 de junio de 2023, después de varios anuncios previos y retrasos en la licitación. Desde entonces, la obra ha atravesado distintas fases y también algunas interrupciones. En noviembre de 2024 los trabajos quedaron temporalmente paralizados, situación que se resolvió en febrero de 2025 tras negociaciones entre el Ayuntamiento y ADIF.
La infraestructura forma parte del plan de modernización del Corredor del Henares, uno de los ejes ferroviarios con mayor volumen de viajeros del país. Dentro de este programa se renovaron enclavamientos y sistemas de señalización en estaciones como Alcalá, Torrejón de Ardoz o Meco, actuaciones que culminaron a finales de 2025 y que buscaban mejorar la fiabilidad del servicio.
Aun así, las incidencias en el servicio ferroviario han alimentado el debate político en la ciudad. El pasado 17 de febrero, el Pleno municipal extraordinario aprobó la reprobación del ministro de Transportes, Óscar Puente, impulsada por el equipo de gobierno local (PP y Vox), que denunció el “grave deterioro” del servicio ferroviario en el Corredor del Henares.
Sin embargo, mientras el Ayuntamiento apunta responsabilidades al Ministerio de Transportes por la situación del servicio ferroviario, algunas actuaciones municipales también presentan pendientes visibles. Es el caso de las tres pasarelas peatonales remodeladas recientemente sobre las vías, en el Paseo de los Pinos, en la calle Gaceta con acceso a Los Nogales y en la calle Escudo con conexión hacia la avenida de Meco, cuyos ascensores continuaban inoperativos según se ha podido comprobar en los últimos días. Este paralelismo recuerda que los desafíos en la ejecución de obras públicas no distinguen administraciones y requieren, por encima de todo, coordinación y eficacia para responder a las necesidades cotidianas de los vecinos.
La reprobación de Puente se produjo pocos días después de un incidente en la propia estación, cuando el derrumbe parcial de un elemento interior generó preocupación entre usuarios y obligó a revisar la seguridad de determinadas zonas en obras.
El debate sobre las responsabilidades políticas coincidió además con otro pleno sobre tensiones municipales en materia de seguridad y gestión pública, lo que convirtió aquellas semanas en uno de los episodios políticos más intensos del inicio de año en Alcalá.
Una estación que debe adaptarse a una ciudad en crecimiento
Más allá de la controversia política, la necesidad de modernizar la estación es una demanda histórica. Alcalá de Henares supera los 200.000 habitantes y forma parte de uno de los corredores metropolitanos con mayor crecimiento residencial y laboral de la Comunidad de Madrid.
El proyecto ferroviario pretende responder a ese aumento de viajeros con una estación más accesible, cómoda y preparada para absorber mayor volumen de tráfico. La instalación de ascensores y nuevos itinerarios accesibles permitirá eliminar barreras que durante años han dificultado el uso del tren a personas con movilidad reducida, mayores o viajeros con equipaje.
En paralelo, ADIF adjudicó en febrero de 2026 a la ingeniería Consultrans la redacción de nuevos proyectos de remodelación que afectan no solo a la estación central de Alcalá, sino también a los apeaderos de La Garena y Soto del Henares. Entre las actuaciones previstas figura la reconfiguración de vías y andenes y, especialmente, el desarrollo de nuevos accesos desde la zona norte de la estación, lo que facilitaría la conexión directa con barrios como El Chorrillo y el Ensanche, situados al otro lado del trazado ferroviario.
ADIF se comprometió además a habilitar un vestíbulo secundario frente al aparcamiento norte de la estación, una actuación que permitiría acceder a los andenes desde ese lado de la ciudad sin tener que rodear todo el complejo ferroviario y que mejoraría notablemente la conexión con los barrios del norte.
Las actuaciones se integran en el Plan Integral de Mejora de Cercanías Madrid, que supera los 850 millones de euros de inversión en infraestructuras ferroviarias en la región, financiado en parte con fondos europeos NextGenerationEU.
El puente de Daganzo, otra pieza de la transformación ferroviaria
A pocos cientos de metros de la estación, otra intervención ferroviaria ha cambiado ya la fisonomía urbana de la zona: el nuevo puente de Daganzo, en la calle Luis Astrana Marín.
La obra, iniciada el 4 de febrero de 2025, sustituyó una infraestructura que durante décadas actuó como barrera física entre barrios como El Chorrillo y el resto de la ciudad. Tras meses de trabajos y cortes de tráfico, el puente reabrió al tránsito rodado el 23 de diciembre de 2025.
El nuevo paso incorpora aceras peatonales más amplias, de entre tres y cuatro metros y medio, iluminación LED y mejoras de accesibilidad. La intervención, sin coste directo para el Ayuntamiento, ha permitido mejorar uno de los principales puntos de conexión urbana sobre las vías.
No obstante, algunos elementos de la actuación siguen pendientes de finalización, especialmente en la pasarela peatonal y en determinados remates de obra. Durante semanas, pese a los precintos instalados en los accesos, numerosos vecinos han continuado utilizando el paso peatonal para cruzar de un lado a otro de las vías, reflejo de la necesidad real de conexión entre ambos barrios.
Una transformación que empieza a ser visible
Mientras los trenes siguen entrando y saliendo de la estación con la rutina diaria de miles de viajeros, la obra continúa avanzando entre andamios, materiales y maquinaria. Aún quedan meses de trabajos por delante, pero el cambio empieza a ser perceptible.
La estación de Alcalá de Henares, durante décadas prácticamente inalterada, comienza a adoptar la forma de una infraestructura más acorde con la dimensión actual de la ciudad y con el papel que desempeña dentro del sistema ferroviario del Corredor del Henares.
Aunque ADIF no ha comunicado todavía una fecha concreta de finalización, los plazos iniciales de ejecución situaban el término de las obras en torno a finales de 2026. Tras las interrupciones y ajustes del proyecto, la finalización efectiva podría extenderse hasta 2027. Mientras tanto, la estación seguirá funcionando en paralelo al desarrollo de los trabajos, una situación que exige paciencia a los miles de viajeros que utilizan cada día este nodo ferroviario del Corredor del Henares.
Las obras avanzan con las incomodidades propias de cualquier gran intervención urbana, pero también con una transformación que empieza a dibujar el futuro de uno de los principales nodos de transporte del este de Madrid.


















¡ Nuestro canal en Telegram! Si te ha interesado esta información, únete ahora a






