- Espartales Unidos denuncia basura, deterioro ambiental y falta de mantenimiento en uno de los enclaves naturales más emblemáticos de Alcalá.
La Isla del Colegio se ha convertido en uno de los espacios más frecuentados por los vecinos y vecinas de Alcalá de Henares para practicar deporte, pasear y disfrutar de uno de los pocos entornos naturales que aún conserva una ciudad cada vez más dominada por el cemento y con escasos espacios abiertos para el esparcimiento.
Sin embargo, durante nuestro recorrido por este paraje periurbano nos hemos encontrado con una realidad preocupante: demasiada basura, demasiada suciedad y una evidente sensación de abandono.
En junio de 2021, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares culminó la adquisición de la Isla del Colegio, un espacio natural llamado a convertirse en uno de los principales pulmones verdes de la ciudad. Un enclave que podría ser un referente para el disfrute ciudadano y para el conocimiento del medio natural ligado al río Henares.
La realidad que observamos hoy dista bastante de esa aspiración. Las zonas próximas al cauce presentan un preocupante estado de suciedad y abandono, mientras que las naves situadas en este entorno también deberían ser objeto de limpieza en sus alrededores, ya que forman parte del término urbano y se encuentran a menos de 200 metros de las viviendas del barrio de El Val.
Un espacio con siglos de historia
Estos parajes están íntimamente ligados a la historia de Alcalá y a los antiguos molinos harineros que durante siglos aprovecharon la fuerza del río Henares.
La Isla del Colegio debe su nombre a que perteneció al Colegio Mayor de San Ildefonso. Su origen se encuentra en la construcción artificial de un caz que desvió parte del curso natural del río para su aprovechamiento hidráulico.
Entre los siglos XIV y XVI se establecieron en Alcalá de Henares cinco molinos harineros fluviales, construidos sobre canales que captaban el agua del Henares. Más tarde, durante el siglo XIX, muchos de ellos fueron transformados en fábricas de harina.
Actualmente permanecen abandonados y en ruinas los molinos de Las Armas, Zulema y Borgoñón, mientras que los de Esgaravita y Cantarranas han desaparecido por completo. Todos ellos se encontraban en la margen derecha del río Henares. El Ayuntamiento tiene previsto recuperar como museo el Molino Borgoñón. Sin embargo, a fecha de junio de 2026, la restauración continúa sin finalizar y todo indica que las obras permanecen paralizadas.
Estos molinos aprovechaban la fuerza motriz del agua del río para mover su maquinaria. Su funcionamiento dependía de las variaciones estacionales del caudal, por lo que se construyeron diversas infraestructuras destinadas a garantizar el suministro de agua.El azud o presa, situado en el cauce, permitía derivar y retener parte del caudal. El caz o canal conducía el agua hasta el molino. Finalmente, el socaz devolvía el agua al río una vez utilizada.
La presa de Cayo constituye todavía hoy uno de los elementos patrimoniales y ambientales más destacados de este entorno.
Basura, caminos deteriorados y riesgo ambiental
Al adentrarnos en la ribera del río observamos los efectos de lo que parecen haber sido episodios de fuertes temporales, DANAs o vendavales. Toneladas de madera caída, ramas y troncos se acumulan junto a botellas, neumáticos, restos de goma y otros residuos de origen humano.
Resulta sorprendente encontrar esta situación a escasos 300 metros de las viviendas del barrio de la Virgen del Val, una zona caracterizada por la intensa actividad de asociaciones vecinales y socioculturales. Llama la atención que esta degradación medioambiental apenas haya generado reacción pública o reivindicación visible.
Los vecinos que acudimos a comprobar el estado de la zona no podíamos salir de nuestro asombro al comprobar cómo numerosos caminos han quedado deteriorados o destruidos, con el consiguiente riesgo de accidentes para quienes deseen pasear por la ribera derecha del Henares.
A lo largo del recorrido encontramos más basura y una preocupante acumulación de residuos provocada por comportamientos incívicos. En muchos casos la suciedad apenas se aprecia desde los senderos principales. Es necesario adentrarse entre la vegetación y acercarse a las orillas para descubrir la verdadera magnitud del problema.
Toneladas de madera seca permanecen acumuladas en distintos puntos. A ello se suma una gran cantidad de residuos, entre ellos plásticos, envases y otros desechos. La combinación de ambos factores genera preocupación entre quienes frecuentan habitualmente este entorno, especialmente con la llegada de los meses más calurosos del año.
Otro problema importante es la dispersión de bolsas, papeles y otros residuos procedentes del mercadillo de los lunes, que el viento arrastra hasta las inmediaciones del caz y termina depositando en este espacio natural.
La fauna resiste en un entorno cada vez más degradado
A pesar de todo, la riqueza natural del Henares sigue estando presente. Durante nuestro recorrido pudimos observar distintas especies de aves asociadas al ecosistema de ribera. Al fondo de una de las imágenes puede verse una garza real, mientras que en primer plano aparece un ánade real macho. Algunas de las fotografías que ilustran este reportaje fueron realizadas por nuestro colaborador y amigo Paco Pérez.
También pudimos escuchar el canto de numerosas especies. Entre ellas destacaba la oropéndola, cuyo característico sonido aflautado anuncia cada primavera su regreso desde África para reproducirse en nuestros bosques de ribera. Junto a ella escuchamos currucas capirotadas, ruiseñores, pinzones vulgares, verdecillos, jilgueros y chochines. Además, pudimos fotografiar gorriones molineros, jilgueros y varios ejemplares de ánade real.
La fauna es, sin duda, una de las grandes perjudicadas por el deterioro ambiental y la acumulación de residuos que afecta a este entorno. Lo que podría ser un auténtico vergel se ha transformado en algunos puntos en un paisaje dominado por la vegetación caída, la acumulación de restos y una evidente falta de mantenimiento.
Tras comprobar el estado de esta zona de la ciudad, consideramos necesario que las administraciones competentes adopten medidas que permitan recuperar y conservar uno de los espacios naturales más valiosos de Alcalá de Henares.
La protección de la flora y la fauna, la conservación del patrimonio histórico vinculado al río y el mantenimiento adecuado de este enclave deberían formar parte de una misma estrategia.
Este recorrido fue concluido coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, una fecha especialmente significativa para reflexionar sobre el estado de conservación de nuestros espacios naturales y sobre la responsabilidad compartida que tenemos instituciones y ciudadanía en la protección de un entorno tan valioso como el río Henares y la Isla del Colegio.
Reportaje remitido por Espartales Unidos y elaborado por miembros de este colectivo vecinal, adaptado para su publicación por la redacción de ALCALÁ HOY.



















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