El silencio político de Extremadura | Por Antonio Campuzano

El periodista y patrono de la Fundación Diario Madrid, Antonio Campuzano, analiza con mirada larga y tono severo el bloqueo político en Extremadura tras las elecciones autonómicas. Entre la investidura incierta de María Guardiola, el ascenso de Vox y la sombra de una posible repetición electoral, el autor dibuja un escenario de alta tensión institucional marcado por la influencia internacional de la ultraderecha y las debilidades del liderazgo nacional del Partido Popular.

María Guardiola, entre PP y Vox, ante una investidura incierta / Fotocomposición de Pedro Enrique Andarelli
  • Campuzano advierte del riesgo de inestabilidad en Extremadura ante la presión de Vox, el desgaste del PP y la amenaza de nuevas elecciones.

 

  • Por Antonio Campuzano. Periodista, patrono de la Fundación Diario Madrid.

Mientras la auditoría técnica del accidente ferroviario de Adamuz sigue esclareciendo lo ocurrido, en el Hospital San Juan de Dios, sede de la Asamblea, de Mérida, capital administrativa y parlamentaria de Extremadura, se dirimen los pasos previos a la investidura de María Guardiola, activo del Partido Popular para continuar en la jefatura de su gobierno, tras las elecciones del pasado 21 de diciembre, donde se alzó con el triunfo en menor medida de lo esperado, el mismo día electoral en que Vox más que dobló su representación en medio de volteo de campanas de entusiasmo previas al nacimiento del Niño Jesús, fiesta de la Navidad.

Si Vox ya apreciaba los síntomas de la felicidad electoral aquel domingo pre navideño, ahora ya con la identidad que le proporciona la correa de transmisión en España de la euforia internacional de Trump, la altura de perspectiva en el propósito de investir a la cabeza de lista del PP, María Guardiola, ubica al partido de Abascal en la denominación de lo imposible. A la obtención de tres consejerías y una vicepresidencia añade el programa de máximos que supondría una Extremadura con revisión abrumadora de la política migratoria, la narrativa de género y la configuración climática, lo que supondría una colonización del programa del PP, que vería su papel ganador en la jornada electoral subvertido en una vicaría de las huestes con sede en la madrileña calle Bambú.

La colaboración de Vox en el primer eslabón de la cadena de negociaciones, la presidencia de la Asamblea, ha sido inexistente, y todo apunta a un enquistamiento de posiciones. Guardiola, que ya dio muestras en la legislatura anterior de digestión pesada cuando se trata de la fuerza neo autoritaria, se enfrenta ahora a un Vox renacido en fuerza electoral y apoyo a las corrientes más imperialistas que emanan del adorado Donald Trump.

El suceso trágico de Adamuz resta visibilidad a lo desarrollado en Mérida, pero el peligro de repetición de elecciones en Extremadura cuenta en estos momentos con mucho peso en el mercado de las posibilidades. Guardiola, con la etiqueta merecida de conservación del adn PP en su umbral de negociaciones, querrá hacer valer su capacidad en este momento de debilidad de Feijóo en el liderazgo del partido de Génova, frente a Vox, cuya animadversión ya le significó en su momento hasta merecer una llamada de atención de los órganos de gobierno de su formación y una espectacular admonición de Esperanza Aguirre, esta más en tono de exhibición de cara a la galería.

Cuando cesen las acusaciones de criminalidad de Abascal hacia el gobierno en todo lo que tiene que ver con Adamuz, se abrirá camino la realidad de Extremadura, sometida a una presión de mucha gradación que amenaza la estabilidad institucional. En este momento, hay cuantificables bazas para pensar en una repetición de elecciones, esta vez en la primavera rebosante de color, fermento y explosión de la naturaleza extremeña. Si la vitamina euforizante de Trump alcanza a la germinación triunfal de Abascal, puede que tenga sentido el sueño del sorpasso Vox a PP, lo que abonaría el calendario electoral del partido monosílabo consistente en más y más comicios hasta la victorial total. El goteo, pues, de las consultas y citas con las urnas puede crecer con otra fecha con la papeleta en la mano, con sus campañas y sus discursos.

El año 2026 es el año de las elecciones autonómicas, ya sin duda alguna para su denominación. Curiosamente, en tres de sus fechas y comunidades marcadas, Extremadura, Aragón y Andalucía, habitan rostros electorales en el Partido Popular que exhiben hoja de servicios muy compatible con la normalidad política occidental, aquella en la que pretende perpetuarse Feijóo sin conseguirlo del todo. Así, María Guardiola, Jorge Azcón y Juan Manuel Moreno Bonilla, presentan una seria candidatura a gobernar su autonomía y, de paso, alzar la vista hasta la adivinación de la geografía política nacional, en la seguridad de conseguir un visado que alcance a la desaparición de la faz opositora a Díaz Ayuso, quien domestica de tal manera las opciones de Vox, en Madrid, que asume el riesgo de confundirse con aquella misma marca.

Abascal cree llegado su momento cenital, aquel en que siempre que mire a sus semejantes lo hará hacia abajo, y ello precisamente tiene sus peligros a la hora de la administración del éxito, de cuya ingesta también se puede morir, como el ejemplo de Albert Rivera se hace grande y presente. Sus paseos por Madrid a bordo del Mini con Georgia Meloni como piloto no pueden hacer olvidar lo escrito por Indro Montanelli, el casi centenario escritor y periodista italiano, vivo hasta 2001, y de principio fascinado por el fascismo para luego desdecirse. Decía que oyó a Mussolini decir de Hitler: “No es él quien grita sus discursos. Se los sopla el huracán”.

¡ Nuestro canal en Telegram! Si te ha interesado esta información, únete ahora a nuestro canal de telegram @alcalahoy para estar al tanto de nuestras noticias.

Comentar

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.