-
Una fábula que cuestiona democracia, poder global, manipulación digital y consumo como felicidad, firmada por J. Francisco Peña Martín, en clave crítica.
J. Francisco Peña Martín Profesor Honorífico de la Universidad de Alcalá Ex catedrático de Literatura del IES Complutense de Alcalá de Henares Escritor y poeta
O podríamos decir de “emperadores”…porque estamos alcanzando el nivel de dominio del mundo a través el poder de los emperadores. ¿Qué es eso de la democracia? ¿Qué es eso del poder del pueblo? Un sistema trasnochado que solo trae miseria. Los emperadores van a organizar el mundo y todo va a funcionar como la seda. Trump se queda con toda América Latina. ¿No lo dijo Monroe allá por 1823? “América (toda América) para los americanos (EE.UU)” Pero para conseguir eso debe contar con el beneplácito de las demás potencias. Bueno, basta una buena conversación con Putin. “Si él no dice nada -y no parece que ni que pueda decirlo- yo le dejaré que recupere la “grandeza de la URSS” y llegue hasta Berlín, como en la segunda guerra mundial. Al fin y al cabo, ¿qué es Europa? Un conjunto de países divididos y decadentes que apenas tienen importancia en el panorama internacional. No dejan de ser un buen mercado, eso sí, pero eso no será difícil de conquistar; de hecho, podemos utilizarlo como arma de negociación con los chinos. Además de dejarlos que se expandan por el Pacífico, no pondremos trabas a que ganen el mercado europeo. De esa manera, tampoco se opondrán a que yo me quede con Groenlandia o América Latina”.
La política de los emperadores se impone. EE.UU se queda con toda América Latina (que tiemble Canadá) y el MAGA cumple su principal objetivo. La URSS recupera sus fronteras de los años 40 y Putin cumple su aspiración de la grandeza de Rusia. China expande sus redes comerciales por el mundo. Ya tiene África y, además, “allí podemos llevar toda la basura que nos sobra”. El mercado europeo es casi también suyo… y el asiático, totalmente.
“¿Que los países más occidentales de Europa (Gran Bretaña, Francia, España…) aún mantienen un sistema democrático y pueden unirse? Bah, no es problema. Basta con decírselo a Google, Amazon, Facebook, Tik tok, Instagram… y llenar las redes de mensajes contra sus “estúpidos” dirigentes, anular la capacidad racional y de crítica de los individuos… y pronto los líderes de la ultraderecha se harán con el poder. Pequeños “emperadores” que nos mostrarán su más ardiente respeto y obediencia”.
Y ya está. Paz, sosiego, tranquilidad, comodidad, bienestar… ¿no es eso lo que demanda la sociedad? Basta con organizar la sociedad asentada en el constante deseo (publicidad) y en ofrecer los medios para satisfacerlo a través de la sumisión y el trabajo. ¡Y se acaban las revoluciones! ¡No hay tiempo para pensar en esas cosas! Y si alguien despunta con una inteligencia superior, le compramos el mejor laboratorio para que investigue; habrá trabajo para todos, pero si alguien vive en la miseria y no tiene para comer, le encerraremos en centros preparados para ello. ¡No puede haber nunca una mala imagen! ¡La felicidad se basa en la apariencia! Y si alguien quiere publicar ideas críticas contra este sistema… basta con que no encuentre medio donde hacerlo. ¡Mensajes, mensajes, mensajes…! ¡La emoción es el consumo! ¡La lógica, el bienestar! ¡La inteligencia, el disfrutar de la vida! ¡Los demás no existen! ¡Mi felicidad es mía! ¡Viva el mundo feliz!
“¡Y me darán el premio Nobel de la Paz!”.


















¡ Nuestro canal en Telegram! Si te ha interesado esta información, únete ahora a







El éxito de estos emperadores es que siempre hay sistemas de gobierno todavía peores. Cuando los humildes pueden caer más bajo en sus condiciones de vida y de seguridad, pueden verse depauperados y el futuro de sus hijos anulado por las alternativas que se les presentan, entonces aceptan sin dudarlo la paz de los emperadores.
El Imperio Romano ya sometió a muchos pueblos por el mismo sistema y cuando desapareció todos añoraban la «pax romana».
Terrible y real. Y nos quedamos como bobalicones, sorprendidos, pero evitando situarnos ante el problema del IMPERIALISMO.