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Música en directo, lectura de los nombres de las víctimas y ofrenda de velas marcaron un homenaje cargado de respeto y memoria.
- Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas y video de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY
Alcalá de Henares volvió a detenerse este martes para nombrar una a una a las mujeres asesinadas por la violencia machista. Lo hizo como cada 25 de noviembre, con un acto cargado de simbolismo, música, palabras medidas y velas encendidas. Pero este año, bajo el lazo violeta desplegado en la plaza de Cervantes, flotaba un elemento nuevo y difícil de esquivar: la ausencia de una declaración institucional consensuada, algo inédito en los últimos años y que marcó el tono político del homenaje.
No hubo ruptura del acto ni gestos broncos, pero sí una coreografía distinta. La alcaldesa, Judith Piquet, explicó públicamente que no había sido posible alcanzar un acuerdo entre todos los grupos municipales para una declaración conjunta, por lo que el Ayuntamiento optó finalmente por dar lectura al manifiesto aprobado por la Federación de Municipios de Madrid (FMM), del que por cierto es presidenta. Un texto correcto, institucional, pero que evidenció que la unanimidad política frente a la violencia contra las mujeres ya no puede darse por garantizada.
Música, duelo y memoria compartida
El acto comenzó con música. No fue casual ni accesorio. El cuarteto de cuerda de la Orquesta Filarmónica Cervantina de las 25 Villas interpretó Libertango, de Astor Piazzolla, una pieza cargada de tensión y energía que envolvió la plaza y preparó el ambiente para lo que vendría después. Violines, viola y violonchelo pusieron palabras donde el discurso político suele quedarse corto.
El concejal de Igualdad, Santiago Alonso, abrió formalmente el acto agradeciendo la participación altruista de los músicos, a quienes reconoció como parte indispensable del trabajo de sensibilización que se impulsa desde el Ayuntamiento a lo largo del año.
Después llegó la voz de las asociaciones. Esperanza Antonio Gajete, en representación del Consejo Municipal de la Mujer, fue la encargada de leer el manifiesto elaborado por las asociaciones de mujeres de la ciudad. Su intervención fue directa, sin rodeos. “¿Cuándo seremos una sociedad capaz de garantizar la dignidad y la vida de todas nuestras ciudadanas?”, se preguntó en voz alta, recordando que cada año el homenaje vuelve a repetirse porque las víctimas siguen existiendo.
“El momento es ahora. El momento es ya”, afirmó, lanzando un mensaje tanto a las instituciones como a la sociedad en su conjunto y dejando clara la exigencia de un municipio libre de violencia machista. Las palabras resonaron con fuerza en una plaza atenta y en silencio.
La alcaldesa, el manifiesto y la ausencia de unanimidad
Tras la intervención de las asociaciones tomó la palabra la alcaldesa, Judith Piquet, que comenzó agradeciendo la presencia de las personas y colectivos congregados en la plaza. Su discurso combinó el homenaje a las víctimas con una explicación política inevitable: este año no había sido posible consensuar una declaración institucional en Alcalá de Henares.
Piquet recordó que en las dos últimas décadas casi 1.300 mujeres han sido asesinadas en España por sus parejas o exparejas, 39 de ellas en lo que va de año, y subrayó que la violencia machista “no es una cuestión ideológica, sino un problema humano y social de primer orden”. La alcaldesa dio entonces lectura al manifiesto aprobado por la Federación de Municipios de Madrid, centrado en la necesidad de reforzar la prevención, la coordinación institucional, los recursos y la protección de las víctimas y de sus hijos e hijas.
Mientras tanto, la falta de consenso se hacía visible también en el espacio físico. Los concejalas del PSOE, María Aranguren, Rosa Gorgues y Patricia Sánchez, y de Más Madrid, Rosa Romero, siguieron el acto separados unos metros de los ediles del Partido Popular, la primera teniente de alcaldesa, Isabel Ruiz, Santiago Alonso, Esther de Andrés, Lola López, Víctor Cobo, Vicente Pérez, Orlena de Miguel y Antonio Saldaña una distancia simbólica que evidenció el desacuerdo político sin romper el clima solemne del homenaje.
En la ofrenda participaron posteriormente la alcaldesa Judith Piquet, Santiago Alonso, María Aranguen y Rosa Romero acompañados por el numeroso público que asistente.
Velas, nombres y un gesto que interpela a la ciudad
El momento más emotivo del acto llegó, como cada año, con la lectura de los nombres de las mujeres asesinadas en 2025. Una lectura pausada, sin dramatismos innecesarios, pero cargada de verdad. Los nombres, edades y municipios fueron pronunciados por representantes de distintas entidades de la ciudad, mientras las asociaciones de mujeres encendían una vela por cada víctima, formando un gran lazo violeta en el centro de la plaza.
La lectura comenzó a cargo de Carlota Rodríguez Oliver, en representación de las residentes de la Fundación Astier, junto a Laura García Olmo, trabajadora social de la misma entidad. Continuaron Osvaldo Gabriel Sartorio, presidente del Jaque Mate Club de Ajedrez, y Silvia Marchante Salazar, en representación de las peñas festivas. El cuarto turno correspondió a Remedios Menéndez Calvo, directora de la Unidad de Igualdad de la Universidad de Alcalá, y Marcos Perales Figueroa, presidente de la Orquesta Filarmónica Cervantina de las 25 Villas.
Durante este tramo, el cuarteto interpretó La conquista del paraíso, de Vangelis, una elección musical solemne que acompañó el recogimiento colectivo. Cada nombre leído fue seguido por una vela encendida. Cada vela, una vida truncada. Un gesto sencillo que interpela sin necesidad de discursos.
El acto concluyó con una ofrenda institucional encabezada por la alcaldesa y el concejal de Igualdad, acompañados por representantes de los diferentes grupos municipales, entre ellos las concejalas socialistas y representantes de Más Madrid. Después, asociaciones, entidades sociales y vecinos se acercaron a depositar flores y velas adicionales, transformando el espacio en un lugar de duelo compartido.
Sin consenso político, sin declaración unánime y sin representantes de Vox en el acto, pero con una plaza llena de silencio, música y memoria. Alcalá volvió a decir no a la violencia machista, aunque este año lo hiciera desde una unidad social que ya no siempre encuentra reflejo en la unidad institucional. ALCALÁ HOY estuvo allí y así lo contamos.















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