Los dos años en blanco de Judith Piquet | PorBlanca Ibarra

“Lo que iba a ser ‘gestionar mejor’ ha resultado ser simplemente no gestionar”. Con esta frase, la concejala socialista Blanca Ibarra resume dos años de mandato de Judith Piquet al frente del Ayuntamiento de Alcalá de Henares. Una etapa que, según denuncia, ha estado marcada por la opacidad, el deterioro de los servicios públicos y una alarmante falta de proyecto.

Fotocomposición de Pedro Enrique Andarelli
  • Blanca Ibarra Morueco, Concejala del PSOE de Alcalá de Henares

Han pasado ya dos años. Dos años desde aquellas elecciones del 28 de mayo de 2023 que llevaron a Judith Piquet a la alcaldía de Alcalá de Henares con el apoyo de Vox. Dos años de aquella campaña infame del “que te vote Txapote” que destruyó tantos y tantos ayuntamientos con un bagaje de buena gestión y que vieron entrar en sus gobiernos municipales a personajes vacíos, poco cualificados y carentes de plan ni proyecto. Alcalá de Henares fue una de esas ciudades. Judith Piquet llegó con una promesa: “gestionar mejor”. Dos años después, lo que nos queda es una ciudad más sucia, más insegura y más enfrentada que nunca. Un Ayuntamiento convertido en plató de fotos, y una gestión municipal que, simplemente, no existe.

Su primera decisión como alcaldesa nada más llegar fue subirse el sueldo. Nada de arremangarse y ver qué había sobre la mesa. Nada de prudencia. Nada de dar ejemplo. Directamente, aumento de salario. A día de hoy, además, está siendo investigada judicialmente por un presunto delito de infidelidad en la custodia de documentos públicos. Un tema serio, que puede acabar hasta con su inhabilitación. Pero en lugar de asumir responsabilidades, utilizó su posición para “blindarse”: las pasadas navidades y de tapadillo se adjudicaba a sí misma una plaza en el Ayuntamiento para toda la vida y asegurarse así un futuro laboral inmerecido, incluso si su etapa política terminase pronto. Todo esto desde el cargo de alcaldesa. Y esto no es una opinión: es un hecho.

Mientras tanto, las vecinas y vecinos de Alcalá han sufrido una subida exponencial en la factura del agua -el famoso tasazo del agua- y un aumento inexplicable del aparcamiento en zona azul -el ya llamado tarifazo azul-. Sí, los mismos que decían que venían a bajar impuestos. Lo que han hecho es justo lo contrario: recaudar más y ofrecer menos.

En cuanto al trato con los trabajadores municipales, el deterioro es evidente. No hay semana sin algún conflicto interno. No hay respeto ni diálogo. Los insultos a los trabajadores se han convertido en algo habitual, generando un ambiente insoportable y mucha tensión en la gestión del día a día.

El abandono del deporte local es otro símbolo de esta gestión. Instalaciones en mal estado, goteras que ya son cataratas en los centros deportivos municipales, nula inversión ni ayudas a los clubes y cero planificación. Ni siquiera se han molestado en escuchar a quienes llevan años sosteniendo el deporte en nuestra ciudad.

En materia de seguridad, la situación tampoco mejora. Ya fue cuando menos cuestionable la colocación a dedo del nuevo comisario de la Policía Local. La grúa municipal ha desaparecido, y Alcalá se ha convertido en un vertedero de coches abandonados por todas partes. Los datos de criminalidad empeoran mes a mes, y tampoco se vislumbra una mínima estrategia ni liderazgo en esta materia. Solo fotos. Muchas fotos.

La vida cultural de Alcalá ha sufrido un ataque directo. Se han censurado obras de teatro que hablaban de diversidad y de derechos LGTBI+, negando espacios públicos y participación a sus creadores por su contenido, algo que demuestra el absoluto pliegue a Vox por parte de la alcaldesa. Y en paralelo, han desaparecido los principales eventos de ciudad: el Festival Gigante, la Mobile Alcalá, Alcalá Suena, la música en terrazas, la música en el río, la Marcha Zombie… Ni siquiera la San Silvestre se ha salvado: se le quitó a su club de siempre para montarla peor.

Y cuando ha habido emergencias, las pocas que afortunadamente para todos nosotros han sufrido, lo único que ha aparecido es el postureo. Rápidos para la foto en redes y el chalequito de Alcaldesa, absolutamente ausentes a la hora de poner soluciones reales encima de la mesa.

La gestión de los barrios también ha ido a peor. Suciedad, falta de mantenimiento, ausencia de planificación… Las quejas de los vecinos se multiplican y ni siquiera se atienden. Y lo poco que se hace de mantenimiento básico se convierte en un reportaje fotográfico constante y personal de la alcaldesa para maquillar la realidad.

En los plenos, la convivencia institucional se ha roto por completo. Judith Piquet insulta a la oposición de forma sistemática, difama a los concejales, impide sin justificación alguna el acceso al público que lleva carteles en defensa de lo público o que simplemente cuestionen su gestión. Eso sí, el minutito de gloria y soliloquio mensual contra Pedro Sánchez y contra los concejales y concejalas del PSOE, eso nunca falta. Y mientras tanto y en su papel de presidenta de la Federación de Municipios de Madrid, no hay mes que no haya ruptura institucional con otros municipios de la región, rompiendo los puentes que Alcalá de Henares siempre ha tenido con las ciudades y municipios de su entorno.

Eso sí, la foto que nunca falte. Da igual lo que pase, da igual lo que no se haga: siempre hay hueco para una pose, para dar besos a un niño o abrazos a uno de nuestros mayores. Aunque en paralelo estés permitiendo y aplaudiendo que les den comida podrida en la residencia pública Francisco de Vitoria. Todo de cara a la galería, pero lo que es importar, me importas bien poquito.

Un panorama en definitiva desolador que nada tiene que ver con la imagen de luz y esperanza que el Partido Socialista dejó hasta 2023 en Alcalá. Hoy, nuestra ciudad es mucho más triste y oscura que hace dos años. Más confrontación, menos servicios, menos cultura, menos ciudad. Pero a su vez, la ventana de oportunidad está cada vez más cerca: dentro de solo ya dos años Alcalá volverá a decidir, y, con su voto, podrá corregir el rumbo.

La cuenta atrás ha empezado. Quedan solo dos años para recuperar Alcalá.

 

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1 Comentario

  1. Antes que el tal «javi» haga un comentario tan ingenioso e irrespetuoso, le diré que yo no aporto tantos datos, pero que el abandono del deporte local es otro símbolo de esta gestión. Instalaciones en mal estado, nula inversión y cero planificación. Ni siquiera se han molestado en escuchar a quienes llevan años sosteniendo el deporte en nuestra ciudad. Tampoco a los usuarios con sus quejas y denuncias. Ni se molestan en contestar.

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