DE TRAMPOLÍN A SOL | Por Pilar Blasco

Pilar Blasco, licenciada en Literatura Española, firma una tribuna que vincula las protestas por la vivienda en la Puerta del Sol con la presión migratoria en Ceuta. La autora cuestiona el relato sobre el caso de Maricarmen, critica la actuación del Gobierno central y sostiene que ambas situaciones responden a una utilización política del malestar social. Su texto plantea una lectura combativa de la movilización ciudadana y del reparto de responsabilidades en materia de vivienda.

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  • Pilar Blasco relaciona las protestas de Sol con Ceuta y cuestiona al Gobierno y el relato sobre el polémico caso de Maricarmen.

Hay algunas similitudes entre la invasión a Ceuta por hordas extranjeras enviadas por Marruecos y la invasión de Madrid por hordas más o menos juveniles, izquierdistas republicanas, lo de siempre, con la colaboración y el beneplácito del gobierno de España y sus terminales en ambos casos. En las dos invasiones el pretexto es paralelo, igualmente espurio, en Madrid “Maricarmen”, en Ceuta la “crisis migratoria”. Ambas causas basadas en un motivo sentimentaloide, buenista entre comillas, interesado en el fondo, manipulado por fuerzas superiores, utilizando las masas humanas por agentes ocultos guiando a la plebe ignorante a una revolución programada.

A estas horas ya sabemos, gracias siempre a la prensa libre y valiente, que una llegada de setenta-ochenta mil personas por tierra y mar, no es espontánea ni libre ni inocente, ni mucho menos humanitaria. Por el contrario, se trata de una operación militar y de espionaje (me niego a llamar inteligencia al trabajo sucio de los servicios secretos marroquís) diseñada y programada, en la que el país vecino y sin embargo enemigo, tiene experiencia en territorio español. Siempre con éxito por desgracia, salvo en Perejil. Ceuta, banco de prueba para futuras incursiones, hasta dejar España en los huesos. Fines que también coinciden con el partido del gobierno español y sus socios.

En Sol es donde se manifiesta la segunda parte, la interior. Una anciana egoísta y nada vulnerable, utilizada como exponente de la injusta situación de la vivienda en España. Me da la impresión de que ninguno de los invasores de la Puerta del Sol, acampados vergonzosa y festivamente en la vía pública, a sabiendas de que el gobierno los protege y defiende, ninguno o muy pocos (esos pocos son los agentes de la invasión) saben que están siendo manipulados como los marroquís y subsaharianos de Ceuta por los diseñadores del programa. Pocos sabrán que Maricarmen cobra una generosa pensión, que se ha negado durante décadas a dejar el piso que no es suyo y demás circunstancias que rodean el caso, que la convierten en una impostora. Y que la ley de desahucios es socialista, mira por dónde.

Ninguno de los jóvenes entusiastas de pancarta y tienda de campaña se habrá parado a pensar que el problemón de la vivienda es competencia del gobierno central, del de sus correligionarios, no de Ayuso ni de Almeida por mucho que retuerzan el argumento de la culpabilidad. Que sus compinches de la izquierda llevan ocho años gobernando y prometiendo miles de pisos que no llegan nunca, porque requiere esfuerzo y trabajo y porque se gastan el dinero en “sus cosas”. Que mientras no se construye vivienda en España, van llegando diariamente cientos de inmigrantes legales e ilegales, cuando no son decenas de miles de golpe, como el 30 de julio a Ceuta. Que esas gentes necesitan muchas casas.

En fin, que sus dirigentes, los que los movilizan, desde Sainz de Baranda hasta Sol, son niños bien, alguno apoderado de empresas inmobiliarias, conocidos propietarios de muchas viviendas en alquiler -gracias prensa libre y valiente- que en sus ratos libres, que son muchos, parece ser, se dedican a soliviantar a los jóvenes con consignas simplonas y trasnochadas contra el enemigo equivocado. A buscar “víctimas” de Madrid (en Cataluña las hay muchas más, suicidios incluidos, pero no pasa nada porque gobiernan los suyos). Pues resulta que en Madrid se debe de vivir muy bien porque la victima Maricarmen es una señora acomodada, que vive de gorra toda su vida en un pisazo, saltándose la ley Socialista y favorecida por los generosos servicios sociales del ayuntamiento de Almeida. ¿Cómo te quedas?

Mientras en Ceuta, los servicios sociales favorecen al invasor con alojamiento y pensión completa, wifi, smartphons, servicios médicos sin listas de espera, libertad para moverse y delinquir sin cortapisas. En cambio los ceutíes de nacimiento, los que pagan impuestos, están en un estado de sitio parecido al de la pandemia. Ni uno solo de la Puerta del Sol se ha movido por los vulnerables ciudadanos de Ceuta. Por el contrario, los llaman fachas, racistas, insolidaros y xenófobos. Algo parecido a los epítetos y amenazas que le dedican al casero de Maricarmen por aguantar 50 años a una inquiokupa.

En fin, se anuncian elecciones en el horizonte próximo y hay que encender las calles, avisar a navegantes, echar el resto, lanzar un órdago a lo grande, por lo que pueda suceder. Y

Esto ya lo hemos visto.


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