- El historiador Vicente Fernández estrena un recorrido para distinguir conventos y colegios universitarios y corregir una confusión complutense que viene de antiguo.
¿Era Alcalá una ciudad llena de conventos? ¿Son lo mismo aquellos conventos que los numerosos colegios universitarios que durante siglos poblaron sus calles? La respuesta es no, aunque la confusión viene de antiguo y ha llegado hasta nuestros días. Precisamente a «desfacer este entuerto» dedicará el historiador Vicente Fernández su próximo Itinerario del Primer Domingo del Mes, que saldrá este domingo 6 de septiembre, a las 10:00 horas, desde la Plaza de Cervantes.
Será además un recorrido nuevo dentro de la ya larga colección de paseos históricos con los que Fernández lleva años sacando la historia de Alcalá de los libros para contarla allí donde sucedió: en sus calles, plazas y edificios. Una iniciativa que comenzó casi por casualidad a finales de 2016 y que ha terminado convirtiendo algunos primeros domingos de mes en una imagen bastante reconocible del centro histórico: Vicente Fernández al frente, micrófono y altavoz en mano, y detrás de él una considerable comitiva de alcalaínos dispuestos a descubrir cosas de su propia ciudad que probablemente desconocían.
ALCALÁ HOY ya contó en 2024 la curiosa historia de «ese hombre al que sigue un montón de gente los domingos en Alcalá». Aquellos paseos llegaron a congregar alrededor de un centenar de personas en la primera ruta dedicada a Manuel Azaña y cerca de 200 en otra sobre el papel de Alcalá durante el levantamiento del 2 de Mayo. Fernández retomó regularmente sus recorridos después de la pandemia y desde entonces ha seguido desgranando personajes, leyendas, refranes, barrios históricos y episodios poco conocidos de la ciudad.
Ahora toca mirar hacia los conventos, aunque precisamente una de las primeras cosas que habrá que aprender será a distinguirlos de los colegios universitarios. El nuevo itinerario surgió de la sugerencia de José Luis Viñuelas, uno de los habituales seguidores de estas rutas, que echaba en falta entre los numerosos temas tratados uno dedicado específicamente a los conventos y a la enorme importancia que tuvieron en la historia complutense.
Fernández recogió el guante y, al ponerse manos a la obra, encontró además otro asunto estrechamente relacionado: la persistente confusión entre conventos y colegios. Y no se trata precisamente de un error reciente.
Hace nada menos que 142 años, Esteban Azaña ya advertía del asunto en el primer capítulo del segundo tomo de su Historia de Alcalá de Henares, publicada en 1884. Azaña lamentaba que estuviera muy extendida la idea de considerar conventos de frailes cuantos grandes edificios antiguos con iglesia existían en la ciudad, hasta alimentar la imagen de Alcalá como «un vasto convento» o una ciudad habitada prácticamente por religiosos.
Siglo y medio después, sostiene Fernández, algo de aquella confusión continúa vivo. Y pone como ejemplo nada menos que el propio Ayuntamiento de Alcalá. No es extraño escuchar referencias al pasado del actual edificio consistorial como «antiguo Convento de Agonizantes», cuando lo correcto sería hablar del antiguo Colegio de Agonizantes o, en determinados contextos, Colegio-Convento de Agonizantes.
El equívoco, señala el historiador, alcanza incluso a miembros de la Corporación Municipal, tanto de la actual como de anteriores mandatos, y de ahí acaba pasando con toda naturalidad al lenguaje cotidiano de muchos complutenses. Así que el paseo del domingo tendrá algo de clase de historia al aire libre, pero también de operación de limpieza del vocabulario histórico local.
Y material no falta. Alcalá estuvo marcada durante siglos tanto por la presencia de comunidades religiosas como por su extraordinario entramado universitario, dos realidades que convivieron, se relacionaron y dejaron una huella monumental que todavía determina buena parte del paisaje del casco histórico.
Entre los edificios que forman parte de esa memoria se encontraba el antiguo Convento de Franciscanos de Santa María de Jesús, también conocido como convento de San Diego, que estuvo situado en la actual Plaza de San Diego y fue demolido en 1856. Su desaparición no borró, sin embargo, la historia de una ciudad en la que conventos, colegios, iglesias y dependencias universitarias construyeron durante siglos un entramado bastante más complejo que la simplificación de pensar que «todo eran conventos».
De explicar esas diferencias, poner nombre correcto a los edificios y, seguramente, sacar unas cuantas historias de la chistera se ocupará Vicente Fernández durante casi dos horas. El recorrido está previsto entre las 10:00 y las 11:55 horas. Conviene fijarse especialmente en la hora porque el propio historiador avisa: este domingo todavía se sale a las diez; para el itinerario de octubre, «ya veremos».
Como ocurre habitualmente con estos paseos, la participación es completamente gratuita y no requiere inscripción previa. Basta con acudir el domingo a las 10:00 horas a la Plaza de Cervantes y buscar una escena que, después de tantos años, ya resulta familiar en Alcalá: un hombre con un altavoz y un buen montón de gente detrás.
Solo que esta vez irán todos dispuestos a descubrir por qué, aunque durante siglos se haya repetido lo contrario, en Alcalá no todo lo que tenía iglesia era un convento.


















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