Alcalá se vuelca con Ceuta: más de 8.000 personas llenan de banderas la Plaza de Cervantes

Miles de alcalaínos llenaron este miércoles la Plaza de Cervantes de banderas de España y Ceuta en una multitudinaria concentración de apoyo a la ciudad autónoma. El Ayuntamiento cifra en más de 8.000 los asistentes a un acto marcado por la defensa de la soberanía española, los testimonios emocionados de familias ceutíes y también por una significativa ausencia política: PSOE y Más Madrid no acudieron a una convocatoria que sus promotores reivindicaron como transversal y por encima de las ideologías.

  • Piquet reivindicó la unidad y Ester Muñoz aseguró que «España ha aparecido», mientras PSOE y Más Madrid estuvieron ausentes de Cervantes.
  • Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas y video de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY

La Plaza de Cervantes se llenó este miércoles 2 de septiembre de banderas de España y de Ceuta, de familias, jóvenes y mayores y de miles de alcalaínos que respondieron a la convocatoria de apoyo a la ciudad autónoma. El Ayuntamiento cifra en más de 8.000 los asistentes a una concentración que convirtió durante algo más de una hora el centro de Alcalá de Henares en una enorme manifestación de respaldo a los ceutíes y de defensa de la soberanía española.

Pero la fotografía tuvo también sus ausencias. PSOE y Más Madrid no acudieron a la concentración, de modo que una convocatoria concebida y defendida por sus promotores como transversal y por encima de las ideologías acabó dejando también una evidente lectura política. La plaza estaba abarrotada; la izquierda municipal, sin embargo, no estaba allí.

Fue una contradicción que sobrevoló buena parte del acto y que apareció después expresamente en las declaraciones de Ester Muñoz, portavoz del Grupo Popular en el Congreso de los Diputados. Judith Piquet, alcaldesa de Alcalá y presidenta de la Federación de Municipios de Madrid, insistió igualmente en que aquella tarde «trasciende partidos, trasciende ideologías». Ambas quisieron poner el acento en los ciudadanos y no en las siglas.Y ciudadanos había muchos.

Desde antes de las ocho de la tarde comenzaron a ocupar la Plaza de Cervantes vecinos de todas las edades. Las banderas españolas se multiplicaron alrededor del quiosco de la música y frente a la fachada del Ayuntamiento. Había también enseñas de Ceuta y personas procedentes de la ciudad autónoma que siguieron emocionadas un acto convocado a cientos de kilómetros de su casa.

La concentración tenía un carácter institucional, pero era imposible separarla completamente del clima político que rodea la crisis ceutí. La inmigración, la frontera, las relaciones con Marruecos, la actuación del Gobierno de Pedro Sánchez y la propia soberanía sobre Ceuta forman parte de una discusión nacional que inevitablemente llegó también a la Plaza de Cervantes.

Aun así, durante la parte central del acto se intentó mantener el foco sobre Ceuta y sus habitantes. La imagen era suficientemente potente sin necesidad de demasiados añadidos: una de las principales plazas de Alcalá prácticamente ocupada de extremo a extremo y miles de personas esperando la lectura de un manifiesto que no iba a resultar precisamente ambiguo.


«La integridad territorial de España no se negocia. Nunca»

Judith Piquet fue la encargada de poner voz al manifiesto de los ayuntamientos españoles en apoyo a Ceuta. Desde sus primeras líneas quedó claro el tono. «Ceuta no está sola. Ceuta eres y serás siempre España».

El documento definió la ciudad autónoma como «una parte irrenunciable de nuestro país» por su historia, por el Derecho y por «la voluntad libre y democrática de los ceutíes» que generación tras generación han expresado su identidad española.Y llegó entonces una de las frases que provocó una de las respuestas más contundentes de la plaza: «La soberanía española sobre Ceuta no se cuestiona. La integridad territorial de España no se negocia. Nunca».

El manifiesto quiso además sacar lo ocurrido del terreno exclusivamente migratorio. Cuando una frontera española es sometida a presión, sostenía el texto, el problema afecta al conjunto del país. Y Ceuta no es únicamente frontera española: también es frontera exterior de la Unión Europea.«La frontera de Ceuta es nuestra frontera, la de todos los españoles», proclamó Piquet ante una plaza que interrumpió en distintos momentos la lectura con aplausos.

El documento reclamaba una «respuesta de Estado» y el compromiso de todas las administraciones, al tiempo que reconocía expresamente el comportamiento de la sociedad ceutí y el trabajo de quienes se encuentran en primera línea de la crisis. Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Fuerzas Armadas, sanitarios, profesionales de los servicios sociales, empleados públicos, entidades humanitarias y voluntarios fueron citados expresamente durante la lectura.

También hubo exigencias al Gobierno de España. El manifiesto pidió reforzar los medios del Estado en Ceuta, garantizar la seguridad y el control de la frontera y poner a disposición de la ciudad recursos humanos, materiales y administrativos. Reclamó además financiación extraordinaria para afrontar los costes de la emergencia y evitar el deterioro de los servicios públicos, así como medidas de apoyo para empresas, autónomos y trabajadores.

Y hubo una petición directa a Europa. Si Ceuta constituye una frontera exterior de la Unión, razonaba el manifiesto, la respuesta no puede recaer únicamente sobre la ciudad ni exclusivamente sobre España.

La firmeza del documento sobre soberanía y fronteras convivió con otra afirmación igualmente expresa: el rechazo a «cualquier forma de odio o enfrentamiento». El respeto a los derechos humanos y a la dignidad de las personas, señalaba el texto, debe ser compatible con la defensa de la legalidad, la seguridad y las fronteras. El final estaba pensado para levantar la plaza. «Ceuta no está sola». «Proteger Ceuta es proteger España».«Defender Ceuta es defender nuestra seguridad y nuestra convivencia».Y finalmente: «Ceuta somos todos».

Piquet abandonó entonces el lenguaje institucional del manifiesto y se dirigió directamente a los asistentes. Agradeció la presencia de los alcalaínos, de Ester Muñoz y de los representantes públicos presentes y pidió a la plaza que respondiera a tres vivas.«¡Viva Ceuta!».«¡Viva Alcalá!».«¡Y viva España!». Los tres fueron contestados con fuerza por la multitud antes de que sonara el himno nacional.


Del manifiesto a una plaza que también habló por su cuenta

El protocolo terminó, pero la concentración no se disolvió inmediatamente. Y fue entonces cuando apareció otra dimensión del acto.Entre distintos grupos de asistentes comenzaron a escucharse consignas como «¡Ceuta no se vende, Ceuta se defiende!» y también gritos y expresiones contra el presidente del Gobierno. Era la calle hablando después del manifiesto.

Y también la demostración de que una concentración puede convocarse con voluntad institucional y transversal, pero resulta mucho más difícil controlar las razones particulares por las que cada ciudadano decide acudir. Algunos estaban allí por solidaridad con los ceutíes, otros para defender la soberanía española, otros para protestar contra la política migratoria del Gobierno y probablemente muchos por una mezcla de todas esas razones.

La política, por tanto, estuvo presente. También estuvo presente por ausencia. PSOE y Más Madrid no participaron en la concentración, pese a que uno de los mensajes centrales de la convocatoria era precisamente que el respaldo a Ceuta debía superar las diferencias ideológicas. Su decisión dejó una fotografía política inevitablemente desequilibrada en cuanto a representación institucional, aunque eso no permita trasladar automáticamente las siglas de los representantes políticos a los miles de ciudadanos que llenaban Cervantes. Ese matiz resulta importante. No es posible saber qué vota cada una de las personas que acudieron a la concentración, y Ester Muñoz insistió precisamente en ello cuando ALCALÁ HOY le preguntó por la respuesta obtenida. «España, cuando se la convoca, aparece. Y España ha aparecido», afirmó la portavoz popular.

Muñoz miraba hacia una Plaza de Cervantes todavía repleta y enumeraba lo que veía: «Familias, jóvenes, mayores». Después añadió: «Da igual lo que voten, da igual qué partido crean, están aquí para defender una cosa que es España y defender a los ceutíes que están sufriendo».

La portavoz popular relató además las conversaciones mantenidas con algunas familias ceutíes que se encontraban en Alcalá, varias de ellas porque sus hijos estudian en la ciudad.  Y ahí su discurso dejó durante unos instantes el terreno de la política.Contó que algunas estaban llorando y recordó el testimonio que acababa de escuchar: «Es el primer verano que no quiero que mis hijos estén en casa».«Yo reconozco que ha habido varios momentos en los que me he emocionado», admitió Muñoz antes de describir como «terrible» la situación que, según esos testimonios, están viviendo algunas familias en Ceuta.


Piquet reivindica la transversalidad frente a las ausencias

Judith Piquet utilizó también la palabra «orgullo» cuando ALCALÁ HOY le preguntó por sus sensaciones después de contemplar la respuesta obtenida.«Orgullo, una vez más, por la ciudad de Alcalá de Henares, por la respuesta».

Y rápidamente entró en la cuestión política que inevitablemente acompañaba a la concentración.«Esto hoy trasciende partidos, trasciende ideologías. No iba de eso. Iba de unirnos toda la ciudad a favor de los compatriotas ceutíes».

La alcaldesa prefirió quedarse especialmente con los testimonios de los ceutíes que habían acudido a la plaza. Personas que, explicó, habían escuchado emocionadas el manifiesto y se habían acercado después para agradecer el respaldo recibido.«Con eso me quedo como alcaldesa y como alcalaína: orgullo de una ciudad que siempre está al lado de quien más lo necesita y en este caso son los ceutíes».

Ester Muñoz fue más lejos al abordar las críticas sobre el carácter político de la convocatoria y las ausencias. «Aquí lo que hemos visto es concordia», aseguró. La dirigente popular sostuvo que entre los miles de asistentes necesariamente habría ciudadanos de distintas sensibilidades. «Estoy convencida de que aquí hay gente que vota a muchos partidos distintos. Gente que no vota, gente que vota, gente que está de acuerdo con la alcaldesa, gente que no está de acuerdo con la alcaldesa, con el PP, con otros partidos».

Y entonces llegó la frase que resumía su interpretación de la tarde: «De lo que iba esto hoy no era de eso. Era de España. Y España somos todos. Los que pensamos distinto también». Muñoz lamentó expresamente que hubiera quienes, a su juicio, hubieran «querido politizar esto para no venir» y terminó proclamando: «Hoy se ha manifestado la nación española. Aquí está la nación española». La afirmación era rotunda y, como toda afirmación política, admite discusión. Pero describía bien el estado de ánimo de una parte importante de quienes permanecían todavía en Cervantes.

El Ayuntamiento cifra la asistencia en más de 8.000 personas. Sea cual sea la lectura política que se haga de la convocatoria, la movilización dejó una de esas fotografías poco habituales fuera de las grandes celebraciones de la ciudad: una Plaza de Cervantes abarrotada para expresar una posición sobre un asunto nacional.

Y dejó otra fotografía igualmente política: la izquierda municipal no estuvo representada en aquella plaza.Esa ausencia tendrá su propia discusión y sus propias explicaciones. Como también la tendrán los gritos contra Pedro Sánchez que aparecieron una vez terminado el acto institucional. Una cosa no borra la otra. Porque probablemente esa sea la imagen más completa de lo ocurrido: una convocatoria que quiso situarse por encima de los partidos, una izquierda que decidió no acudir, dirigentes del PP ocupando el protagonismo institucional y miles de ciudadanos cuya adscripción política nadie puede deducir simplemente por haber estado allí.

Al caer la tarde, Cervantes comenzó a vaciarse. Las banderas fueron desapareciendo por Libreros, Mayor y las calles que desembocan en la plaza. Quedaban algunas conversaciones, grupos haciéndose fotografías y las últimas enseñas recogidas sobre los hombros. La Plaza de Cervantes recuperaría poco después su aspecto habitual.Pero durante algo más de una hora Alcalá había enviado una imagen difícil de ignorar: miles de personas reunidas en el centro de la ciudad para decir que Ceuta no está sola. Y también una ausencia imposible de esconder.

4 Comentarios

  1. Yo no estuve, y como yo miles de Alcalainos y Alcalainas que entienden que es una más del “que pueda hace que haga” Al PP le importan un pito los problemas de Ceuta. De no ser así ya habrían dado pasos para, cumpliendo la ley, acoger a los menores en las comunidades que gobiernan. Necesitan la pancarta y el descrédito del Gobierno para su único fin: no ya gobernar, sino tener acceso a la caja.
    El PP cuando no gobierna intenta que España se deteriore y empuja para que eso pase, el problema es que cuando gobierna, lo consigue.
    Y si, yo estoy con Ceuta y con los Ceutìs. Y exijo al Gobierno que cumpla la ley y devuelva la normalidad a las gentes de esa entrañable ciudad.

  2. Menores????? Si no hay ni uno me cago en la puta. Todo son tíos hechos y derechos en edad militar. Y si los hay, deben estar en su casa, con sus padres, madres, hijos, hijes, Pero qué cojones es esto. Estamos hasta los putos cojones todo el mundo ya

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