Piquet saca pecho de unas Ferias sin incidentes graves y reivindica un modelo de seguridad que «ya funciona»

La alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet, ha cerrado las Ferias 2026 sacando pecho de nueve días «tranquilos y alegres», con más de 300 actividades, una participación multitudinaria y ningún incidente grave. La regidora reivindica especialmente un modelo de seguridad que considera ya consolidado tras cuatro ediciones sin altercados multitudinarios, frente a episodios como las 164 peleas registradas en 2022, y sitúa la cultura, la convivencia y la prevención como señas de identidad.

  • Las Ferias dejan seis reyertas menores, ocho armas blancas intervenidas, 116 toneladas de residuos y más de 11.000 espectadores en La Muralla
  • Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas y vídeo de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY

Las Ferias y Fiestas de Alcalá de Henares 2026 ya son historia y el Gobierno municipal ha querido cerrar también su particular balance con una palabra repetida por la alcaldesa, Judith Piquet: tranquilidad. Nueve días, más de 300 actividades repartidas por medio centenar de espacios, miles de personas en las calles y el Recinto Ferial y, sobre todo, ningún incidente grave. Un resultado que la regidora ha convertido este martes, 1 de septiembre, en la principal medida del éxito de unas fiestas que define como «alegres» y como reflejo de una Alcalá «abierta, tolerante, generosa y amante de la libertad», pero también capaz de garantizar la seguridad y la convivencia.

No fue, sin embargo, un balance limitado a desgranar cifras. Piquet aprovechó la comparecencia para reivindicar abiertamente el modelo de Ferias implantado por el actual Gobierno municipal y, especialmente, su dispositivo de seguridad. La alcaldesa insistió varias veces en que lo sucedido durante estos nueve días no ha sido fruto de la casualidad ni de la improvisación, sino de meses de preparación y coordinación entre Policía Local, Policía Nacional, Protección Civil, Bomberos, Guardia Civil, policías de otros municipios y los diferentes servicios municipales.

Y puso incluso una experiencia personal encima de la mesa. «Como madre de adolescentes», explicó, conoce la inquietud que puede producir dejar a los hijos solos en el Recinto Ferial. Frente a esa sensación, aseguró que ahora las familias transmiten al Ayuntamiento que pueden acudir tranquilas y que los jóvenes pueden disfrutar de las fiestas sin el temor de otros años. «La gente deja de tener miedo de ir a nuestras Ferias y Fiestas. Han pasado de tener miedo a disfrutar de esto», resumió durante su intervención.

El Gobierno local respalda esa percepción con las cifras del dispositivo. Durante las Ferias se registraron seis reyertas o agresiones, calificadas por los responsables de seguridad como incidencias menores o no significativas, y fueron intervenidas ocho armas blancas. Datos que el Ayuntamiento contrapone expresamente con los de 2022, cuando se contabilizaron 164 peleas y una reyerta multitudinaria obligó a desalojar a unas 10.000 personas del Recinto Ferial, o con los disturbios de 2021 en la Plaza de Cervantes, que terminaron con diez policías heridos y cuatro detenidos.


De las 164 peleas de 2022 a cuatro Ferias sin altercados multitudinarios

Es precisamente esa comparación con los años más conflictivos la que permite entender buena parte del discurso político de Piquet. La alcaldesa sostiene que desde 2023 Alcalá encadena cuatro ediciones sin altercados multitudinarios y considera que ese resultado demuestra la consolidación de un modelo distinto de seguridad para la Semana Grande.

«No se ha perdido el control del espacio público en ningún momento y las Ferias no han quedado secuestradas ni por la violencia ni por los violentos», afirmó. Una frase especialmente contundente con la que la alcaldesa quiso marcar distancias respecto a las imágenes que dejaron algunos episodios de años anteriores.

La estrategia, según explicó, ha pasado por aumentar los efectivos de Policía Local, mejorar la coordinación con Policía Nacional y reforzar los filtros de acceso, las cámaras de videovigilancia, las unidades caninas, los sistemas de comunicación, los centros operativos y la actuación de la unidad especializada en bandas juveniles violentas.

Ese aumento de la prevención ha tenido una consecuencia aparentemente paradójica: han crecido determinadas actas policiales. El Gobierno municipal interpreta ese incremento no como señal de mayor inseguridad, sino precisamente de una mayor capacidad para detectar las infracciones antes de que puedan derivar en situaciones más graves.

Así, las actas relacionadas con drogas pasaron de 69 durante las Ferias del pasado año a 124 en 2026. También se levantaron once actas relacionadas con la venta de alcohol a menores, frente a ninguna el año anterior. Para Piquet, son números que responden a «más control, más identificación y más detección» y no a una situación de descontrol.

A ello se ha sumado este año el refuerzo tecnológico. El Servicio de Innovación Tecnológica desplegó una nueva solución destinada a garantizar las comunicaciones del Centro de Coordinación Operativa de la Policía Local y una red de fibra óptica de alta capacidad en el Recinto Ferial para dar soporte, entre otros sistemas, a las cámaras de videovigilancia. La infraestructura, además, no desaparecerá con las Ferias: está concebida para poder emplearse en futuros acontecimientos multitudinarios y situaciones de emergencia.

También funcionaron los denominados Puntos Seguros. Más de 1.500 personas se acercaron a ellos para solicitar información sin que fuera necesario realizar ninguna derivación o atención reseñable, mientras que alrededor de 1.200 participaron en los talleres de corresponsabilidad instalados por la Concejalía de Igualdad en el Parque O’Donnell y el Recinto Ferial.


Más de 11.000 personas en La Muralla y un Teatro Salón Cervantes al 90%

Pero el balance municipal no se quedó en la seguridad. Si esta fue el principal argumento político de la comparecencia, la cultura apareció como la otra gran pata del modelo de Ferias que el Ejecutivo PP-Vox pretende consolidar.

Las Noches del Patio rozaron el lleno durante buena parte de su programación, con numerosas funciones agotadas, mientras que el Teatro Salón Cervantes alcanzó una ocupación media próxima al 90% durante el ciclo teatral de Ferias. Las visitas guiadas a los espacios históricos y monumentales volvieron a completar sus plazas pese a que se había ampliado previamente la oferta.

Los conciertos de La Muralla reunieron a más de 11.000 espectadores y las veladas protagonizadas por músicos y cantantes alcalaínos en el Parque de Sementales congregaron a cerca de 4.000 personas.

Son cifras que Piquet utilizó para reivindicar unas Ferias que no se concentran únicamente en el Recinto Ferial o en los grandes conciertos, sino que se extienden por numerosos espacios de la ciudad y combinan música, teatro, danza, patrimonio, festejos populares, actividades infantiles, peñas y, nuevamente este año, una Feria Taurina recuperada dentro de la programación festiva.

La masiva presencia de público dejó también una cara bastante menos vistosa, aunque inevitable: 116 toneladas de residuos y desperdicios retirados de la vía pública durante los nueve días. El dispositivo especial de limpieza contó con más de 70 trabajadores y alrededor de una treintena de medios mecanizados adicionales.

Piquet quiso detenerse en una cifra particularmente gráfica. Solo durante la noche del pregón se recogieron 160 kilos de botellas de plástico vacías en las inmediaciones del Ayuntamiento. La alcaldesa destacó que, apenas unos minutos después de finalizar la concentración de público, los servicios de limpieza habían recuperado el espacio para el uso ciudadano.

La regidora insistió en que tampoco ahí hubo improvisación. Durante su intervención relató incluso cómo las empresas que ejecutaban obras en zonas próximas al Recinto Ferial retiraron o aseguraron previamente materiales que pudieran convertirse en objetos susceptibles de ser arrojados durante un incidente. «Todo está coordinado, todo está previsto», señaló, extendiendo esa filosofía desde la seguridad hasta aspectos aparentemente menores de la organización.


Un «gracias» a peñas, policías, trabajadores y quienes sostienen nueve días de fiesta

La última parte del balance se convirtió casi en una larga lista de agradecimientos. Piquet comenzó por las peñas, a las que volvió a definir como «el alma de nuestras Ferias», y destacó tanto su participación en las actividades como su coordinación con los responsables de seguridad. La alcaldesa dio especial valor al aplauso que los peñistas dedicaron a la Policía Local al término de las fiestas, interpretándolo como reconocimiento al trabajo realizado durante toda la semana.

Hubo también agradecimiento para APHISA, pregonera de esta edición coincidiendo con sus 50 años de trabajo junto a las personas con discapacidad y sus familias; para las casas regionales, las damas de Ferias, artistas locales, músicos, cantantes y escuelas de danza; y para hosteleros, comerciantes y patrocinadores.

La lista se extendió a Policía Local, Policía Nacional, Guardia Civil, policías desplazados desde otros municipios, Protección Civil, Bomberos y Fuerzas Armadas. Piquet recordó especialmente que los integrantes de Protección Civil son voluntarios y agradeció una labor que calificó de «indispensable». También destacó la colaboración militar y la disponibilidad de medios que finalmente, y afortunadamente, no fue necesario utilizar.

El reconocimiento alcanzó igualmente al Parque de Servicios y a los trabajadores de las concejalías implicadas en la organización, desde Fiestas y Tradiciones Populares hasta Cultura, Igualdad, Patrimonio, Innovación Tecnológica y Deportes, además de la Ciudad Deportiva Municipal, conserjes, protocolo, conductores, personal de vigilancia, gabinete de Alcaldía y equipos de comunicación.

También hubo agradecimientos para el promotor de los conciertos de La Muralla y para el empresario taurino por la recuperación de la Feria Taurina, además de los concejales del Gobierno municipal y los medios de comunicación que han seguido los centenares de actos celebrados durante estos nueve días.

«El riesgo cero no existe», reconoció Piquet al hablar del dispositivo de seguridad. Pero considera que los resultados permiten cerrar las Ferias con satisfacción y, sobre todo, sin que los sucesos hayan terminado ocupando el protagonismo que en otras ediciones correspondió a los incidentes.

De ahí que el Gobierno municipal quiera que la fotografía final de las Ferias 2026 sea precisamente la contraria: calles llenas, actividades multitudinarias, cultura, peñas, conciertos, toros, limpieza y un dispositivo policial que, según la alcaldesa, ha conseguido mantener el control sin impedir que la ciudad disfrute.

No es un balance políticamente neutro. Piquet dejó claro que considera estas Ferias la expresión de un determinado modelo de ciudad y también de gestión: «Una ciudad abierta, una ciudad tolerante, generosa, amante de la libertad, pero también una ciudad en la que garantizamos la seguridad, el respeto y el bienestar».

Y hay además una circunstancia que concede a este balance una lectura especial. Con septiembre comienza el último curso político completo antes de las próximas elecciones municipales. Preguntada por ello, Piquet aseguró que su Gobierno afronta esta recta final «con las mismas ganas, la misma ilusión, el mismo equipo y el mismo proyecto» con el que comenzó en 2023 y avanzó que continuará trabajando para dejar preparado el modelo de las próximas Ferias, con independencia de quién gobierne entonces.

Las de 2026 terminan así convertidas por el Gobierno de Piquet en algo más que nueve días de fiesta. Son también una pieza de su balance de mandato y, muy especialmente, de su política de seguridad. Después de las imágenes de 2021 y 2022, la alcaldesa reivindica cuatro ediciones sin grandes altercados como una de las transformaciones más visibles de la Semana Grande alcalaína.

Las 116 toneladas de residuos ya han desaparecido de las calles, las atracciones han apagado sus luces, el estandarte de las peñas ha abandonado el balcón del Ayuntamiento y Alcalá ha recuperado su ritmo habitual. Queda ahora la batalla política por interpretar lo ocurrido. Para Piquet, al menos, la conclusión está clara: unas Ferias «tranquilas y alegres» y el espejo de la Alcalá que su Gobierno quiere proyectar.

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