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La militancia crítica rechaza una candidatura decidida desde Madrid y advierte de que agotará las vías internas para reclamar unas primarias en Alcalá.

La Ejecutiva regional excluye a la agrupación complutense del calendario de septiembre y noviembre. Fuentes de Militantes por Primarias aseguran a ALCALÁ HOY que no aceptarán una designación a dedo y cargan contra Óscar López por “ponerse de perfil”. La decisión llega apenas unos días después de un Día del Militante con una caseta desangelada, sin respaldo de Madrid y con numerosos corrillos críticos con Javier Rodríguez Palacios.
La Ejecutiva del PSOE de Madrid ha resuelto este lunes lo que buena parte de la militancia socialista de Alcalá de Henares llevaba meses temiendo y, a la vez, intentando impedir: no habrá elecciones primarias en una de las agrupaciones más antiguas y numerosas de la Comunidad de Madrid. Alcalá queda fuera del calendario de procesos internos previsto para septiembre y noviembre. La decisión sobre quién encabezará la candidatura socialista a la Alcaldía en mayo de 2027 quedará así en manos del partido en Madrid y no de las urnas de la agrupación complutense.
La noticia, avanzada por SER Henares, cierra en falso un conflicto que estalló en febrero, se enquistó con una gestora posteriormente prorrogada y volvió a aflorar durante las Ferias con una imagen difícil de maquillar: un Día del Militante con escasa asistencia, sin dirigentes regionales de peso y con conversaciones que, una y otra vez, terminaban señalando al mismo nombre, el del actual portavoz municipal y ex secretario general Javier Rodríguez Palacios.
Fuentes del sector que lleva meses reclamando primarias, integrado en torno a Militantes por Primarias y al movimiento Es el momento, han asegurado este martes a ALCALÁ HOY que presentarán batalla ante lo que consideran “un ataque a la democracia interna”. No ocultan tampoco su decepción con Óscar López, secretario general del PSOE-M, al que acusan de haberse “puesto de perfil” mientras la agrupación complutense permanecía intervenida y de avalar ahora un desenlace que sustrae a los militantes la decisión sobre su propio futuro.
“Alcalá no es una agrupación cualquiera”, resume una de esas fuentes. “Es una de las más antiguas y numerosas de Madrid. Si aquí se puede saltar el voto de los afiliados, el mensaje es que las primarias valen donde no hay conflicto y sobran donde hay que elegir de verdad”.
Seis meses de crisis para terminar sin urnas
El origen de la crisis tiene fecha. El 17 de febrero, Javier Rodríguez Palacios, entonces secretario general y todavía portavoz municipal y diputado autonómico, impulsó un expediente contra Enrique Nogués, secretario de Organización, por una fotografía de 2014 que ya había sido utilizada políticamente durante la campaña electoral de 2023. La decisión terminó de partir una agrupación en la que ya existían fuertes tensiones internas.
La fractura se hizo todavía más visible durante la campaña de afiliaciones abierta por el PSOE en aquellos meses. El sector crítico se movilizó para incorporar nuevos militantes y estaba obteniendo mejores resultados que el entorno de Rodríguez Palacios. Ante una correlación de fuerzas interna que comenzaba a volverse desfavorable y la perspectiva de tener que afrontar un futuro proceso orgánico con una militancia renovada, Rodríguez Palacios presentó su dimisión como secretario general el 21 de febrero. Conservó, sin embargo, la portavocía del grupo municipal y su escaño en la Asamblea de Madrid.
El 4 de marzo, el PSOE-M puso la agrupación en manos de una Comisión Gestora presidida por Cristina González, secretaria de Política Municipal regional, e integrada además por Ángel Viveros, Laura Abella, Santiago Alonso y Diana Díaz del Pozo. El mandato inicial de noventa días se prolongó. En junio, la propia gestora pidió una prórroga.
Mientras tanto, más de trescientos militantes llevaron firmas a Ferraz reclamando asamblea y primarias. En abril, con la sede cerrada, más de 170 personas participaron en el denominado “Plan B”. En julio, el sector renovador anunció públicamente que competiría cuando se abriera el proceso para elegir una nueva dirección y candidato.
Nada de aquello ha desembocado finalmente en unas urnas. La Ejecutiva regional ha optado por excluir a Alcalá de las fechas en las que sí se celebrarán procesos internos en otros municipios y reservarse la decisión sobre el cabeza de lista. El argumento político difundido este lunes es la necesidad de recuperar en 2027 la Alcaldía perdida cuatro años antes. Sin embargo, desde hace meses otra hipótesis circula tanto en la política local como en diferentes informaciones periodísticas: que la fórmula facilite el regreso de Rodríguez Palacios como referente electoral sin tener que someterse previamente a una competición interna. Y esa es precisamente la posibilidad que el sector partidario de las primarias asegura que no está dispuesto a aceptar sin plantar batalla.
Una caseta que anticipó el malestar
El jueves 27 de agosto, en plena Feria, ALCALÁ HOY relató una escena que muchos militantes interpretaban ya como síntoma de lo que estaba ocurriendo. El tradicional Día del Militante duró poco más de hora y media. La caseta quedó lejos de las asistencias de otras épocas. No hubo discurso. No acudió Óscar López. Tampoco Pilar Sánchez Acera ni el delegado del Gobierno, Francisco Martín, presentes el año anterior. Faltó incluso Fernando Fernández Lara, diputado autonómico alcalaíno y habitual en esta cita.
Quien sí acudió fue el malestar. En numerosos corrillos se repetía el rechazo a que quien había perdido el control orgánico de la agrupación continuara encabezando el grupo municipal. Se criticaba a concejales identificados con la continuidad de esa etapa y, sobre todo, se hablaba de primarias. Cristina González, preguntada entonces por este periódico sobre la situación interna, evitó entrar en el asunto con una frase que terminó resumiendo la jornada: “Cada uno es dueño de sus silencios”.
A ese retrato se añadió una anécdota aparentemente menor, pero muy comentada entre los asistentes: la paella. Militantes con formación en manipulación de alimentos se habían ofrecido a prepararla, como en años anteriores. Inicialmente se les comunicó que no habría paella, aunque finalmente sí la hubo, encargada a una empresa. La gestora había externalizado además la gestión de la caseta, rompiendo con la tradición de otros años, para posteriormente enviar un correo reclamando voluntarios. “Militantes que quieren participar, una dirección que rechaza su colaboración y luego un ‘te esperamos’”, resumía la crónica publicada entonces por este periódico.
Solo unos días después, Madrid confirma que tampoco habrá urnas
La decisión ha aumentado especialmente el malestar hacia Óscar López. Las fuentes consultadas por ALCALÁ HOY le reprochan haber permitido que la gestora se prolongara durante meses, no haber impulsado un calendario interno cuando todavía existía margen y no haber aparecido en Alcalá cuando una parte de la militancia reclamaba un gesto de arbitraje por parte de la dirección regional.
El contraste con otros municipios, donde dirigentes socialistas anuncian abiertamente su intención de concurrir a primarias, refuerza entre los críticos la sensación de excepcionalidad. “Se pone de perfil cuando el conflicto es aquí y se fotografía cuando el proceso no molesta”, afirma una de las fuentes consultadas.
El secretario general madrileño no había ofrecido este martes, a la hora de cerrar esta información, una explicación pública detallada sobre las razones por las que Alcalá queda fuera del proceso. Para el sector favorable a las primarias, ese silencio se suma al mantenido durante meses por la dirección provisional de la agrupación.
Los críticos prometen batalla hasta 2027
Las fuentes consultadas no concretan todavía qué iniciativas adoptarán. Entre las posibilidades que se manejan figuran recursos internos, nuevos escritos, recogidas de firmas o acudir a órganos federales del partido, pero todas coinciden en una idea: no consideran cerrado el conflicto.
Recuerdan que la gestora nació, sobre el papel, para devolver la normalidad orgánica a la agrupación y no para convertirse en un puente hacia una designación externa. Y recuerdan también las encuestas publicadas por este periódico en junio, en las que una candidatura renovada surgida de primarias obtenía entre los participantes un respaldo sensiblemente superior al regreso de Palacios como cabeza de lista.
“Si el argumento es ganar en 2027, que expliquen por qué eluden el procedimiento que más apoyo tiene fuera y dentro”, señala otra voz del espacio renovador. “Y si el argumento es la unidad, que expliquen cómo se construye unidad saltándose a la militancia de una agrupación histórica”.
En el entorno de Rodríguez Palacios la lectura es distinta: el PSOE de Alcalá necesita un candidato reconocible y con experiencia institucional para disputar la Alcaldía a Judith Piquet. El propio Palacios aseguró en junio que habría primarias “si se presentan dos candidatos” y defendió que en las elecciones “se votan personas, no conceptos”. Para sus críticos, aquella afirmación adquiere ahora un significado diferente: si Madrid controla el proceso de designación, las primarias dejan simplemente de formar parte de la ecuación.
El PSOE de Alcalá entra así en una fase nueva de su crisis interna. Hasta ahora se discutía cuándo podrían votar los militantes. Desde este lunes, la discusión es mucho más elemental: si podrán votar.
La gestora prorrogada continúa al frente de la agrupación. El expediente contra Nogués no ha tenido un desenlace público capaz de cerrar la fractura. El grupo municipal permanece encabezado por quien dimitió como secretario general en febrero. Y la decisión sobre la candidatura de 2027 se aleja de las urnas locales.
Para un partido que perdió la Alcaldía en 2023 después de ocho años de gobierno, el problema ya no es exclusivamente orgánico. También es de relato político. El PP lleva meses utilizando la crisis socialista para hablar de “descomposición”, mientras cada semana de provisionalidad prolonga una imagen de división que difícilmente favorece la reconstrucción electoral.
El sector partidario de las primarias asegura que no se resignará a convertirse en comparsa de un desenlace escrito desde Madrid. Óscar López tendrá que afrontar ahora la acusación interna de haber convertido Alcalá en una excepción. Y Rodríguez Palacios, si finalmente la dirección regional apuesta por él para 2027, tendrá que afrontar otra cuestión: cómo reconstruir alrededor de su candidatura una agrupación en la que una parte relevante de la militancia reclama precisamente poder votar una alternativa.
Las Ferias dejaron una imagen. Madrid ha dejado ahora una decisión. La batalla por quién manda y quién elige en el PSOE de Alcalá, lejos de terminar, acaba de entrar en una nueva fase.


















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Para demostrar lo buenos y leales que sois, ahora vais y seguís recogiendo avales para López, jajajajaja…
Cuánto daño se le está haciendo a quienes creían que en el PSOE había democracia.
Por cierto, esto no empezó el 17 de febrero de 2026, sino una noche de abril de 2015, cuando se estaban perfilando las propuestas del programa y en un alarde dictatorial del SG se pasó el trabajo de horas de compañeras y compañeros (entre ellos yo mismo) por el forro.
Pasadas las elecciones de aquel Mayo, algunas compañeras , muy combativas entonces con Javier, se doblegaron a sus formas y el que esto escribe le presentó la dimisión de la Secretaria de Política Municipal.