La luna se coló en los fuegos artificiales para despedir las Ferias de Alcalá 2026

La Luna quiso sumarse este domingo a la despedida de las Ferias de Alcalá de Henares 2026. Durante los más de 13 minutos del espectáculo diseñado por Pirotecnia Vulcano desde la Huerta del Obispo, el satélite se convirtió en inesperado protagonista entre explosiones, estelas y lluvias de luz. Ricardo Espinosa captó para ALCALÁ HOY, desde una discreta explanada frente a Roca, una serie de imágenes singulares donde pólvora y Luna parecen compartir escenario.

Foto de Ricardo Espinosa
  •  Ricardo Espinosa captó para ALCALÁ HOY el insólito diálogo entre la Luna y la pólvora durante la despedida de las Ferias complutenses.
  • Crónica gráfica de Ricardo Espinosa para ALCALÁ HOY

Hay noches en las que el fotógrafo busca la fotografía y otras en las que la fotografía parece estar esperándole. La madrugada del domingo al lunes, mientras Alcalá de Henares despedía sus Ferias y Fiestas de 2026, Ricardo Espinosa encontró una de esas imágenes difíciles de preparar de antemano: la luna atravesada por la pólvora, rodeada de estrellas artificiales y convertida, durante unos minutos, en una espectadora más de los fuegos de Alcalá.

Espinosa había elegido para ALCALÁ HOY un emplazamiento alejado del bullicio, en una explanada próxima a la Vía Complutense y frente a la fábrica de Roca. Desde allí, con la Huerta del Obispo a distancia y el cielo abierto por delante, esperaba los lanzamientos de la reputada Pirotecnia Vulcano. Pero aquella noche había una invitada que no figuraba en el programa oficial.

Era la Luna. Dos días después de la luna llena del 28 de agosto, nuestro satélite se encontraba ya en fase gibosa menguante, todavía espléndidamente iluminado. Una enorme moneda blanca suspendida sobre el negro del cielo complutense que terminó convirtiéndose, por azar de la posición, la distancia y el objetivo fotográfico, en parte del propio espectáculo.

Y entonces comenzó el diálogo entre la pólvora y la Luna.Primero llegaron trazos finos, casi tímidos. Estelas blancas que parecían pasar por delante y por detrás del disco lunar. Después, las explosiones fueron creciendo hasta rodearlo. Hubo momentos en los que la Luna parecía el centro exacto de una gigantesca flor de fuego; otros, en los que quedaba diminuta entre abanicos dorados, lluvias de chispas y enormes palmeras luminosas.

Las fotografías exclusivas de Ricardo Espinosa para ALCALÁ HOY cuentan precisamente esa otra historia de los fuegos. No la del gentío mirando desde abajo, sino la que estaba ocurriendo arriba.

Durante algo más de 13 minutos, Vulcano fue dibujando y borrando el cielo sobre la Huerta del Obispo. Cada explosión duraba apenas unos segundos antes de desaparecer, sustituida inmediatamente por otra. Blancos, dorados, rojos y destellos de diferentes tonalidades fueron llenando la noche mientras el humo comenzaba a quedarse suspendido sobre el escenario.

La Luna, en cambio, permanecía allí. En algunas imágenes aparece limpia y solitaria, mientras varios proyectiles parecen dirigirse hacia ella como pequeños cometas. En otras queda atrapada dentro de una maraña de luz. Y cuando la intensidad del espectáculo aumenta, casi hay que buscarla entre cientos de estelas, como si también ella hubiese decidido jugar al escondite con el fotógrafo.

La casualidad regaló incluso alguna composición imposible de encargar: una explosión abierta alrededor del disco lunar hasta convertirlo aparentemente en el corazón blanco de un gigantesco fuego artificial. Un segundo antes aquello no existía. Un segundo después tampoco.Ahí estaba la fotografía.

El espectáculo diseñado por Vulcano para Alcalá tuvo como escenario de lanzamiento uno de los lugares más singulares de la ciudad, la Huerta del Obispo. Desde allí la pólvora volvió a poner el último signo de exclamación a unas Ferias que habían comenzado ocho días antes y que, después de la retirada del estandarte de las peñas y el tradicional «Pobre de mí», solamente tenían pendiente mirar una última vez hacia el cielo.

Y el cielo respondió.Con el tramo final llegó también la desmesura. Las explosiones comenzaron a superponerse, las estelas doradas ocuparon prácticamente todo el encuadre y grandes nubes de humo se tiñeron de rojo bajo los últimos disparos. Durante unos instantes ya no hubo cielo negro: solamente pólvora, luz, humo y ese pequeño círculo blanco que seguía resistiendo entre el estruendo.

Luego llegó el silencio.Las últimas chispas se apagaron lentamente y la pólvora dejó de pintar sobre Alcalá. Los fuegos artificiales habían terminado, las Ferias de 2026 también. El humo acabaría marchándose, la gente regresaría a casa y la ciudad comenzaría a recuperar esa normalidad que siempre parece extraña durante las primeras horas después de las fiestas. Pero la Luna siguió allí.

Quizá por eso estas fotografías cuentan mejor que muchas palabras aquella despedida. Vulcano puso los fuegos, Alcalá puso la noche y la naturaleza, sin estar contratada, colocó la Luna exactamente donde tenía que estar.

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