NOELIA | Por Pilar Blasco

En esta tribuna, Pilar Blasco, licenciada en Literatura Española, reflexiona a propósito del caso de Noelia y lo convierte en punto de partida para una denuncia frontal del rumbo moral, político e institucional de la España contemporánea. Con un tono severo, dolido y abiertamente combativo, la autora cuestiona la legitimidad de determinadas decisiones públicas, critica la gestión de la salud mental y sitúa este episodio en un marco más amplio de descomposición social.

Noelia y hospital: entre la decisión y la ausencia
  • Pilar Blasco vincula el caso Noelia con una crítica general al sistema político, moral e institucional, desde una mirada dura y profundamente alarmada

Me había propuesto no entrar en el tema, estaba estos días tratando de ignorar las noticias y comentarios sobre la muerte en primera plana de esta mujer de 25 años, circunstancia resaltada en todas las crónicas y tertulias, en unos casos como refuerzo argumental a su decisión (Pachi López) en otros como agravante de la infamia que supone asistir oficialmente desde las instituciones públicas a la ejecución programada con técnica frialdad sanitaria de una bella joven con problemas de salud mental, consciente aparentemente de ellos, como miles de hombres y mujeres en todas las sociedades y lugares del mundo. Es curioso que el sistema imperante haya normalizado la enfermedad mental y la haya sacado a la luz ostensiblemente para atribuirse el mérito de la visibilidad, consideración y tratamiento adecuado, utilice precisamente las dolencias de la mente para justificar el exterminio del paciente.

Al fin, huyendo del caso Noelia Castillo, he acabado leyendo y oyendo compulsivamente todo lo que ha caído en mis manos sobre el macabro asunto, las opiniones a favor y en contra, y sobre todo los testimonios directos y visuales que forman parte y rodean la vida y la muerte de esta mujer niña, víctima involuntaria de sí misma y principalmente del estado español (hace un tiempo que no escribo estado ni español con mayúsculas). Considero a Noelia una víctima del sistema nacional y autonómico de nuestras desgracias, en este caso la generalidad catalana, origen y piloto de todos los separatismos, incluida la vida del ser humano de su ser.

Mis posibles lectores saben que en diferentes ocasiones he opinado sobre el empeño y las intenciones, manifiestas o no, de socavar la vida, literalmente, de los españoles, plan inmerso en uno más general que incluye el de nuestros congéneres continentales europeos y por extensión occidentales de la otra orilla. Ya no es un secreto para nadie, ni siquiera para los que cierran ojos y oídos porque gobiernan los suyos y son los encargados de ejecutar el diabólico plan. Incluso líderesas de la agenda, bocazas encargadas al efecto, lo han explicitado y gritado con furia, entre aplausos de su tropa y silencio cómplice de los que no ven ni oyen, víctimas del mismo plan, aunque no lo sepan.

Nos quieren sustituir, nos van a reemplazar, ya lo están haciendo. Nos quieren muertos. Para qué ocultarlo. Los avisados, llamados conspiranoicos, lo percibimos hace tiempo. Solo hay que abrir los ojos y oídos, mirar nuestros bolsillos, nuestros servicios públicos, nuestra salud y nuestras calles. Los sectarios fanatizados por el poder, no se lo creen, no quieren creerlo aunque las señales, ya evidencias, estén sobre sus cabezas. Basta con insultar, calumniar y negar la realidad, llamar ultra mega fachas y mierdas (literal en el congreso, por el personaje citado) a los discrepantes, antigua oposición parlamentaria, hoy pisoteada por la chulería y la desvergüenza del que tiene la sartén por el mango y sus sicarios aplaudidores entusiastas mediante prebendas, cargos y sueldazos.

La eutanasia de Noelia no debería sorprendernos, aunque el temor y el espanto sean inevitables. Forma parte del plan citado, como el aborto libre, a punto de entrar en la constitución como derecho fundamental, se rumorea, a ejemplo de los desnortados países en otro tiempo modelos europeos, Bélgica, Holanda, Francia…, Como el fomento y promoción del homosexualismo, la hipersexualidad en la educación misma, como la exaltación de la soltería y la soledad del individuo como símbolo de libertad y realización personal, de menosprecio del compromiso y el matrimonio, el enfrentamiento entre hombres y mujeres reflejado en leyes que castigan la autoestima del varón a la vez que la desaparición de la mujer en ciertos ámbitos con las leyes trans. Como, en fin, la invasión africana islámica que amenaza realmente con cifras nuestra vivencia y pervivencia como población y sociedad.

Por lo que se ha publicado en todos los medios, Noelia fue apartada de su familia, secuestrada por las comisarias de los servicios sociales catalanes que negocian con el estado autonómico sustanciosas cantidades por cada menor internado en los descontrolados centros de menores, donde se producen violaciones en manada, pederastia y trata de niñas y niños (algunos, con esfuerzo y suerte llegan a los tribunales), embarazos, abortos y otras aberraciones bajo el amparo de la legalidad y la protección del menor. Los hijos no son de los padres, ya lo dijo la ministra en su momento, y está siendo verdad en esta España desconocida. El caso Noelia es un ejemplo. Una muchacha con un grado de discapacidad intelectual o mental que paradójicamente no ha sido tenido en cuenta para tomar una decisión tan grave como quitarse la vida. Y sus padres sin poder evitarlo. Da pavor.

No tengo ánimo para desear una feliz Semana de Pasión sino para tomarla en serio.

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1 Comentario

  1. Haber si nos enteramos Sra.Blasco, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (NO el gobierno actual) dió la razón a Noelia en qué SÍ que estaba debidamente capacitada para ejercer libremente su derecho a una muerte digna. Ha pasado por hasta 5 instancias judiciales (¿y a usted todavía le parecen pocas?) y en todas ellas contó con los criterios médicos requeridos para poder ejercer su derecho a morir dignamente. Según declaró Noelia días antes de irse en paz, su padre, jamás se ocupó de sus cuidados.
    Tenemos que aprender a respetar las normas, las leyes y sobre todo a los tribunales y especialistas en cada materia que para eso están. Nos guste más o nos guste menos, sean más o menos afines a nuestras ideas políticas.
    Y por favor, en un asunto tan serio y doloroso como este, deje de hablar de exterminio, macabro asunto, separatismo, socavar la vida de los españoles, bocazas, diabólico plan, tropa, nos quieren muertos, conspiranoicos, sectarios fanatizados por el poder, sicarios aplaudidores, exaltación de la soltería, menosprecio del matrimonio, invasión africana islámica, violaciones en manada, pederastia, aberraciones bajo el amparo de la legalidad, etc, etc.
    Hay momentos en que se nos va la pinza y creemos que mezclando temas vamos a tener mas razón y lo que tenemos es menos credibilidad.
    Días antes de morir dijo Noelia: «Yo solo quiero irme en paz, dejar de sufrir y punto»…..
    RESPETÉMOSLO
    Y sobre todo intentemos trabajar para que nadie vuelva a desear una situación como esta.

    • Estando de acuerdo en que Pilar ha mezclado demasiadas cosas, hay un punto de razón en su crítica a la eutanasia; por ejemplo, cuando señala la contradicción de estar todo el día hablando de visibilizar los problemas de salud mental y luego propugnar la muerte para quienes los padecen. Da para pensar si con eso de «visibilizar» lo que se busca es estigmatizar a esas personas para incitarlas a que se quiten de enmedio y así no molesten.

      Los argumentos que usted esgrime no son válidos a mi juicio:
      – Que el padre no la haya cuidado (cuestión subjetiva que tampoco conocemos a ciencia cierta) no es motivo para creer que la muerte es la solución para Noelia; no es más que un recurso sentimental, como el de la paraplejia (que luego resultó que no era tanta). Por cierto, en este rosario de argumentos sentimentales que se esgrimen para justificar su muerte, hay un detalle escabroso en el no se ha reparado: Noelia afirmó que había sido violada en dos ocasiones, pero que no quiso denunciarlo. ¿Por qué nadie ha hablado de perseguir a esos violadores? ¿No habría aliviado eso el sufrimiento de Noelia? Al habérsele quitado la vida a Noelia, tenemos la certeza de que quedarán impunes sus violadores, que hoy respiran aliviados.
      – Hay sólidas razones para creer que Noelia no estaba capacitada para decidir sobre este asunto. La depresión va acompañada de impulsos suicidas; hasta ahora los psiquiatras españoles venían tratándolos como una anomalía a combatir, no como un libre deseo a respetar y apoyar. Peor aún, el Trastorno Límite de Personalidad y el Trastorno Obsesivo Compulsivo, que según los médicos padecía Noelia, son causas principales de incapacitación judicial en España. Con arreglo a informes médicos y sentencias judiciales, con frecuencia se les priva del derecho a disponer de sus vidas y haciendas a las personas que padecen esas dos enfermedades mentales. Es extraño que una persona con TOC y TLP no pueda hacer lo que quiera con su propio dinero, ni tomar decisiones como casarse o viajar a otro país, por considerarse que no está legalmente capacitada, y en cambio se considere que está capacitada para decidir sobre su muerte. Da la impresión de que interesa librarse de estas personas porque se les considera una carga.
      – Más allá de eso, incluso si Noelia estuviese perfectamente capacitada (cosa que es más bien imposible saber), no sería motivo para acceder a sus peticiones. Por ejemplo, si alguien en sus plenas facultades le pide al médico que le ampute una pierna sana, no sería motivo para que el médico acceda o para que una ley ampare al médico que satisfaga esa petición. La libre decisión de una persona siempre ha tenido límites.
      – Los tribunales lo que han dicho es que este caso se ajusta a la ley vigente, pero no juzgan sobre la moralidad de esa ley. Por ejemplo, en la Alemania nazi los tribunales podrían dictaminar que la esterilización de discapacitados o la deportación de judíos eran conformes a las leyes, pero eso no conlleva un juicio sobre la moralidad de esa legislación, que es cuestión política, ética y en último término teológica. Por tanto, a mí no me dice gran cosa que los tribunales hayan concluido que lo de Noelia es conforme a la ley o que haya médicos que respalden y apliquen esta ley; también son médicos los que hace poco elaboraron los protocolos de la CAM que dejaban morir sin tratamiento a ancianos y discapacitados con Covid, o los que en su día diseñaron el programa Aktion-T4 y exigían la implantación de leyes eugenésicas. Creo que deberían evitarse ese tipo de argumentos legalistas («se ajusta a la ley») o tecnocráticos («lo respalda un experto»): que algo sea legal no implica que sea moral. En diversos momentos históricos se han cometido crímenes de perfecta conformidad con la ley, a menudo con respaldo médico, y eso no ha evitado que posteriormente, tras una toma de conciencia, se juzgue como criminales a los actuaban al amparo de esa ley.

  2. El tocino con la velocidad, la policia indígena con la soldadura autógena, de la parte al todo, pero mejorando lo presente este, no sé cómo denominarlo… ¿artículo? .. es un totum revolutum, que no ordinatum.

    ¿Quo vadis, «Pilaris»?

  3. Lástima que la muy legítima crítica a la eutanasia (para mí, un homicidio de raíz eugenésica y utilitarista) la sepulte a partir del tercer párrafo en hojarasca conspirativa sobre reemplazos e invasiones. Que no solo no tiene nada que ver sino que es contradictorio, porque precisamente son esos supuestos reemplazados los que han propiciado esta bancarrota moral, que viene de décadas, mientras que los reemplazantes son refractarios.

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