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Pionera en cribado neonatal, supera 4.500 pacientes atendidos en tres décadas de trabajo coordinado y apoyo continuo a familias.
Treinta años no se cumplen todos los días. Y menos cuando detrás hay miles de historias de superación que empiezan, casi siempre, en las primeras horas de vida. La Unidad de Hipoacusia Infantil del Hospital Universitario Príncipe de Asturias, centro público de la Comunidad de Madrid ubicado en Alcalá de Henares, celebra tres décadas acompañando a niños y niñas con déficit de audición y a sus familias desde el minuto cero.
Inaugurada en 1996, fue una de las primeras unidades de la región en implantar el cribado auditivo neonatal, una herramienta decisiva para detectar posibles problemas de audición en recién nacidos antes incluso de que abandonen el hospital. Aquella apuesta temprana por la prevención ha marcado el rumbo de la Unidad desde entonces.
Más de 4.500 pacientes en tres décadas
Bajo la dirección de la doctora Teresa Rivera, jefa del Servicio de Otorrinolaringología, la Unidad ha atendido ya a más de 4.500 pacientes a lo largo de estos 30 años. La cifra habla por sí sola: una media de 150 niños y niñas cada año, en un trabajo constante y coordinado con el Servicio de Pediatría.
El proceso comienza en maternidad. Las enfermeras realizan un primer cribado auditivo a todos los recién nacidos antes del alta hospitalaria. Si se detecta alguna sospecha de déficit auditivo, el bebé es derivado a la Unidad de Hipoacusia Infantil para completar el estudio diagnóstico.
Desde la implantación del programa, la primera fase del cribado neonatal está coordinada por la doctora Olivia Oria de Rueda, pediatra neonatóloga, responsable de garantizar que el sistema funcione con rigor y eficacia.
Detectar pronto, intervenir mejor
La audición es mucho más que oír. Es lenguaje, es comunicación, es aprendizaje y es, en gran medida, integración social. Por eso la identificación precoz resulta determinante.
Tal y como explican desde el equipo médico, la ausencia de un diagnóstico temprano y de un tratamiento adecuado puede tener un impacto importante en el desarrollo del menor. No se trata solo de un problema sensorial: puede condicionar el desarrollo cognitivo, el rendimiento escolar y la socialización futura.
De ahí que la Unidad no se limite a confirmar diagnósticos. Su trabajo continúa con la adaptación de ayudas individualizadas según las necesidades de cada niño o niña. Cada caso es distinto y requiere una respuesta específica.
Un paso más en esa línea llegó en 2018, cuando el hospital comenzó a realizar implantes cocleares en pacientes pediátricos a partir de cuatro años, siempre que cumplan los criterios clínicos establecidos.
El implante coclear supone, en determinados casos de sordera severa o profunda, una herramienta que puede cambiar radicalmente la calidad de vida del menor, facilitando el acceso al sonido y favoreciendo el desarrollo del lenguaje oral.
La Unidad está integrada actualmente por las doctoras Raquel Ortiz y Amira Cortez y por la enfermera Catalina Jiménez, un equipo que combina experiencia clínica, seguimiento continuado y acompañamiento cercano a las familias.
Porque el diagnóstico no solo afecta al niño o la niña. También impacta emocionalmente en madres, padres y cuidadores. Por eso el asesoramiento sobre los siguientes pasos, las opciones disponibles y las pautas de actuación forma parte esencial del trabajo diario.
Un problema más frecuente de lo que parece
La implicación del hospital va más allá de sus propias consultas. La doctora Raquel Ortiz participa en el grupo de trabajo de cribado auditivo neonatal de la Comunidad de Madrid, integrado por varios hospitales públicos de la región.
El objetivo de este grupo es velar por la seguridad y el buen funcionamiento del registro de datos del cribado auditivo en toda la comunidad, garantizando homogeneidad en los protocolos y calidad en la información recogida.
Este trabajo coordinado resulta clave para evaluar resultados, detectar áreas de mejora y asegurar que ningún caso quede sin seguimiento.
Según datos de la Confederación Española de Familias con Personas Sordas, cinco de cada mil recién nacidos presentan algún tipo de déficit de audición y uno de cada mil padece sordera severa o profunda.
Son cifras que justifican plenamente la existencia de programas universales de cribado neonatal. La diferencia entre detectar un problema en las primeras semanas de vida o hacerlo años después puede marcar de forma decisiva el desarrollo del menor.
Treinta años después de su puesta en marcha, la Unidad de Hipoacusia Infantil del Hospital Príncipe de Asturias sigue trabajando con el mismo objetivo que en 1996: que ningún niño o niña con pérdida auditiva quede sin diagnóstico ni apoyo.
En una ciudad como Alcalá de Henares, donde el hospital es referencia sanitaria para miles de familias del Corredor del Henares, esta Unidad se ha convertido en un recurso esencial y silencioso. De esos que no hacen ruido, pero que cambian vidas.

















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