- La alcaldesa reivindica valentía y unidad, ensalza a Ayuso y exhibe sintonía con cifras de vivienda e infraestructuras como telón de fondo.
- Fotos remitidas por el PP de Alcalá de Henares
La sede local del Partido Popular en Alcalá de Henares vivió este martes una de esas tardes pensadas más para reafirmar convicciones que para descubrir novedades. Con militancia entregada, mensaje sin medias tintas y mucha épica interna, la alcaldesa y presidenta del PP complutense, Judith Piquet, desplegó un discurso de trazo grueso, cargado de apelaciones a la valentía, la unidad y la resistencia frente al adversario político, con Isabel Díaz Ayuso como referencia permanente, y casi totémica, del relato.
“No es el momento de los cobardes ni de los tibios”, proclamó Piquet sin rodeos, marcando el tono de un acto en el que el PP se miró al espejo y se gustó. Nada de equidistancias ni perfiles bajos: el mensaje fue claro y repetido. El Partido Popular, vino a decir la alcaldesa, está para dar la cara, para confrontar y para defender “sin complejos” sus principios, con la libertad como bandera omnipresente y comodín discursivo.
El hilo conductor del acto fue, cómo no, la defensa cerrada de la gestión del Gobierno regional. Piquet se volcó en elogios hacia Ayuso, presentándola como una dirigente asediada por ataques políticos y personales precisamente, según su relato, por no ceder ni un milímetro. “La quieren destruir, pero sigue y sigue”, afirmó, en una frase que sonó más a arenga de campaña que a balance institucional, pero que encajó como anillo al dedo entre los suyos.
Hubo también tiempo para el orgullo local. La alcaldesa sacó pecho por la evolución del PP en Alcalá, recordando el punto de partida de 2019 y celebrando la llegada al Gobierno municipal como una conquista colectiva. Unidad, convicción y resistencia fueron las palabras más repetidas, en un ejercicio de memoria interna que busca blindar el liderazgo y cerrar filas en un contexto político cada vez más polarizado.
El acto contó con la presencia del consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras, Jorge Rodrigo, que aportó el bloque más institucional y técnico de la tarde. Rodrigo puso el foco en la colaboración entre el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y la Comunidad de Madrid, subrayando que esa sintonía se traduce, según dijo, en proyectos concretos y beneficios tangibles para la ciudad.
En vivienda, el consejero sacó a relucir el Plan Vive, con 736 viviendas de alquiler asequible ya en marcha en Alcalá, y anunció el impulso del Plan Vive Joven, que sumará más de 200 nuevas viviendas destinadas a facilitar la emancipación juvenil. Cifras, planes y anuncios que funcionan bien en este tipo de actos, especialmente cuando se presentan como antídoto frente a un mercado tensionado y a la falta de alternativas para jóvenes y familias.
En el apartado de infraestructuras y movilidad, Rodrigo destacó dos proyectos ya conocidos: la futura estación de autobuses interurbanos y la reforma del Puente del Zulema, una actuación largamente esperada que se vende como histórica y que, además de mejorar la seguridad vial, reforzará la conexión de Alcalá con su entorno. Obras visibles, de las que se cortan cintas y se hacen fotos, siempre agradecidas en clave política.
En conjunto, el acto fue menos una presentación de medidas nuevas que una demostración de cohesión ideológica y alineamiento total con el discurso regional del PP. Mucha épica, mucha consigna y una narrativa clara: valentía frente a tibieza, unidad frente a duda y Ayuso como eje vertebrador del proyecto. El mensaje quedó lanzado. Ahora, como siempre, será la calle, y las urna, la que decida si tanta épica se traduce en respaldo ciudadano o se queda, simplemente, en una tarde de aplausos entre convencidos.
















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