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La borrasca obligó a cambiar el escenario, pero no el mensaje: paz, convivencia y compromiso cotidiano marcaron la jornada en Escuelas Pías.

La borrasca obligó a cambiar el escenario, pero no el mensaje: paz, convivencia y compromiso cotidiano marcaron la jornada en Escuelas Pías.
Ni la lluvia ni la borrasca pudieron con uno de los días más simbólicos del calendario escolar. El Colegio Escuelas Pías de Alcalá de Henares celebró este viernes 30 de enero el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, una jornada marcada por la reflexión, la convivencia y el compromiso colectivo, aunque con un cambio obligado de escenario.

Como cada año, la fecha coincide con el aniversario del asesinato de Mahatma Gandhi, referente universal de la paz y la no violencia. Y como también es tradición en la ciudad, el alumnado de los Escolapios volvió a alzar la voz para recordar que la paz no es un concepto abstracto, sino una construcción diaria que empieza en lo más cercano.
Del centro histórico… al pabellón del colegio
En esta ocasión, el mal tiempo provocado por la borrasca Kristin impidió que el acto se desarrollara en las ruinas de Santa María y que la habitual Bandera de la Paz llegara hasta el balcón del Ayuntamiento. Lejos de deslucir la jornada, la celebración se trasladó al pabellón del propio centro, que se convirtió en el corazón simbólico del acto.
Allí, con todo el alumnado reunido, se sucedieron distintas actuaciones preparadas por los propios estudiantes, en un ambiente solemne pero también participativo, muy en la línea del espíritu educativo del centro. El símbolo de la Paz quedó instalado en el pabellón durante toda la jornada como recordatorio visible del compromiso adquirido.
Uno de los momentos centrales fue la lectura del Manifiesto por la Paz, en el que los alumnos y alumnas subrayaron que la violencia no solo se manifiesta en las guerras, sino también en los gestos cotidianos: la indiferencia, el rechazo o las palabras que hieren. Un texto directo, sin grandilocuencias, que apeló a la responsabilidad individual y colectiva para construir entornos más justos y humanos.
“La paz empieza en lo cotidiano, en la manera en que nos tratamos unos a otros”, señalaron, comprometiéndose a respetarse, apoyarse y no dejar a nadie atrás. Un mensaje claro: nadie debería sentirse invisible ni solo.
Un mensaje que resiste a la lluvia
El acto contó también con la presencia de la alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet, que acompañó al alumnado ‘abanderado’ y mantuvo un encuentro con ellos en el despacho de la dirección del colegio. Un gesto que refuerza el vínculo entre la comunidad educativa y la ciudad, incluso cuando el protocolo se ve alterado por la meteorología.
Sin balcón consistorial ni paseo por el centro histórico, pero con el mismo fondo y quizá más sentido que nunca, los Escolapios volvieron a demostrar que el Día de la Paz no depende del lugar, sino del mensaje. Y que, incluso en días grises, hay gestos colectivos que siguen iluminando la ciudad desde dentro.
















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