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Una exposición reúne pinturas y esculturas de la colección privada del artista y podrá visitarse hasta el 15 de marzo en Alcalá.
- Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas para ALCALÁ HOY
El Antiguo Hospital de Santa María la Rica ha vuelto a ejercer de refugio para la memoria artística con la inauguración de la exposición ‘Ramón Lapayese. Colección Privada / Antológica (1928-1994)’, una muestra que rescata del silencio institucional a uno de los creadores más singulares y menos transitados de la segunda mitad del siglo XX español. La exposición, abierta al público hasta el próximo 15 de marzo en la Sala Antonio López, ofrece una mirada amplia y honesta a la trayectoria de un artista que trabajó al margen de modas, mercados y fuegos artificiales.
La inauguración ha estado presidida por el concejal de Cultura, Santiago Alonso, acompañado por el concejal Víctor Cobo, otros miembros de la Corporación municipal y Ramón Lapayese Balbás, hijo del artista, cuya presencia ha aportado una dimensión íntima y familiar a un acto cargado de sentido reparador. No se trataba solo de abrir una exposición, sino de devolver una voz.
Un artista lejos del ruido, cerca de lo esencial
Lapayese fue escultor, pintor y creador gráfico, pero, sobre todo, fue un autor con una libertad creativa poco común en su tiempo. Su obra no se dejó domesticar por corrientes dominantes ni por exigencias comerciales, algo que explica, en parte, el injusto segundo plano al que fue relegado con el paso de los años. Precisamente sobre esa deuda histórica incidió Santiago Alonso durante su intervención.
“La historia del arte no solo se escribe con los nombres que ocupan los grandes titulares, sino también con aquellos que el tiempo mantiene en un silencio injusto”, afirmó el edil, subrayando el papel de las instituciones culturales a la hora de recuperar trayectorias sólidas pero invisibilizadas. Para Alonso, esta exposición es “un acto de justicia cultural” y una reivindicación necesaria de un creador que “trabajó alejado del ruido mediático, pero con una profundidad técnica y conceptual que el paso de las décadas no ha logrado erosionar”.
Una antológica íntima: 36 obras desde dentro
La muestra reúne 24 pinturas y 12 esculturas, todas procedentes de la colección privada del artista, piezas que durante años convivieron con él en su casa y su estudio. Esa procedencia doméstica se percibe en el recorrido expositivo, que no busca el impacto inmediato, sino una lectura pausada, casi confidencial, de su evolución artística.
Las obras permiten seguir el tránsito de Lapayese desde una primera etapa académica y expresionista hacia territorios más personales: el abstraccionismo, el cubismo de raíz primitivista y una fase final donde la luz y el color adquieren un protagonismo sereno. No hay estridencias ni gestos grandilocuentes. Hay, en cambio, una poética de lo cotidiano y una mirada compasiva hacia la fragilidad humana.
“El suyo es un arte de silencios, de figuras discretas que emocionan precisamente por su falta de estridencia”, señaló Alonso, poniendo palabras a una sensación que acompaña al visitante durante todo el recorrido.
Santa María la Rica como lugar de reparación cultural
La elección de la Sala Antonio López no es casual. El Antiguo Hospital de Santa María la Rica se ha consolidado como uno de los espacios culturales más sensibles de la ciudad, especialmente adecuado para exposiciones que invitan a mirar con calma y a reconstruir relatos olvidados. En este contexto, la obra de Lapayese encuentra un marco coherente, casi natural.
La exposición no solo presenta arte: presenta una vida dedicada al rigor, la coherencia y la investigación constante. “Esta sala no solo albergará su arte, sino el testimonio de una trayectoria excepcional”, concluyó el concejal de Cultura. Y en esa frase se resume bien el espíritu de la muestra.
La exposición Ramón Lapayese. Colección Privada / Antológica (1928-1994) puede visitarse hasta el 15 de marzo en la Sala Antonio López del Antiguo Hospital de Santa María la Rica, situado en la calle Santa María la Rica, 3, de Alcalá de Henares. El horario de apertura es de martes a sábado de 11 a 14 y de 17 a 20 horas, y los domingos de 11 a 14 horas, permaneciendo cerrada los lunes. La entrada es libre.
Una exposición para quienes disfrutan del arte sin prisas y para quienes entienden que, a veces, el verdadero valor cultural consiste en rescatar lo que nunca debió desaparecer.
















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