Siete años de vecindad, chocolate caliente y muchas cuentas pendientes

La Entidad Vecinal Reyes Católicos ha celebrado su séptimo aniversario con la tradicional chocolatada junto a vecinas y vecinos del distrito. Un encuentro para compartir, pero también para hacer balance de siete años de trabajo y reivindicación. Porque más allá del ambiente festivo, persisten carencias, promesas incumplidas y una sensación creciente de abandono institucional que contrasta con los discursos oficiales y los anuncios de inversiones millonarias.

Foto remiitida por la asociacion vecinal
  • La entidad denuncia falta de local, abandono del distrito, decisiones políticas discutibles y una gestión municipal que prioriza propaganda frente a mejoras reales vecinales.
Colllage con fotos remitidas por la asociación vecinal

Siete años no se cumplen todos los días. Y menos aún cuando detrás hay trabajo vecinal, constancia y una paciencia que, a veces, se pone a prueba. Como cada año por estas fechas, la Entidad Vecinal Reyes Católicos celebró su aniversario. Y lo hicimos como manda la tradición: con una chocolatada compartida con las vecinas y vecinos del distrito. Chocolate caliente, conversación tranquila y ese ambiente cercano que solo se da cuando el barrio se reconoce a sí mismo.

Fue un rato para celebrar, sí, pero también para hablar. Porque siete años después, las alegrías conviven con demasiadas frustraciones acumuladas.

Seguimos en la lucha por mejorar nuestro distrito, aunque las trabas del actual gobierno municipal PP-VOX sean cada vez más evidentes. No son sensaciones ni interpretaciones interesadas: son hechos que se repiten una y otra vez. Seguimos sin local. Seguimos sin recibir respuesta a los correos enviados desde esta entidad a las distintas concejalías. Las mociones presentadas —tanto las de legislaturas anteriores como las actuales— no se ejecutan, no se desarrollan y, en muchos casos, parecen haber sido directamente ignoradas.

Mientras tanto, las mejoras reales en el distrito, las que afectan al día a día de quienes vivimos aquí, no se perciben. Al contrario: la sensación general es que estamos peor. Eso sí, en redes sociales y en determinados medios de comunicación no dejan de aparecer anuncios de inversiones millonarias, gastos por aquí y gastos por allá, que rara vez se traducen en una mejora tangible para la ciudadanía de Reyes Católicos.

Los ejemplos sobran. La calle San Vidal continúa siendo un auténtico campo de minas para los vehículos. El deterioro del espacio público avanza sin que se adopten soluciones eficaces. La impunidad se percibe en demasiados ámbitos y la respuesta institucional no está a la altura de los problemas reales del distrito.

Y lo más grave: cuando interesa al propio gobierno municipal, nuestro barrio se utiliza como munición política. Se nos pone por los suelos en los medios de comunicación, incluso en cadenas de televisión, presentando el distrito como un lugar donde “no se puede salir de casa por la inseguridad”. No todo vale para mantenerse en la brecha política. No todo vale, señor Víctor Acosta, presidente del Distrito 2. La gestión es deficiente y eso no es una opinión: son hechos contrastables.

Ahí está también la fuente de Núñez de Guzmán, parada, sin explicaciones claras y sin información transparente. Cuando se pregunta por su situación, no hay respuestas. La anunciada renovación de Núñez de Guzmán parece aplazarse sistemáticamente al final de la legislatura y, más que una renovación real, todo apunta a una simple ñapa para tapar desperfectos.

Hay decisiones, además, que resultan especialmente dolorosas. Se ha priorizado la construcción de un aparcamiento demandado por una entidad antes que la reposición del médico de urgencias del Luis Vives, cuando ambas cuestiones dependen de la Comunidad de Madrid. Se ha optado por el cálculo electoral antes que por la salud, y eso dice mucho de las prioridades políticas actuales.

Aun así, siete años después, aquí seguimos. Celebrando aniversarios, compartiendo chocolate, escuchando al vecindario y defendiendo el distrito. Porque la Entidad Vecinal Reyes Católicos no nació para rendirse ni para callarse. Nació para exigir, proponer y recordar que los barrios no son titulares ni cifras: son personas. Y seguiremos estando ahí, con o sin respuestas.

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1 Comentario

  1. ¡Pues sí, la inseguridad es patente en el distrito II! La causa es la decisión de los empresarios y los políticos de engrosar el ejército de reserva de mano de obra (ya Marx expuso esa maniobra capitalista) con inmigración sin control. Esa maniobra mantiene bajos los salarios, depauperiza a los trabajadores (españoles y extranjeros) y convierte en guetos a los barrios.
    Ni los que dicen defender a la clase obrera con banderas rojas ni los patriotas de pulsera rojigualda hacen nada por evitar esta deriva hacia el desastre, pues todos están cegados por los intereses económico-políticos, es decir, por el poder y el dinero, que son las dos principales cabezas de la hiedra capitalista.
    Cuando las costuras sociales revienten por algún lado todos echarán la culpa al oponente político y los dirigentes políticos, de un color y otro, tendrán donde exiliarse a disfrutar de la vida mientras el gueto seguirá siendo gueto intentando sobrevivir entre pobreza y delincuencia.

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