- La cascada de elecciones autonómicas tensiona a PP y Vox, reordena liderazgos territoriales y sitúa al PSOE ante un escenario de oportunidad estratégica.
- Por Antonio Campuzano. Periodista, patrono de la Fundación Diario Madrid.
No hay precedentes de comparación entre épocas pasadas y las presentes con una sucesión de comicios autonómicos en cascada (Extremadura, Aragón, Castilla y León y con mucha probabilidad Andalucía), en el calendario que recorre los meses de diciembre, febrero, marzo y junio, siguientes. En efecto, no hay hábito de tales desprendimientos de almanaque, por el empujón de las discordias entre las dos fuerzas que representan al conservadurismo, PP y Vox, cada cual con sus fotos de frente y de perfil, aferrados al estereotipo que marca la moda y la tendencia.
Con el vendaval que hace oscilar el presidente Trump desde la Casa Blanca o Mar-a- Lago, que la cabeza y su meninge no descansa ni en período vacacional o de retiro, la representación de la derecha en España mira a la “meca” ideológica con la señal de la “santa cruz” que referencia el dial naranja de Trump y sus discípulos, con especial cariño dirigido al vicepresidente J.D. Vance, que emite en longitudes de onda variables que alcanzan a observatorios de alcance dispar, como es el caso del Vaticano, que en tiempos del penúltimo pontífice, Francisco, desde su propia persona no tuvo más remedio que entrar en conflicto de interpretación evangélica para parar manos y pies del sesudo segundo mandatario de los Estados Unidos de América, cuyo verbo “make” era pretendido como transitivo para alcanzar la basílica de San Pedro. Los mohínes de Vox, con su capitán Abascal en el pescante, hacia PP, ya de suyo en su punto de mira, cuando los tiempos del diminutivo desdeñoso -la derechita cobarde-, van en aumento y el gesto de enfado es visto por algún zahorí del futuro más inmediato como precursor de una pose de sorpasso. En el Partido Popular eso ya es fusionar las prisas con las urgencias, por lo que se ha optado por el adelanto de las agendas en estas fechas en que las “moleskine” todavía son recurso de regalo en caso de duda.
El principal afectado al tiempo que expectante resulta el PSOE, que de congeniar con la foto del “outsider” puede pasar a cierta diversión con las justas que podrían protagonizar sus competidores PP y Vox. María Guardiola, hasta ahora presidenta de Extremadura con reciente historia de padecimientos con el partido neo autoritario y depositario del trumpismo más dependiente, siempre mantuvo actitud esquiva con la formación de la calle Bambú, con unos inicios que obtuvieron incluso un reproche de Esperanza Aguirre ante la zozobra de Guardiola con los esponsales con Vox. Aguirre, siempre con zapato ambivalente entre lo liberal y la tradición tridentina. Un calificativo de aplastante de Guardiola si así fuera su triunfo, fuera camisa de fuerza de Vox, obligaría a ajustar todos los mecanismos de precisión y traducción electoral, incluso la tuerca de la “tibieza”, tan manejada por la presidenta Ayuso, ausente de preocupaciones electorales en su espacio del rompeolas de España, pero muy atenta al reloj de la Puerta del Sol, sobre el que se concentran todas las miradas del nuevo año.
Aragón es una etapa de muy distinto cariz, pero tiene el encanto de la participación de Pilar Alegría, hasta hace un rato ministra portavoz que habrá de medirse con Jorge Azcón, miembro del PP dotado de una capa de barniz de la marca Moreno Bonilla, es decir, de futurible para abanderar un PP al margen del brochazo áspero de Ayuso, fuera de las influencias y necesidades de batallas sanitarias contra fiscales generales y peleas institucionales. Para primavera espera Castilla y León, en una fase de contemplación de horizonte, Mañueco contra el aún extra oficial candidato de Vox, desparecido García Gallardo drásticamente de la política entre desencuentros con la dirigencia de su partido. Andalucía, más allá de la línea de contemplación de los prismáticos, anuncia choque ferroviario Moreno Bonilla-María Jesús Montero, pero de su deletreo dependen precisamente los desenlaces de las elecciones autonómicas previas.
El interés y la atención de Moncloa y Ferraz son en este momento anormalmente máximos, quizá como aliviadero de tensiones por las presiones judiciales con su extensión policial llamada UCO, y las decepciones en lo personal-político que llegados aquí es prácticamente imposible discernir. Cobra fuerza lo descrito por Stefan Zweig, en su “María Antonieta”. Dice sobre la reina consorte de Francia, “como siempre, como durante toda su vida, sus amigos le fueron más funestos que sus enemigos”.
Por Antonio Campuzano Por Antonio Campuzano. Periodista, patrono de la Fundación Diario Madrid.

















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