La “uconización” de la superficie pública | Por Antonio Campuzano

El veterano periodista Antonio Campuzano debuta como articulista de opinión en ALCALÁ HOY con un análisis crítico sobre la creciente centralidad mediática de la Unidad Central Operativa (UCO). En su texto reflexiona sobre la “uconización” del espacio público, la filtración constante de actuaciones judiciales y la polarización que rodea a esta unidad de la Guardia Civil, advirtiendo del riesgo que supone para la credibilidad institucional y el equilibrio del Estado de derecho. Las opiniones publicadas reflejan la voz de sus autores en el marco del debate plural que ALCALÁ HOY promueve.

Agentes de la UCO, distorsión mediática y ruido en la escena pública. fotocomposición de Pedro Enrique Andarelli
  • Antonio Campuzano analiza la exposición mediática de la UCO y alerta sobre polarización, filtraciones y riesgos institucionales para credibilidad democrática y judicial.

 
 

  • Por Antonio Campuzano. Periodista, patrono de la Fundación Diario Madrid.

Desde primeras horas de la mañana el interés informativo de estas últimas semanas se centra en el próximo, inmediato, ineludible, comportamiento, acción, actuación, de la UCO. A quién va a visitar esta mañana, hacia dónde dirige sus investigaciones, qué dispositivos va a incautar, qué nombres y apellidos soportarán sus movimientos, sus pasos, sus recorridos. Así se encuentra en estos momentos el escenario público en España.

La Unidad Central Operativa, dependiente de la Guardia Civil, con un coronel de este cuerpo como jefe jerárquico, actualmente descabezado y en trámite de sucesión del anterior por ascenso a general, con una plantilla de alrededor de 700 efectivos, hace funciones de policía judicial en numerosos ámbitos de instrucción de ilícitos en materias de delincuencia económica, corrupción, narcotráfico, blanqueo de capitales, secuestros y desapariciones, y más y más. Según los colectivos profesionales del derecho, por ejemplo la Fundación Hay Derecho, plataforma de reflexión sobre la aplicación del mismo, el margen de maniobra de la UCO es tan amplio que a veces sigue la orientación de los jueces instructores, pero en otras tantas la UCO ejerce un esfuerzo creativo con seguimiento de asuntos y personas con potencial incriminación, transcurrido el cual se traduce en propuesta al juez instructor para acelerar actuaciones necesitadas de detenciones, entradas en domicilios sociales o particulares con intervención de soportes informáticos o telefónicos.

Con más asiduidad de lo normal los responsables de la instrucción autorizan en un solo día las actuaciones de entrada o aprehensión, que casi en tiempo real acaban en las portadas de periódicos o escaletas de la programación audiovisual. Las filtraciones de las actuaciones de la UCO son moneda de curso corriente y se va generando una masa crítica de casi todo lo que significa poder ejecutivo, supremacía económica, dirigencia, conexión de gobierno con el partido que lo sustenta, hasta la culminación de un clima de enorme desgaste de cualquier nivel de representación. Desde su fundación en 1987, la UCO ha tenido períodos más o menos plenos o bajos de presencia en la atmósfera pública por su vinculación judicial, con casos muy mediáticos como el de las niñas de Alcásser, el niño Gabriel Cruz, María Ángeles Felíu, hasta la culminación de su protagonismo con el caso Gürtel, que supuso la condena de una trama corrupta favorecedora de los intereses próximos al Partido Popular con el propio partido víctima judicial del final del proceso.

Aquel episodio, de instrucción duradera varios años, supuso con su final condenatorio una disrupción colosal porque tras su desenlace, con el PP aventado por malas prácticas y reacción del PSOE con la presentación de la moción de censura triunfadora, y oxigenó de objetividad a la unidad de policía judicial. Pero el perfil bajo de esta unidad, al menos apenas perceptible que ostentaba entonces, ha crecido con la anormalidad de su manifestación inflamada de los últimos tiempos, con su momento cenit con motivo de la vista del fiscal general, con condena final con la presentación extrema de detractores y defensores del fallo. La gravitación de la UCO en la persona de su jefe accidental teniente coronel Balas, como testigo en la vista del Tribunal Supremo, con manifestaciones repletas de convicción de la culpa del fiscal general, a la que ha seguido el festival de causas de esta semana en que los efectivos de la OCU y la propia organización policial copa todos los informativos y los espacios de tertulia e interpretación de parte de muchos de sus componentes, están configurando una imagen de la unidad sometida a un altísimo grado de polarización, que resta muy preocupantemente el suficiente nivel de credibilidad, de ethos, a la organización, sin cuya ejemplaridad se ahuyenta la sombra de utilidad al Estado. Habría que eludir el estrellato de una unidad policial en las tareas de uno de los poderes del Estado, el judicial, porque puede resultar anulado por su eclosión diaria. Peter Solterdijk, el filósofo alemán de densa escritura, dice en “En el mismo barco” (Siruela, 1994), “el carácter abstracto de lo grande da seriedad a los rasgos del Estado: ya los griegos comentaban que Pericles no debió volver a reírse desde su llegada al cargo”.

¡ Nuestro canal en Telegram! Si te ha interesado esta información, únete ahora a nuestro canal de telegram @alcalahoy para estar al tanto de nuestras noticias.

Comentar

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.