
- Carta del director a un lector que pregunta por los nombres, los relevos y las confluencias del tablero político alcalaíno.

Aunque falten todavía algo más de año y medio para las elecciones municipales, asumo el reto de responder a las preguntas que nos formulaba Vicente A. S. en un comentario a nuestro artículo “Plaza de los Santos Niños: Alcalá entierra una cápsula del tiempo y desentierra una polémica”.
Por sus preguntas deduzco que se trata de un ciudadano ilustrado que me conoce bien y que ya sabe que voy a atender su petición. Y hace bien, porque en ALCALÁ HOY creemos que también los comentarios de los lectores pueden abrir debates y marcar el pulso de la ciudad. Así que, aceptado el reto, entremos sin rodeos en ese terreno tan resbaladizo como apasionante de la política ficción local.
El tablero se mueve (aunque nadie lo diga aún)
Los datos de la encuesta encargada por este medio, y publicada el pasado mes de junio dejaron claro que el desgaste empieza a sentirse. La alcaldesa Judith Piquet suspendía en valoración ciudadana y una mayoría de vecinos expresaba su deseo de cambio de gobierno. No son números dramáticos, pero sí suficientes para mover piezas en los despachos y alterar ciertas seguridades.
El poder desgasta, y más cuando la agenda institucional se multiplica. Aunque el viejo Giulio Andreotti solía decir que el poder desgasta, sobre todo al que no lo tiene, y algo de razón llevaba: los que gobiernan se consumen en la gestión diaria, pero quienes aspiran al poder también se erosionan en la espera. En Alcalá, ambos fenómenos conviven desde hace tiempo.
La alcaldesa compagina su papel al frente del Ayuntamiento con la presidencia de la Federación Madrileña de Municipios y también de la Mancomunidad de Aguas del Sorbe, una acumulación de responsabilidades que requiere una dedicación casi inhumana. Gobernar Alcalá ya es un reto, pero hacerlo mientras se equilibra la gestión de organismos supramunicipales exige una energía que no siempre se traduce en resultados visibles.
A nivel nacional el viento tampoco sopla a favor del Partido Popular. Todas las encuestas detectan estancamiento en el voto popular, con un PSOE al alza en torno al 29 % y un Vox que se aproxima al 19 %. Los populares no logran mejorar sus números, mientras sus rivales directos refuerzan posiciones. Ese clima general, inevitablemente, se proyecta sobre los municipios, donde la gestión cotidiana y la lectura política se entrelazan.
Aun así, la posición de Piquet dentro del PP madrileño sigue siendo sólida. Es respetada, cuenta con la confianza de la dirección regional y, según se comenta, algunos en Génova la ven con proyección política más allá de Alcalá. El problema, quizá, es que el desgaste de la gestión local no siempre se compensa con ese reconocimiento externo. Y a eso se suma un contexto judicial incómodo que mantiene cierta tensión soterrada.
En este escenario ya empieza a sonar un nombre que resuena en los pasillos del partido: Jorge Elías de la Peña, actual secretario general del PP alcalaíno. De carácter afable y con buena conexión con la dirección regional, ha ido ganando peso interno en los últimos meses. Su presencia en actos públicos es cada vez más frecuente y su actividad en las redes sociales del partido refleja una estrategia de visibilidad creciente. Algunos lo mencionan como posible alternativa natural si la alcaldesa optara por no repetir, un relevo que llegaría sin ruptura pero con aire de renovación.
Quién suena, quién duda y quién aguanta
En Vox, todo parece más estable. Su núcleo duro se mantiene y su electorado no se mueve demasiado. No se esperan cambios relevantes en la cabeza de lista, y sus perspectivas siguen siendo buenas. La encuesta de junio les situaba entre cuatro y cinco concejales, una cifra que consolidaría su posición como socio imprescindible de cualquier mayoría conservadora. Su discurso de identidad y seguridad sigue encontrando eco en parte del vecindario, sobre todo en los barrios donde las políticas municipales se perciben como distantes o excesivamente burocráticas.
En el PSOE, la situación es distinta. Javier Rodríguez Palacios, portavoz municipal y diputado en el Congreso, conserva influencia y experiencia, pero no ha desvelado todavía sus planes. Sus apoyos dentro del partido siguen ahí, aunque también crece la sensación de que quizá ha llegado el momento de un relevo generacional. El calendario político nacional podría acelerar las cosas. Si en 2026 se celebran elecciones generales, su posición en la lista madrileña será decisiva. Si mantiene escaño en el Congreso, la sucesión en Alcalá podría abrirse antes de lo previsto.
De quien más se habla en esos hipotéticos escenarios es de Miguel Carlos Castillejo Calvo, actual vicepresidente del Comité Regional del PSOE-M y responsable de comunicación del grupo municipal socialista. De hecho, en determinados sectores políticos y mediáticos de la ciudad se le ve como una posible opción de relevo, junto a otros nombres como el del actual secretario de organización, Enrique Nogués, o la mediática Blanca Ibarra. Pero en el PSOE de Alcalá nunca se sabe por qué lado de la barandilla van a caer los frailes.
Mientras tanto, en la izquierda a la izquierda del PSOE, se sigue explorando la idea de una candidatura conjunta entre Más Madrid e Izquierda Unida. Las conversaciones regionales avanzan lentamente, pero podrían materializarse en una lista unitaria también en Alcalá con un lugar para David Cobo. El objetivo es evitar la fragmentación y aprovechar la buena imagen de algunos concejales actuales, especialmente en temas de medio ambiente, cultura y participación. Si logran un acuerdo sólido, podrían mantener los dos concejales actuales e incluso aspirar a un tercero en un contexto de movilización progresista.
El voto que decide
El Resumen Ejecutivo de Influencia Electoral elaborado por ALCALÁ HOY es revelador. En todos los escenarios simulados, con hipótesis de 5.000, 7.500 y 10.000 votos de influencia mediática, el equilibrio entre bloques es prácticamente milimétrico: 14 concejales para la derecha frente a 13 para la izquierda. Solo un sesgo significativo hacia el PP o Vox rompe la paridad, ampliando la mayoría a 15-12. Los sesgos hacia el PSOE o Más Madrid, en cambio, refuerzan posiciones sin cambiar la correlación de fuerzas.
En la práctica, eso significa que la próxima legislatura se decidirá por un margen muy estrecho, probablemente por menos de un millar de votos. Una cifra mínima, pero suficiente para alterar el rumbo político de la ciudad. Y eso convierte cada decisión de gobierno, cada polémica en el Pleno y cada gesto hacia los barrios en un elemento que puede inclinar la balanza.
No sería la primera vez que Alcalá decide su futuro por los pelos. La historia electoral de esta ciudad está llena de empates, sorpresas de última hora y remontadas imposibles. Quizá por eso la política local tiene ese punto de dramatismo que tanto atrae y tanto agota. Aquí cada error pesa más y cada acierto se celebra poco.
A modo de despedida
Estimado Vicente, quizá todo esto no sea más que política ficción, pero ya sabemos que en Alcalá la ficción y la política conviven puerta con puerta. Intuir lo que viene no es adivinar, es escuchar lo que se dice en la calle, en las cafeterías, en los comentarios de las noticias y en los pasillos donde se respira poder y nervios.
Te agradezco las preguntas, el estímulo y la confianza. La ciudad sigue latiendo, y sus ciudadanos, ilustrados, críticos o simplemente curiosos, son quienes nos empujan a contarla cada día con la misma mezcla de escepticismo y esperanza.
Y, aunque falte tiempo para las urnas, ya se adivina el runrún de campaña. Porque en Alcalá, incluso cuando no se vota, la política nunca descansa.














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La verdadera encuesta está en la calle, en hablar con los vecinos del bloque, los que esperan en la cola de la caja del super o escuchar los comentarios de las personas sentadas en el parque. Conclusión de ello, la señora Piquet lo está haciendo de pena, la gente está cansada y no percibe mejoras en la ciudad, desencanto. La oposición del PSOE no acaba de convencer, la gente percibe que las políticas socialistas no están siendo muy acertadas por lo cual no llegan a interpretar la opción socialista como la solución al desastre de ciudad que tenemos. Más Madrid y Podemos quedan en la insignificancia residual, pocos creen que está gente aporte algo serio, más haya de utópicas pagas, y ayudas de las que la sociedad empieza a cansarse. VOX, se ve como una alternativa real, guste o no oírlo, a tanto desbarajuste popular y socialista. En resumen, PP a la baja, PSOE estancado, Más Madrid ni fi ni fa y VOX al alza
Un saludo.
Muy buen artículo. Cómo le habrá sentado al diputado Rodríguez 😂
Ya te lo digo. Mal.
Cierto es que la orientación ayusista de este gobierno, con meapilas como Severien al frente y la descoordinación manifiesta entre areas de gobierno, con una gestión manifiestamente mejorable, un lider nacional en entredicho y el preocupante crecimiento de VOX puede que le suponga un bajón importante al PP.
Pero si la izquierda no espabila , si a la izda del PSOE siguen jugando a crear chiringuitos cada cual más purista e inconsistente, no habrá forma de que salgan las cuentas.
Si a esto se une un PSOE que juega a perder votos manteniendo en las listas a concejales/as que, no es que no aporten votos al común, sino que producen tal rechazo personal que hacen perder al PSOE esos pocos miles de votos necesarios para poder gobernar.
Un partido con una lista repleta de concejales que dependen de su puesto para poder pagar sus lentejas por no tener otra salida laboral lo que provoca que la ideologia quede en un segundo plano, entonces es posible que el panorama después de las elecciones siga siendo el mismo, o, lo que es más preocupante, más radicalizado por el crecimiento de la ultraderecha.
Aclarar, de una vez por todas, que yo no me escondo tras la abreviatura de Vicente A. S. Suelo escribir siempre con mi nombre y apellidos, por eso quiero evitar que algunos amigos me confunda con este señor al que le contesta Pedro Enrique -magnífico artículo el suyo, como siempre–. Ciertas opiniones me las reservo celosamente, sobre todo porque tal como está el patio, preferible hablar de otras cosas. Un abrazo a Pedro Enrique, admirando su personal valentía.
Muchas gracias amigo Vicente.. Pedro Enrique.