- Por María Aranguren, concejala socialista en el Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
🧟 CULTURA | Por una cultura sin sepultura‼️
❌ La alcaldesa @JudithPiquet y su gobierno PPVOX silencian e ignoran a quienes hacen latir la cultura en Alcalá.
💪🏻 La cultura no se cancela, se defiende‼️ pic.twitter.com/IsrHzzxB0R
— PSOE de Alcalá de Henares /❤️ (@PSOEAlcaladeH) October 31, 2025
Hay algo que se repite en los gobiernos que se sienten inseguros: cuando la ciudadanía alza la voz, los gobernantes se presentan como víctimas. No importa si hablamos de una manifestación, de una carta abierta o de un simple comentario en redes; el osado gobernante concernido construye de inmediato un relato de “acoso”, de “presiones” o de “chantajes”. El viejo truco del poder que no quiere rendir cuentas y que convierte el desacuerdo en amenaza y la respuesta en bloqueo y censura.
El gobierno de Alcalá de Henares ha elevado la cuestión al rango de arte dramático. Resulta que los colectivos culturales que se atreven a cuestionar su gestión forman parte de una especie de conjura que, armada con guitarras, pinceles y hashtags, pretende incendiar las redes y linchar al Gobierno municipal. Sí. A juzgar por las palabras y escritos del concejal de Cultura, el Ayuntamiento está bajo el asedio de una multitud de artistas peligrosamente democráticos.
En lugar de detenerse a escuchar por qué hay tanta gente decepcionada con el rumbo de la cultura en Alcalá, el gobierno construye un enemigo. Así, quienes durante años han levantado la programación cultural de Alcalá —desde el Alcalá Suena hasta el Alcalá Cuenta, pasando por la Marcha Zombie o el Certamen de Pintura Rápida al aire libre— pasan de ser motor cultural a ser “sectarios” y “tramposos”. Todo muy edificante.
No sé a quienes me estén leyendo, pero a mí esto me parece bastante zafio. Tanto el tono (agrio, defensivo y casi paranoico) descalificando a quienes manifiestan opiniones contrarias, como las formas. Porque en las formas usan, de manera recurrente y como parapeto político, al personal municipal (sí sí: las críticas ciudadanas son ataques a los técnicos, según ellos). Esto, viniendo de un gobernante, es mostrar bastante poco respeto a esos técnicos, además de faltar a la inteligencia de quienes conocen un poquito el funcionamiento de la administración local.
Al final todo resulta ser mucho más fácil: la norma no impide apoyar a las asociaciones, programar con transparencia ni mantener el diálogo con la ciudadanía. Lo que lo impide es la voluntad (o la falta de ella). No hay más. Y confundir la discrepancia política con ataque personal es, a mi juicio, una simpleza elevada al rango de arte dramático.
La realidad es que en democracia —y esto conviene recordarlo de vez en cuando— discrepar del poder no es atacar a la institución; discrepar es ejercer ciudadanía. Lo que realmente ataca a las instituciones es mentir, negar la evidencia o convertir la gestión pública en un escaparate diseñado para la autopromoción.
Por fortuna, la cultura no pertenece a ningún partido. La cultura en esta ciudad pertenece principalmente a sus ciudadanos: a quienes la consumen y a quienes la hacen posible; a quienes planteaban Alcalá Suena, Música en las Terrazas, Jazz Alcalá, Marcha Zombie, Alcalá Cuenta, y cada uno de los proyectos que el actual (des)gobierno de atascos y pandereta ha querido enterrar.
Cuando volvamos a gobernar recuperaremos cada uno de los proyectos que se han eliminado. Será un acto de justicia con la ciudad y con su gente. Ya queda menos.

















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Bueno ya tuvieron su aportación y apoyo al mundo de la cultura con la actuación patrocinada del Comando de Gambas ( también conocido como comando pancetas). Todo un apoyo a la cultura, respeto y convivencia. Tampoco les pidas más, no porque no se pueda si no porque donde no hay mata, no hay patata.
Gracias, María, por tu análisis de la realidad que está viviendo nuestra ciudad con este gobierno. Totalmente de acuerdo con lo que expones. y con la esperanza de que esta pesadilla no dure mucho me sumo a tus críticas.
👏👏👏
Perfecta la explicación de Da. María Aranguren sobre la gestión cultural del Ayuntamiento de nuestra ciudad.
El desdeño que el poder municipal muestra por las iniciativas, los comentarios, las críticas, que sectores , asociaciones, personas, amantes y promotores de la cultura en Alcalá le hacen, está llegando a unos niveles que superan la aceptada («mal menor» en todo caso) ligera tintura que, en sociedades sanas, suele impregnara las acciones culturales de cualquier sensibilidad política en el poder.
Aunque alguien mentalmente trastornado piense que la política es una guerra sin armas que maten, los demócratas de cualquier apellido, creemos que es un diálogo permanente entre gobernantes y gobernados, para el que, por ejemplo, es imprescindible que los primeros contesten a las sugerencias, acepten las solicitudes de diálogo, den razones de la aceptación o rechazo de las ideas. En suma, que no practiquen una ridícula arrogancia.
Hay tantas Alcalás de Henares como puedan surgir del pensar y saber de 200.000 alcalaínos y la más digna misión de un Ayuntamiento es hacer posible dentro de límites razonables la cultura querida, sentida, creada por todas ellas.
Solo así podremos salir de esta absurda pelea a palos en un a charca embarrada.