La Guardia Civil celebra en Alcalá de Henares el Día de su Patrona y el 12 de Octubre con un solemne acto militar

Alcalá de Henares vivió este 12 de octubre una jornada cargada de simbolismo con el acto castrense celebrado por la Guardia Civil en el Palacio Arzobispal. Bajo el mando del comandante Héctor Mora, los agentes rindieron homenaje a los caídos y sonó el Himno Nacional, en un desfile solemne que reunió a autoridades municipales y numeroso público, consolidando así esta celebración como cita fija de la Fiesta Nacional en la ciudad complutense.

  • La Guardia Civil celebra su patrona y la Fiesta Nacional con desfile, homenaje a los caídos y el Himno Nacional en Alcalá.
  • Crónica gráfica y video de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY

La mañana amaneció limpia y algo gris, con ese sol de otoño que parece querer brillar un poco más cuando ondean las banderas. En la plaza de Palacio, frente al Palacio Arzobispal, resonaban los ecos de los pasos sobre el empedrado y el murmullo de un público expectante. La Guardia Civil celebraba en Alcalá de Henares el día de su patrona, la Virgen del Pilar, y lo hacía con un acto militar con acceso limitado al público que, por segundo año consecutivo, daba forma visible a la Fiesta Nacional del 12 de octubre en la ciudad complutense.

Fue un desfile nutrido y solemne, de esos que llenan el espacio sin desbordarlo, con la precisión y el decoro propios del Instituto Armado. Bajo el mando del comandante jefe de la Cuarta Compañía, Héctor Mora Saldaña, los guardias se formaron en el Patio de Armas del Palacio Arzobispal, donde se rindió homenaje a los caídos y sonó el Himno Nacional, con el respeto firme de todos los asistentes. Fue un momento breve, intenso y muy sentido, con la bandera al viento y la emoción contenida. Los guardias, impecables en su porte, formaban una estampa casi cinematográfica que parecía devolver al histórico recinto arzobispal parte del esplendor militar de otros siglos.

Antes del acto castrense, la Guardia Civil celebró una misa en honor a su patrona, la Virgen del Pilar, en la iglesia del antiguo convento de las Bernardas, presidida por el obispo complutense Antonio Prieto. La ceremonia reunió a mandos del Instituto Armado y representantes institucionales, entre ellos concejales del equipo de gobierno y de la oposición. El ambiente fue sobrio y emotivo, con presencia de uniformes de gala y la imagen del Pilar presidiendo el altar mayor.


De la intimidad al orgullo público

Hasta hace apenas un par de años, el 12 de octubre pasaba en Alcalá sin acto militar abierto. La Guardia Civil lo conmemoraba en la intimidad, con una misa y una comida de hermandad para sus integrantes y familiares.

Todo cambió en 2024, cuando la compañía complutense, la misma que coordina los puestos de Villalbilla, Daganzo, Loeches, Meco, Mejorada del Campo y Torrejón, organizó por primera vez un acto castrense público con motivo del 180 aniversario del Instituto Armado.

Aquella primera vez fue casi una prueba, pero la respuesta ciudadana superó todas las expectativas. Vecinos, curiosos, turistas y familias se acercaron a ver cómo la Guardia Civil desfilaba en pleno corazón histórico de la ciudad de Cervantes. La buena acogida de aquella jornada impulsó a repetir este año la experiencia con un formato muy similar, aunque más cuidado en los detalles y con un ceremonial más pulido.
“El año pasado fue emocionante, pero este ha sido redondo”, comentaba un veterano guardia retirado, visiblemente satisfecho.

En esta edición, los uniformes y las insignias brillaban con el orden que da la experiencia. Y no faltaron autoridades. En la grada institucional se dieron cita representantes municipales de distintos signos políticos, entre ellos los tenientes de alcalde Isabel Ruiz Maldonado y Víctor Acosta (VOX), los concejales populares Gustavo Severien, Orlena de Miguel y Antonio Saldaña, y la socialista María Aranguren, además de otras autoridades civiles y militares.

A lo largo del acto se cruzaron miradas de respeto mutuo entre cargos públicos y agentes, una estampa que en los últimos tiempos no es tan frecuente ver y que muchos de los presentes agradecieron con un aplauso sincero.

La plaza, decorada con sencillez, se llenó de móviles levantados y niños alzados sobre los hombros de sus padres. “Es bonito verlo aquí, tan cerca”, decía una vecina del centro, mientras señalaba con orgullo el emblema del cuerpo en la bandera. Una vez comenzado el acto se cerraba la puerta enrejada del Patio de Armas y se podía ver a una incontable cantidad de público que dejaba a sus espaldas el Mercado Cervantino que contrastaba entre dulzainas con el evento militar.


181 años de historia y compromiso

El acto sirvió también para recordar que la Guardia Civil nació hace 181 años, el 28 de marzo de 1844, como cuerpo de Infantería y Caballería impulsado por el Duque de Ahumada. Fue él quien sentó las bases de un modelo de seguridad pública profesional, estable y honrado, con hombres alfabetizados y bien pagados, algo revolucionario para la España del XIX.

Desde entonces, el cuerpo se ha convertido en uno de los pilares de la seguridad y la convivencia, con más de 400 efectivos desplegados en el Corredor del Henares, de los cuales 150 tienen su base en Alcalá, entre la compañía ordinaria y la de seguridad penitenciaria. “Esta ciudad, recordó el comandante Mora, siempre ha tenido un papel importante en la historia militar de España. Aquí se formaron algunos de los primeros guardias civiles y aquí seguimos, con la misma vocación de servicio.”

El aplauso que siguió a sus palabras fue largo y sincero. A continuación se vivió el momento más solemne: el homenaje a los caídos por España. El aire pareció detenerse mientras sonaba el toque de oración y se ejecutaban las salvas de honor, tres descargas secas que retumbaron entre los muros del Palacio Arzobispal. Hubo lágrimas discretas, saludos al cielo y un silencio respetuoso que solo rompió el eco de los disparos.


Un 12 de octubre que ya tiene casa en Alcalá

La escena final tuvo un aire de película antigua: los guardias replegándose con paso firme, el público aplaudiendo de pie y las autoridades intercambiando saludos bajo el sol del mediodía. En ese instante, Alcalá, ciudad de historia militar y espíritu cívico, volvía a verse reflejada en ese espejo de tradición y servicio.

Con esta segunda edición, el acto castrense del 12 de octubre se consolida en la agenda cívica complutense. No es un desfile de capital, pero sí un símbolo: el de una ciudad que acoge con naturalidad la presencia de la Guardia Civil, reconociendo su servicio y su cercanía.
La continuidad de esta celebración parece asegurada, y no sería extraño que en futuras ediciones el Ayuntamiento la incorpore formalmente al calendario institucional de la ciudad.

Mientras los guardias abandonaban el recinto, varios vecinos se acercaban a saludarlos y darles la mano. Un gesto sencillo, pero que dice mucho del vínculo que une al cuerpo con la ciudadanía.

ALCALÁ HOY estuvo allí, grabando los momentos más destacados del acto, desde el paso de revista hasta el homenaje final, para ofrecer a sus lectores una mirada directa y cercana de cómo la Guardia Civil ha vuelto a hacer historia en la patria de Cervantes.

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