- El comunicador almeriense se impone a la candidatura de Carmen Iglesias en una votación marcada, una vez más, por afinidades políticas y culturales.

El periodista Carlos Herrera, voz reconocible de la radio española desde hace más de cuatro décadas, ha sido distinguido con el Premio Ciudad de Alcalá de las Artes y las Letras. El jurado, presidido por la alcaldesa Judith Piquet, se inclinó finalmente por la candidatura presentada por el equipo de gobierno municipal, que se impuso a la propuesta alternativa de Carmen Iglesias, directora de la Real Academia de la Historia, defendida por el PSOE y respaldada por Más Madrid Alcalá, la Universidad y la Institución de Estudios Complutenses.
El galardón se entregará el próximo 9 de octubre, día grande para la ciudad complutense, cuando se conmemora el bautismo de Miguel de Cervantes. Y aunque el premio se convoca desde 1998 con el propósito de reconocer la trayectoria de figuras que han consagrado su vida al enriquecimiento del patrimonio cultural, en Alcalá todo el mundo sabe que detrás de la solemnidad de las actas siempre late un pulso político de fondo.
La elección no sorprendió a casi nadie. El gobierno municipal llevaba semanas deslizando su preferencia por Herrera, un periodista con tirón mediático y discurso afín, frente a la candidatura más académica y discreta de Iglesias. La votación confirmó esa correlación de fuerzas y volvió a situar la política cultural en el terreno donde mejor se maneja: entre guiños ideológicos y equilibrios de mayorías.
Una nómina de periodistas con acento político
La designación de Herrera lo convierte en el quinto periodista en recibir este galardón, tras Eduardo Haro Tecglen, Rosa Montero, Iñaki Gabilondo y Ana Rosa Quintana. Una nómina variada, con sensibilidades y trayectorias dispares, que confirma que el premio, pese a su denominación literaria y artística, no ha dejado nunca de tener oído para las ondas y para la fuerza de los comunicadores mediáticos.
En esta edición, el guion se repitió casi calcado al de años anteriores: dos candidaturas, dos formas de entender la cultura, dos apoyos distintos. De un lado, la figura académica de Carmen Iglesias, con un currículum erudito y prestigio internacional. Del otro, un periodista que cada mañana conecta con millones de oyentes, y que además conjuga popularidad, cercanía y una sintonía nada disimulada con los valores que hoy enarbola el gobierno municipal. La balanza volvió a caer del lado más mediático, confirmando que en Alcalá, ciudad cervantina, la cultura también se mide en audiencia.
Carlos Herrera, nacido en Cuevas de Almanzora (Almería) en 1957, se licenció en Medicina, pero nunca ejerció. Pronto se dejó seducir por los micrófonos y desde su debut en Radio Sevilla en 1977 ha recorrido prácticamente todas las grandes cadenas de la radiodifusión española. De la SER a Onda Cero, pasando por la COPE, su casa actual, ha dejado huella en la programación matinal y vespertina con un estilo que combina información, opinión, ironía y humor.
Entre la erudición y la audiencia
Su trayectoria no se limita a la radio. También ha presentado programas en Televisión Española, Canal Sur y Antena 3; ha entrevistado a personalidades como Margaret Thatcher o Catherine Deneuve; ha publicado una docena de libros; y firma columnas en ABC y XLSemanal. En su vitrina se acumulan reconocimientos: cinco Premios Ondas, tres Antenas de Oro, la Medalla de Andalucía, el Premio Mariano de Cavia, el Víctor de la Serna, además de dos doctorados honoris causa, el último en 2024 por la Universidad de Elche.
El perfil oficial difundido por el Ayuntamiento lo define como un profesional comprometido con los principios democráticos, defensor de la pluralidad y del patrimonio cultural español, y maestro en el uso del humor y la ironía “en favor de causas dignas y humanas”. Un retrato en el que se adivina tanto la descripción del periodista como la sintonía con quienes, desde la Plaza de Cervantes, han impulsado su candidatura.
La insistencia del PSOE en proponer a Carmen Iglesias no es nueva: la directora de la Real Academia de la Historia ha estado en la terna varias veces. Pero sus apoyos, aunque de peso intelectual, vuelven a quedarse cortos frente a la lógica de mayorías políticas. Para la oposición, se premia más la cercanía ideológica que la excelencia académica. Para el gobierno, se reconoce la influencia cultural de una de las voces más escuchadas de España.
En el fondo, la tensión refleja una visión distinta de lo que debe significar este premio: ¿una distinción a la erudición académica o un reconocimiento a la capacidad de un comunicador de llegar al gran público y moldear la conversación social? La respuesta, en esta edición, parece clara.
El próximo 9 de octubre, cuando Carlos Herrera recoja el premio en la ciudad complutense, será difícil separar la ovación cultural del aplauso político. Y quizá ese sea, precisamente, el sello de este galardón: en Alcalá de Henares, la cultura no vive aislada en las bibliotecas ni en los estudios, sino que se cruza, inevitablemente, con la política, las instituciones y las ondas.

















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