- El PSOE lo tilda de “cochera en un polígono” y vecinos denuncian que obligará a transbordos en lugar de mejorar la intermodalidad real.
- Infografias de la Comunidad de Madrid
La presidenta regional Isabel Díaz Ayuso anunció en el Debate sobre el Estado de la Región que en 2026 arrancarán las obras del intercambiador comarcal de Alcalá de Henares, el primero que se construirá fuera de Madrid. La alcaldesa Judith Piquet celebró la noticia como un “hito” para la ciudad, pero la oposición y los colectivos vecinales rebajan el entusiasmo y cuestionan tanto la ubicación como la utilidad real del proyecto.
Judith Piquet no tardó en reaccionar al anuncio con un mensaje triunfalista acompañado de un vídeo difundido por el propio Ayuntamiento. La alcaldesa recordó que se trata del primer intercambiador comarcal que se levantará fuera de Madrid capital, una infraestructura largamente demandada en el Corredor del Henares.
En el vídeo editado por ALCALÁ HOY, se incluyen tanto las declaraciones de la alcaldesa Judith Piquet como las imágenes de la propia Comunidad de Madrid que recrean cómo será el futuro intercambiador comarcal.
“La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha anunciado hoy en el Debate del Estado de la Región que en 2026 van a comenzar las obras del futuro intercambiador comarcal de Alcalá de Henares, el primero que se va a construir fuera de la capital. Este proyecto, sin duda, es una gran noticia para la ciudad, porque va a situar a Alcalá como punto clave de conexión en el transporte de la región y, además, mejorará notablemente la movilidad de miles de vecinos de Alcalá y también de los municipios de nuestro entorno”.
Piquet subrayó que el proyecto contempla una inversión de más de 14 millones de euros y que las instalaciones acogerán paradas para 16 líneas de autobuses, tanto urbanos como interurbanos. “Va a fomentar sin duda el uso del transporte público y reducirá la dependencia del vehículo privado, lo que repercutirá en que tengamos una ciudad más sostenible y con menos emisiones”, defendió.
La alcaldesa quiso remarcar el valor estratégico de la infraestructura: “No hablamos solo de un intercambiador para Alcalá, sino de una pieza fundamental para todo el Corredor del Henares. Se trata de mejorar la conexión con Madrid y, al mismo tiempo, facilitar la movilidad entre los municipios de la comarca”.
Finalmente, Piquet trasladó un mensaje de agradecimiento: “Quiero agradecer a la presidenta Isabel Díaz Ayuso y a la Consejería de Transportes su compromiso con nuestra ciudad y con todo el Corredor del Henares. Los vecinos de Alcalá llevábamos años reclamando una infraestructura de este tipo y ahora comienza a ser una realidad gracias a las gestiones de este equipo de Gobierno y al respaldo decidido de la presidenta”.
Críticas desde la oposición y los vecinos
El intercambiador se levantará en la parcela del antiguo Parque Municipal de Servicios, en el número 132 de la Vía Complutense, a unos tres kilómetros del casco histórico. Y ahí empiezan las discrepancias.
Desde la oposición socialista, la valoración es radicalmente distinta. Ya en junio, los concejales del PSOE calificaron el proyecto de “cochera en un polígono”, asegurando que lo que se vende como intercambiador “céntrico” es, en realidad, un aparcamiento periférico sin conexión directa con el corazón de la ciudad. “El solar elegido no responde a las necesidades de intermodalidad. Es vender gato por liebre”, sentenció su portavoz, recordando además que nunca se han mostrado los informes de viabilidad que supuestamente justificaban la elección.
A las dudas sobre la ubicación se suma la polémica por los 50.000 euros que el Ayuntamiento ya ha desembolsado en trámites urbanísticos encargados a una empresa externa. “Esos gastos deberían ser asumidos por el Consorcio Regional de Transportes y no por las arcas municipales. Estamos pagando dos veces: primero con los impuestos locales y luego con los regionales”, denunció el grupo socialista.
Las asociaciones vecinales tampoco ocultan su escepticismo. Su argumento es simple: si para usar el intercambiador hay que coger un bus urbano y después otro interurbano, no es un intercambiador, es un transbordo. “¿Qué clase de intercambiador es este, si no conecta con la estación central de tren?”, se preguntan. Para muchos, cualquier infraestructura de transporte debería articularse alrededor de la estación de Cercanías y larga distancia, verdadero núcleo de la movilidad comarcal.
Con ironía, algunos resumen: “Al final es un aparcamiento de autobuses con nombre sofisticado. Aquí lo único que se intercambia es la paciencia: coges un bus, esperas, coges otro, y si todo va bien, llegas a tiempo”.
Alternativas frustradas y un debate eterno
El debate sobre dónde ubicar la estación de autobuses en Alcalá viene de lejos. VOX propuso situarla junto a la estación de La Garena, espacio conectado a la A-2 y con parada estable de taxis. Sin embargo, esa moción fue rechazada el pasado mes de febrero por la mayoría progresista del Pleno, con votos en contra de PSOE y Unidas Podemos-IU, y el apoyo de PP y Ciudadanos.
En 2017, el entonces alcalde Javier Rodríguez Palacios ya había defendido el entorno de GAL como “primera opción”, reclamando una estación digna para vecinos y turistas. Izquierda Unida, por su parte, pidió un consenso amplio y priorizar espacios accesibles y centrales, alejados de zonas periféricas o sensibles desde el punto de vista ambiental.
Incluso hubo planes más ambiciosos: la Comunidad de Madrid llegó a plantear intercambiadores en La Garena y en la estación central, dentro del programa Aparca+T, que incluía aparcamientos disuasorios en altura. Nada de aquello se materializó.
Otra opción que, por alguna razón, nunca llegó a plantearse de manera oficial fueron las parcelas donde todavía se ubican las naves de la antigua ROCA. Allí, la empresa llegó a anunciar un plan para levantar 2.500 viviendas bajo el nombre de “ROCA City”, un proyecto criticado en su día por Vicente García, de CCOO, como una operación urbanística de gran calado pero sin referencia alguna a una posible estación de autobuses.
En 2023, un Trabajo Fin de Máster en la Universidad de Alcalá, presentado bajo el título “Confluvium: Regeneración Integral”, planteaba un futuro distinto para la fábrica: un corredor verde enlazado con el Parque O’Donnell, espacios comunitarios y propuestas de movilidad sostenible. Sin embargo, tampoco allí se detallaba el aprovechamiento de las naves para una estación de autobuses, quedando la idea más cerca de la utopía académica que de una política real.
El resultado es que, casi una década después, el debate sigue abierto y las críticas se repiten. Mientras el gobierno municipal celebra la “gran noticia” y la inversión regional, la oposición y los colectivos vecinales ven más sombras que luces en un proyecto que consideran alejado, caro y poco práctico.
El intercambiador comarcal de Alcalá de Henares aún no ha puesto su primera piedra, pero ya ha conseguido lo que tantas otras infraestructuras: convertirse en un símbolo de desencuentro político y vecinal.






















Es otro sinsentido de este gobierno. Otro caprichito para contentar a no se sabe quién. Será un intercambiador de autobuses y de taxis ubicado en un lugar totalmente ilógico.