Por una Alcalá libre de decibelios y ruidos sobreañadidos | Por Manuel Alcántara Medina

En esta carta remitida a ALCALÁ HOY, Manuel Alcántara Medina, vecino del Casco Histórico, expone su malestar por la proliferación de conciertos y festivales en pleno centro de la ciudad. Con tono crítico, alerta sobre el exceso de ruido, suciedad y desórdenes asociados a los eventos musicales, que a su juicio desvirtúan la condición patrimonial de Alcalá de Henares y comprometen el derecho al descanso y a la convivencia vecinal.

Foto de Ricardo Espinosa
  • Un vecino del Casco Histórico denuncia la saturación de conciertos en el centro, reclama su traslado a recintos adecuados y defiende una Alcalá libre de ruidos.

Desde hace más de diez años venimos denunciando una situación anómala en nuestra ciudad: la obsesión por enmarcar monumentalmente en su Casco Histórico programaciones de eventos y festivales musicales, que nada tienen que ver con la condición de ciudad patrimonio que la adorna. Es absolutamente divergente dicha condición patrimonial, con la pretensión patética de adornar con ella eventos musicales, contrapuestos y contraproducentes a tal condición, ornato y preservación de esa dimensión patrimonial, distante años luz de la pretensión de programadores avispados de empresas musicales que hacen caja enfundándose en ella y de munícipes solícitos a ceder el Casco Histórico a tales fines. A costa de la tranquilidad o la seguridad, derechos de sus vecinos (que son sujetos de derechos, como el de la intimidad o seguridad, constitucionales y equiparables al mismo disfrute de los demás vecindarios de los barrios de esta ciudad complutense).

Transcurrida una primavera y medio verano de este 2025, de festejos que no cesan -pasadas ya las fiestas patronales y las ferias- con obsesiva estridencia de decibelios subidos, un fin de semana sí y otro también -días enteros entregado el Casco Histórico a una carga de decibelios sobreañadidos de eventos musicales: desde media mañana con ensayos, hasta altas horas de la madrugada- con estridencia repetitiva y machacona de ruidos, suciedad, algarabías y otros excesos sonoros, mingitorios y etílicos fuera del espacio musical, desbordándose en el resto del espacio urbano y habitacional del Centro. No parece la mejor forma de conservar y acrecentar la calidad patrimonial de nuestra ciudad, que recae sobre todo en nuestro Casco Histórico y su aprovechamiento ahora, mediante entrega a la empresa «Emotional Events» para orlar monumentalmente una programación musical, tan errática y disonante con la calidad patrimonial otorgada, allá en el 1998 (que no conocieron algunos conciudadanos; y que ahora pretenden aprovechar su marchamo o pedrigrí patrimonial, para tales eventos musicales…).

Tampoco parece la mejor forma de conservar Alcalá y su título patrimonial de la Humanidad, entregada a eventos de programación, rotulados como de «turismo musical». Viviendo el conjunto del vecindario del Centro, obligatoriamente inmerso en la estridencia de estruendos innecesarios de decibelios, en medio de ruido ensordecedor y excesivo, que llena días enteros -repetidos semana a semana- interfiriendo en el quehacer o el ocio ciudadano- que lo llena todo y entrega el Centro a una especie de parque temático estridente (y sus secuelas de suciedad, consumo desordenado y previsibles emergencias urbanas).

Desde un planteamiento de Alcalá meramente de parque temático de eventos musicales, al que parece destinarse nuestro Casco Histórico, cabe preguntarse por el empeño mostrenco de los munícipes de Alcalá, obsesos en concentrar todo evento musical en el Centro de la ciudad. Porque parece que el resto de sus barrios y espacios urbanos excéntricos no fuesen también «complutenses» o «alcalaínos»: algo así como pedanías, añadidas, adscritas o sobrantes, no reconocidas por nuestros munícipes como partes -perfectamente activas y dignas de reconocimiento urbano- como barrios en los que desarrollar «eventos» musicales; empeñados nuestros munícipes en tener a los barrios o distritos urbanos perfectamente ajenos a la programación, tan concentrada y «exclusiva» del Centro.

Tratados aquellos espacios urbanos como extraños escenarios y no reconocidas o dignas partes excéntricas, a las que llevar programaciones de eventos, de «emotividades» o tronío musicales, relacionados con la importancia, gustos y consistencias ciudadanas variadas…Para las que están disponibles infraestructuras espléndidas de la ciudad de Alcalá para tales eventos musicales al aire libre, como el Ferial, las canchas deportivas del Val, los innumerables parques distribuidos por varios barrios, etc. a los que podrían recurrir los munícipes -y sus contrataciones de empresas de eventos- para el cultivo de tales expansiones del llamado «turismo musical» (con su verdadera esencia, deambulatoria). Mejor aún, en nuestra ciudad están preparadas para tales programaciones de decibelios subidos, con controles de acceso, instalaciones idóneas de sonido, servicios, coberturas de vigilancia y emergencias, etc., otros recintos cerrados, como el Auditorio Paco de Lucía, la Plaza de Toros, la Cancha de Baloncesto de la avenida de la Comisaría, etc., que reunirían idoneidades más aventajadas que un recinto -aunque amurallado- nunca preparado para tales fines y desde luego retumbando en nuestro Centro histórico..

Por otra parte, la apuesta de los actuales munícipes por tales programaciones musicales, estridentes y ejecutadas al aire libre, resultan quizás atractivas para cierto pandillismo musical venido de fuera o pretendidos grupos de abducidos musicales en nuestra ciudad. Pero no se sabe a qué «dios», de ritos y costumbres circunscritas a determinados cenáculos o fieles de grupúsculos musicales, puede sacrificarse nuestro bienestar, tranquilidad, quehaceres y actividades u ocio de vecinos del Casco Histórico, ciudadanos contribuyentes o simplemente moradores con derechos. Que tienen que ser renunciados en un espacio entregado a las aficiones musicales incontroladas, de pequeñas pandillas locales o falanges de forasteros, atraídos por las «expansiones» musicales y del «tronío» alcalaíno, por sus «emociones» fuertes y su «experiencia» musical. Aderezado todo ello con ingestas y vómitos ocasionales, suciedad por doquier -y no solo en el recinto original, lleno de ruidos y decibelios- e intermitencias erráticas de idas y venidas por la ciudad a altas horas de la noche, del vagabundeo musical y desordenes, superpuestos al uso y ocio habituales de vecinos, en sus pacíficas -y llenas de respeto- actividades, ocio y descanso; su uso diario y contribuciones laborales, económicas y culturales habituales.

Si se tratase de suscitar «emociones» de ruido y nirvana musical, ejecutado al aire libre, desde luego los decibelios pueden resultar atractivos para las empresas de «entregas» urbanas del Centro al ruido o estridencias musicales, que nada tienen que ver con la experiencia ambiental y las sensaciones producidas por nuestro entorno patrimonial del Casco Histórico. El «turismo musical» que concitarían en nuestra ciudad y las interferencias en la vida ciudadana que tales programaciones incrustan en Alcalá, a nuestros munícipes actuales les decimos que es un recurso innecesario y estéril, que coloca a Alcalá, no solo a merced de una intrusión perjudicial para la ciudad -aparte de lo insostenible e intolerable de la invasión de nuestros derechos como vecinos- sino una restricción o deterioro de su condición patrimonial (que hay que cuidar y respetar, aparte de otros «deberes», cuya contravención amenazaría la retirada del título otorgado en 1998 por la UNESCO).

Talmente como del actual partido de gobierno municipal objetaban a sus rivales políticos socialistas, en ejercicio de 2020: descalificando su programación festivalera y estruendos musicales; aparte de sus objeciones al método y uso de programaciones entregadas entonces a una empresa de eventos, «Wild (salvaje, literalmente) Punk S.L.». Exactamente la programación que ha sido ahora entregada por estos mismos al barbarismo musical de eventos de decibelios; como la empresa y los señores de «Emotional Events», dedicados a «experiencias» retumbantes musicales -con ingestas incluidas y control de salidas y entradas en el recinto de la Muralla- para hacer caja a costa del descanso, los derechos y las dedicaciones habituales, restringidas, del sufriente vecindario del Casco Histórico. Hasta tener los vecinos de Alcalá «emotividades» de añoranzas de su ciudad respetuosa y celosa de sus monumentos, entorno y calidad urbanas, de una urbe verdaderamente patrimonial y ciudadana: dedicada a resaltar y avalorar sus vestigios urbanos patrimoniales, añorada por su entorno y calidad urbanas de ciudad participativa, sin decibelios, sin apretujones, sin intranquilidad y suciedad por doquier como la actual; sin concurrencias festivaleras de «eventos» ruidosos, impuestos con calzador.

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1 Comentario

  1. Sr. Alcántara o Sr. Rancio. Solo decirle que la música no es ruido. Que si la gente se comporta incivicamente y ensucia el entorno, es otro cantar y si no le gustan los eventos váyase a vivir a un descampado, pero no insulte a la música llamándola ruido y que su bienestar no cueste la destrucción de puestos de trabajo. En esos eventos ¿ruidosos? trabajan, músicos, camareros, personal de seguridad, fotógrafos, operadores de vídeo… Quizá los eventos musicales deberían terminar a una hora mas apropiada para el descanso de los vecinos y no de madrugada. Pero no se haga ilusiones en eso es en lo único que voy a darle la escasa razón que tiene.¿Acaso quiere convertir en centro de Alcalá en un camposanto?

    • El respeto empieza por entender todas las realidades.. nadie dice que no se celebren conciertos. Solo que sean en lugares donde no se moleste el descanso. Siempre recae en los mismos…y todos tenemos derecho a descanso. Y ademas hay leyes que protegen los decibelios máximos. No será ruido pero cuando necesitas descansar para ir a trabajar al día siguiente (como esos camareros, personal audiovisual..) se convierte en una molestia.

    • No sr/Sra , como vecino del centro no tengo que irme a vivir a un descampado por qué usted lo diga. Si no entiende que esta ciudad es Patrimonio de la Humanidad y que no se respeta en absoluto esta categoría debería leer un poquito solo y culturizarse. Tengo los mismos derechos constitucionales a la salud, al descanso y a la intimidad que usted y no admito que los ninguneen y me los roben personas con argumentos como los suyos.

    • Usted pide respeto por la música y por los trabajadores de esos conciertos ¿Y quien respeta a los vecinos y trabajadores que tenemos que aguantar este abuso? Somos muchos los vecinos de la zona centro que después de aguantar el ruido insoportable de un concierto hasta altas horas de la madrugada tenemos que ir a trabajar al día siguiente sin haber podido descansar y no solo un día si no varios días seguidos.
      Cuando un concierto supera el ruido legalmente permitido, no es música es ruido y en esta ciudad no se respeta la salud pública de los vecinos del centro.
      Nosotros pagamos nuestros impuestos igual que el resto de los ciudadanos de Alcalá y no tenemos ni el derecho básico a tener un descanso digno.
      Estos conciertos se celebran en una zona residencial donde vivimos personas. Hasta los animales tienen más derecho que nosotros en esta ciudad.
      Lo mínimo que pedimos es un descanso digno porque lo que está haciendo estos gobiernos locales es maltratar a sus ciudadanos de forma reiterada. Y si no piensan cambiar este modelo de ocio que se destinen una partida presupuestaria para insonorizar todas las viviendas de la zona centro así se acabará el problema.

  2. El exceso de decibelios mata. El/los que se lleven la pasta de todo este sarao huelen a pelotazo como cuando las mascarillas. Autorización que pinta en sitio ilegal. Escudados en que genera empleo: salarios base por media jornada de trabajo: 12 horas diarias. Osea de alta calidad que se dice. Y si, en vez de montarlo en otros sitos mas adeduados, mejor donde mas fácil tienen llenar en todo el cogollo: en todo el patrimonio. Macro-discoteca con dj, culturalmente tampoco estoy seguro que aporte mucho. Nos llevaremos la residencia de ancianos y el hospital a un descampado.

  3. Que en la semana de las fiestas se haga algún que otro concierto lo compro, pero que durante todo el mes de septiembre tengamos que estar aguantando el poco civismo y educación de la gente con peleas, orines por todo el casco histórico,botellas,bolsas, vasos, en general basura que incluso te la dejan en tu propia ventana….. sin mencionar el poder aparcar o entrar en tu garaje que es una odisea cuando se está pagando un vado al ayuntamiento. A los que dicen que es la música es arte, que se la pongan a esas personas enfrente de su casa, escuchando el ruido asta las 3 o 4 de la mañana teniendo que madrugar para ir a trabajar,no pensarían igual, tenemos poca empata con el prójimo.

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