- La alcaldesa Judith Piquet reclama al Gobierno central el cierre del centro y advierte de que Alcalá no puede soportar un recurso de estas dimensiones

En el aparcamiento de la sede de Comisiones Obreras en Alcalá de Henares, varias decenas de jóvenes subsaharianos acuden cada mañana a clases de español. Llegan con sus mochilas, saludan, bromean entre ellos y, como este martes, incluso accedieron a posar sonrientes para la cámara de ALCALÁ HOY. Es su rutina diaria desde que residen en el Centro de Acogida, Emergencia y Derivación (CAED), el macroalojamiento abierto en la ciudad a finales de 2023.
Mientras tanto, en el plano institucional, la alcaldesa Judith Piquet ha dado un nuevo paso político. Ha remitido una carta al delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, en la que exige el cierre del centro tras el acuerdo alcanzado en el Pleno municipal del pasado 15 de julio. La regidora popular subraya que la misiva no es una iniciativa personal, sino el mandato aprobado por la mayoría del Pleno y, según ella, “lo que reclaman los vecinos”. La carta también se ha enviado al presidente Pedro Sánchez y a la ministra de Inmigración.
El equipo de Gobierno que encabeza Piquet recuerda que el CAED se abrió “sin consultar ni notificar” al Ayuntamiento y que, aunque se anunció como recurso temporal con capacidad limitada, ha superado ya los veinte meses de actividad y ha acogido a más de 10.000 personas. Solo en la actualidad, residen allí alrededor de 1.400 migrantes, muchos de ellos en carpas habilitadas, lo que, según el Gobierno municipal, evidencia el “sobredimensionamiento” de las instalaciones.
Una instalación cuestionada y en el punto de mira
En la carta se señala además que la presión se traslada a distintos servicios de la ciudad: desde la recogida de residuos y las urgencias sanitarias hasta la escuela de adultos y las instalaciones deportivas. A ello se suma la inquietud vecinal tras algunos incidentes, como la presunta agresión sexual ocurrida a finales de junio.
En sus declaraciones, Judith Piquet insiste en remarcar que Alcalá es “una ciudad históricamente acogedora, tolerante y solidaria”, pero recalca que lo que falta es “planificación justa, reparto equitativo y transparencia” en materia migratoria. Para la alcaldesa, no se trata de rechazar a los migrantes, sino de exigir al Gobierno central una gestión responsable que no cargue sobre una sola ciudad un recurso de estas dimensiones.
La fotografía tomada esta mañana en la sede de CCOO aporta otro ángulo de la historia. Lejos de los debates políticos y de la retórica institucional, los residentes del CAED buscan espacios de formación, aprenden castellano y tratan de integrarse en el tejido local. Las clases organizadas por voluntariado y colectivos sociales se han convertido en un pilar fundamental de sus rutinas, una manera de combatir la inactividad y de avanzar en su integración.
Con mochilas al hombro y sonrisas tímidas, los jóvenes posaron para este medio mostrando una cara muy distinta a la que a menudo transmiten los titulares: la de personas que esperan abrirse camino, que agradecen poder formarse y que conviven en una ciudad que, pese a la polémica política, sigue mostrándose diversa y abierta.
En el vídeo remitido por el Ayuntamiento, la alcaldesa Judith Piquet resume el núcleo de la petición: “Lo que reclamamos al Gobierno de Pedro Sánchez es un reparto equitativo y una planificación justa en materia migratoria. Y también que se verifique la identidad y los antecedentes de las personas derivadas al centro, porque los alcalaínos merecemos seguridad y transparencia”.
El Consistorio insiste en que su demanda no es un gesto de hostilidad hacia los migrantes, sino una reclamación de equilibrio territorial: que no recaiga solo en Alcalá un recurso de estas dimensiones, sin apoyo suficiente y sin previsión.
La fotografía y la vida cotidiana de quienes cada mañana cruzan la calle para aprender español contrastan con la tensión de los comunicados y las cifras. Entre ambos planos se mueve hoy la realidad del CAED: un espacio donde se cruzan las decisiones del Gobierno central, la presión del Ayuntamiento, el cansancio vecinal y las esperanzas de cientos de personas que, aunque de tránsito, aprovechan su paso por Alcalá de Henares para aprender el idioma y prepararse de cara a un futuro más estable.
























¿Y que pruebas puede aportar esta enloquecida alcaldesa de que Alcalá no puede soportar el CAED?
¿Tal vez una «presunta» violación en una ciudad compleja de 200.000 habitantes?. Debería dar las cifras de violaciones, asesinatos, daños a la propiedad pública y privada, robos…. antes de que existiera el CAED.
!Que manera tan burda de mostrar su dependencia de un VOX deteriorador de la democracia!
La alcaldesa no esta tan loca como dice el Sr Morilla , comenzó en el Ayuntamiento con un contrato temporal de ADL ( Agente de Desarrollo Local ) como tantos otros y sin ningún tipo de oposición ha conseguido pasar a funcionaria de pleno derecho y eso no anima precisamente a los opositores libres sin apoyos que se esfuerzan por obtener una plaza.
¿Presunta violación dice? ¿Presunta? Menudo sinvergüenza está hecho el catedrático. Pregunta a la chica a la cual unos indeseables que no tenían que estar aquí han jodido la vida para siempre. Como también hay violadores españoles, dejemos que entre toda la mierda de África, total aquí también hay mierda.
Hay que ser un miserable y un auténtico granuja.