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TIA volvió a demostrar que Alcalá no vive solo de verbenas y casetas, también de un teatro popular capaz de llenar patios y corazones.
- Crónica remitida por Azpilicueta y guisada con el aliño de ALCALÁ HOY. Imágenes cortesía de Herrojo, de la familia TIA.
El último día de Ferias trajo consigo un llenazo de época en el Patio de la Antigua Hospedería de Estudiantes, donde el Teatro Independiente Alcalaíno (TIA) volvió a desplegar su arsenal cervantino con Lo que el Quijote NO cuenta. Y vaya si contó: ocho piezas, un patio abarrotado hasta la barandilla y un público que aplaudió con ganas de que la función no terminase nunca, como quien pide bis en los conciertos de la plaza.
La elección del escenario no fue casual. La Antigua Hospedería de Estudiantes se integra en el conjunto de edificios universitarios ideados por el Cardenal Cisneros para su ciudad universitaria de Alcalá de Henares. Situada en la manzana fundacional universitaria, conserva intacta la evocadora imagen de un edificio del Siglo de Oro. Su arquitectura, popular y de rasgos castellanos, pertenece a los siglos XVII y XVIII y mantiene un encanto difícil de igualar.
El bello patio rectangular de dos plantas, con pilares de piedra, balaustres de madera, escaleras, empedrado, pozo y lavadero, conforma un conjunto único que traslada a quienes lo pisan a otras épocas. No es un patio moderno ni falta que le hace: es un corral de comedias en potencia, un espacio donde la voz resuena con eco cervantino y donde el teatro, como en los tiempos gloriosos de Lope y Calderón, encuentra su marco perfecto.
Una recreación del patio del hospitalillo de Antezana sirvió como telón de decorado, que en su sencillez evocaba aquellos corrales de comedias del Siglo de Oro. Sobre ese fondo, los actores encontraron un marco sobrio y eficaz para dar rienda suelta al ingenio cervantino.
En ese escenario, TIA encontró el ambiente idóneo para que su propuesta brillara. No faltaron los cantares de arranque —ese “Por la calle cantando y bailando” que ya es marca de la casa— ni las carcajadas a destiempo que tanto gustan a actores y espectadores. El ambiente recordaba más a un corral de comedias que a una función de feria, con el público apretado en sus sillas como sardinas en lata, pero encantado de estar allí.
Teatro de feria, aplausos de época
El concejal de Fiestas y Tradiciones Populares, Antonio Saldaña, tomó buena nota del éxito desde las primeras filas, quizá pensando que, visto lo visto, el teatro tiene tanto tirón como los conciertos de peñas o la mismísima pólvora final.
Las ocho piezas escritas por Luis Alonso y Atila-No, dirigidas por el propio Alonso, sirvieron de repaso satírico a todo lo que Cervantes dejó entre líneas. Y como el público no se dejó ni una risa en el bolsillo, la compañía cerró con la misma canción que abrió, llevándose una salva de aplausos que duró casi tanto como la cola de la churrería.
Eso sí: muchos se quedaron fuera, que el patio no da más de sí, y hubo quien se quedó con las ganas de ver a Sancho, Dulcinea y compañía en versión TIA. Para ellos, y para quienes quieran repetir, hay segunda oportunidad: el sábado 13 de septiembre a las 19:00 horas, en el salón de actos del Distrito IV (calle Octavio Paz, 15). Gratis, claro, que el Quijote nunca cobró derechos de autor.
Para TIA, con más de cuatro décadas de trayectoria en la escena alcalaína, la representación supuso también un reencuentro con su público más fiel. Fue la ocasión perfecta para demostrar que el teatro local tiene alma y memoria, y que incluso en medio del bullicio de las Ferias hay espacio para la palabra y la risa compartida.
La cercanía del Patio de la Hospedería a la plaza de Cervantes convirtió la velada en un preámbulo ideal antes del tradicional Desfile de Carrozas. Entre charangas, atracciones y el aroma a algodón de azúcar, TIA recordó que las Ferias también son cultura, y que entre conciertos, peñas y toros siempre hay un hueco para Cervantes… y para aquello que nunca llegó a contarnos en las páginas del Quijote.
TIA volvió a demostrar que Alcalá no solo tiene verbenas y casetas, sino también un teatro popular que llena patios y corazones con la misma facilidad que un pregón en la plaza.














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