Los bomberos encienden las Ferias con agua, humor y una bandera en la torre

Las Ferias de Alcalá de Henares arrancaron este sábado con un pregón inolvidable a cargo de los Bomberos, que celebran 50 años de servicio entre agua, humor y una bandera desplegada desde la Torre de Santa María. La Plaza de Cervantes, abarrotada de peñistas y vecinos, vivió un inicio de fiestas tan solemne como gamberro, con ofrendas, Damas de Ferias, versos a las peñas y un concierto de Burning que prendió la noche alcalaína.

  • Alcalá estrenó sus Ferias con bomberos pregoneros, peñas entregadas, tradición cumplida y Burning encendiendo de rock una plaza abarrotada.
  • Crónica gráfica y video de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY

Alcalá de Henares arrancó este sábado sus Ferias y Fiestas 2025 con un inicio de los que no se olvidan. La Plaza de Cervantes, apretada de camisolas peñistas, abanicos de emergencia y miles de vecinos con la vista puesta en el balcón del Ayuntamiento, vivió el pregón más húmedo y más seguro de la historia: el del Cuerpo de Bomberos, que además celebra el 50 aniversario de su parque en la ciudad. Antes, eso sí, hubo tiempo para cumplir con la liturgia festiva que da sentido al arranque: la ofrenda floral al Cristo de las Peñas en la calle Imagen, el desfile hasta el Salón de Plenos para la presentación de las Damas de Ferias,  elegidas por las Casas Regionales,  y la colocación del estandarte de las peñas en el balcón municipal, donde ondeará hasta la clausura del 31 de agosto.

Con el protocolo cumplido y la plaza ya convertida en hervidero, los pregoneros hicieron su entrada. Bombero a bombero, papel en mano, fueron leyendo con chispa un pregón coral que acabó convertido en un juego de complicidades con las peñas, en un baño de agua y hasta en un descenso en rápel de bandera desde lo alto de la Torre de Santa María. Todo a 34 metros de altura y ante un público que no sabía si mirar al cielo, a los balcones o a la manguera.


Un pregón con chispa y manguera

No faltó la retranca. El jefe del parque, Matías Monedo, se atrevió con frases de esas que arrancan carcajadas: “Dicen que Alcalá en Ferias se viste de gala, pero a mí me enseñaron que cuando se sale de fiesta hay que acabar desnudo”. Y tampoco faltó la ironía laboral: “Somos los que cortamos las calles por las mañanas para que no podáis ir al curro”. Entre risas y aplausos, los pregoneros fueron además desgranando un particular homenaje a cada peña, a modo de versos en prosa, desde “el dulce zumbido de los Abejorros” hasta “el entusiasmo de un Golpe” o “el contento de los Jardineros”.

El público respondía con vítores y cánticos, mientras los pregoneros recordaban también que el mural conmemorativo de su 50 aniversario ha sido reconocido como el segundo mejor del mundo. “Estáis todos invitados a visitarlo”, lanzaron al aire, como quien comparte un orgullo de barrio.

La guinda llegó con la pancarta gigante que descendió desde la Torre de Santa María, ondeando como un banderín de triunfo. La alcaldesa, Judith Piquet, jugó con el marcador: “Peñas 1–Bomberos 0” después de la guerra del agua, y empate técnico cuando apareció la bandera. La plaza, en cualquier caso, celebró como si fuera un gol en el 90.


Piquet, árbitra improvisada

El pregón dejó paso al turno institucional. Piquet, más suelta que en otros escenarios, agradeció el trabajo de los Bomberos en sus 50 años de servicio, la entrega de los peñistas, la complicidad de la Tuna y la discreción del personal de limpieza que siempre devuelve la Plaza a su ser. “Les hemos pedido a los bomberos que no apaguen fuegos, sino que aviven la llama de las Fiestas”, dijo entre aplausos, para luego rematar con el clásico repertorio de vivas: a las peñas, a la ciudad, a las Ferias y hasta a España.

La Corporación en pleno acompañaba en los balcones, con Antonio Saldaña —concejal de Festejos— asomado sonriente y el resto de ediles coreando entre bambalinas. La sensación era de arranque potente, de fiesta compartida sin complejos. A esas horas, el calor ya se había hecho notar, y los abanicos parecían más efectivos que cualquier manguera. Pero ni el sol ni el sudor frenaron la energía de una plaza que vibró como en las grandes citas.

El ritual de cada año se cumplió también con la Tuna de Alcalá, que interpretó el himno de la ciudad desde el mismo balcón del Consistorio, provocando un instante solemne que contrastaba con el jolgorio previo. Después, las peñas se dispersaron, dejando espacio para los equipos de limpieza que, como cada año, recogieron rápido y en silencio, casi como ninjas urbanos, para que la fiesta continuara en otros escenarios.


Burning prende la noche alcalaína

El cierre musical de la primera jornada tuvo nombre propio: Burning. El legendario grupo madrileño aterrizó en la Plaza de Cervantes con la puntualidad de un clásico, poco antes de la medianoche, y demostró que sigue encendiendo escenarios con la misma pasión de siempre. Johnny Cifuentes, alma de la banda, ofreció un recital de voz en forma y dedos ágiles al teclado, desgranando los himnos de siempre con una frescura sorprendente.

La plaza estaba a reventar. Muchos habían llegado con la excusa de comprobar cómo sonaban en directo, y acabaron quedándose hasta el final, coreando clásicos de la banda y aplaudiendo cada tema como si fueran estrenos. Hubo un pequeño amago de decepción: parte del público esperaba ver a Litos, paisano alcalaíno que en los inicios fue batería del grupo. Pero Litos estaba de vacaciones, y otra persona ocupó la percusión. Nada que restara brillo a un concierto sólido, bien armado y con sabor a rock callejero del de toda la vida.

Al final, el balance fue el de siempre cuando la música funciona: la gente llegó con curiosidad y se marchó con una sonrisa. Burning prendió la noche alcalaína y dejó claro que, además de agua, humor y tradición, las Ferias también tienen mucho de rock and roll.


Si esto es solo el arranque…

Tras el pregón y los vivas desde el balcón, la fiesta se repartió por la ciudad con las primeras propuestas musicales y culturales. En la misma Plaza de Cervantes, Burning inauguró las noches de música con un concierto gratuito que atrajo a cientos de curiosos; en el Teatro Salón Cervantes subió a escena la delicada función Luna, con doble sesión; y en la Escalera Monumental de las Escolapias, la compañía A Scena Teatro desplegó su ingenio popular con la Farsa del Cornudo, apaleado y contento, recordando que las Ferias también se viven con teatro y patrimonio.

Tras el pregón y los vivas desde el balcón, la fiesta se repartió por la ciudad con las primeras propuestas musicales y culturales. En la misma Plaza de Cervantes, Burning inauguró las noches de música con un concierto gratuito que atrajo a cientos de curiosos; en el Teatro Salón Cervantes subió a escena la delicada función Luna, con doble sesión; y en la Escalera Monumental de las Escolapias, la compañía A Scena Teatro desplegó su ingenio popular con la Farsa del Cornudo, apaleado y contento, recordando que las Ferias también se viven con teatro y patrimonio.

La programación del domingo confirma que el pregón solo había sido la chispa inicial. Gigantes y Cabezudos, Pequeñantes, petanca, concursos infantiles, batucadas, charangas y vermuts benéficos llenaron desde la mañana los rincones del centro. En paralelo, arranca el ciclo de Las Noches del Patio con la primera gran cita dancística, mientras en el Parque de Sementales se anuncia zarzuela y en la Plaza de los Santos Niños un mar de ritmos latinos. La ciudad se despliega como un tablero festivo en el que cada barrio y cada plaza tiene su jugada.

Y entre tanto programa, siempre con las peñas como motor. Vermuts, concursos de disfraces, bocadillos solidarios, fiestas de la espuma, torneos de mus y hasta carreras sobre lonas engrasadas: el ingenio popular convertido en calendario. Alcalá se confirmaba, una vez más, como ciudad capaz de mezclar lo solemne con lo disparatado, lo institucional con lo vecinal.

La frase que flotaba en el aire, entre tanto, era unánime: si esto es solo el arranque, que Dios reparta fuerzas hasta el 31 de agosto.

1 Comentario

  1. Las fiestas de Alcalá son un completo desastre, como todo lo que maneja el actual gobierno municipal un sinsentido y falta de rigor por todos los lados, ya solo falta un par de años para que la ciudad recobre su identidad ahora perdida .

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