- Pilar Blasco es licenciada en Lengua española y ha colaborado en publicaciones locales en temas de actualidad política y cultural.
Tengo un pequeño jardín en mi pueblo. Este año ha llovido mucho como sabemos, cuando fui en primavera la hierba había crecido desmesuradamente. Hubo que arrancar y podar por el bien del propio jardín y del nuestro. Es como cuando te operan, hay que quitar lo malo del cuerpo para seguir viviendo. En verano he vuelto a hacer la misma operación de limpieza y desbroce después de las tormentas de mayo y junio. Otros años no tengo que trabajar tanto porque no ha llovido. El clima y la naturaleza son así, hasta cierto punto impredecibles y a veces incontrolables; por eso hay que estar alerta todo el año y hacer lo posible para prevenir daños. De eso se trata. El hombre, el ser humano, de ambos sexos, aclaro, lo viene haciendo desde que apareció en el planeta y descubrió que la amorosa madre Naturaleza es también una madrastra omnímoda, posesiva y apabullante cuando quiere y se le permite.
Así que su hijo mayor, el inteligente, el predilecto, el Hombre, decidió hace miles de años pararle los pies para evitar males mayores. En lo posible, salvo fenómenos naturales imprevistos y catástrofes inevitables. Ante las cuales el hombre programa la salida. Dos formas primarias de salvación, la lucha y la huida. Todo por la supervivencia.
El método de desbrozar y limpiar los arbustos, matorrales, rastrojos y hierbajos varios preventivamente es de los más antiguos y primarios, están inventados desde la noche de los tiempos y desde las primeras herramientas en manos de la humanidad. La hermosa verde hierba se seca con el tiempo y con el calor arde espontánea y fácilmente. Sin olvidar que la madre Naturaleza tiene entre su prole auténticos hijos de Satanás, autodestructivos, irresponsables, psicópatas, etc. Además de los corrompidos por dinero en recalificaciones varías, las últimas llamadas sostenibles, verdes, limpias, eólicas, solares, fotovoltaicas… etc.
En estos meses en que arde España por dentro y por fuera los comentarios y teorías proliferan en conversaciones de bar, de calle y especialmente virtuales. Algunas sólidamente fundadas por profesionales del tema, de los que llevan años luchando contra la barbarie, predicando en el desierto de los medios oficiales contra la destrucción de presas y embalses, la peohibicion de caza y pesca, la quema de rastrojos y demás formas de acoso al hombre milenario, el que vive y controla la naturaleza con sus medios y le saca provecho. Que no digo que no haya entre ellos depredadores egoístas que esquilman y empobrecen el medio, contra los que hay que luchar también.
Ese control del medio natural ha ido evolucionando con tecnología y con información y formación en busca del equilibrio necesario y saludable entre civilización y barbarie, uno de los mitos históricos y sociales clásicos que curiosamente en estos tiempos se está dando a la inversa. La autollamada civilización nos está llevando al retroceso en nombre del progreso. Paradoja que no nos sorprende en este siglo del mundo al revés. Siglos de avance, conversión y aprovechamiento del medio natural por medio del esfuerzo y trabajo de muchas generaciones, para acabar en la vuelta al neolítico, si Dios no lo remedia y seguimos con esta clase dirigente insensata y ambiciosa de poder y dinero.
Las políticas verdes y la innombrable Agenda están explotadas por los listos de siempre llenándose las cuentas en varios niveles, a la vista de todos incluidos sus creyentes. Mientras, las catástrofes naturales se suceden sin remedio y sin prevención ni control. Están los voluntarios, como siempre, los héroes anónimos y menos, a los que olvidar en cuanto se apaguen los incendios y nuestros próceres, presidentes y mandatarios múltiples, vuelvan de sus vacaciones millonarias.
Siempre digo que cualquier tiempo pasado no fue precisamente mejor en catástrofes, que siempre las ha habido, Solo hay que saber un poco de historia, remontarnos a la Biblia, donde están los testimonios (diluvio universal, Sodoma y Gomorra, etc. Desde entonces la humanidad de bien y de provecho no ha parado de luchar contra el fuego y el agua, sin los cuales no podría vivir. Qué paradoja.
Incluso no hace falta irse tan lejos para recordar (siglo XX) la inauguración de pantanos por toda España, un país seco y montañoso en sus tres cuartas partes, las campañas en la TVE de entonces, los guardias forestales profesionales de vocación vigilando y multando, los rebaños de rumiantes ramoneando provechosamente en la maleza, y las pistas de tierra clara, como cicatrices abiertas en los montes y pinares que lanzaban un mensaje al viajero:
TODOS CONTRA EL FUEGO, CUANDO UN BOSQUE SE QUEMA, ALGO TUYO SE QUEMA
ETC.

















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Excelente, una vez más.
Frases como que el progreso nos lleva al retroceso y cuando el monte se quema algo tuyo de quema nos debe llevar a muchas reflexiones.
Guardabosques hay en todas las naciones. Tuvimos el ICONA….todo ha desaparecido.
No limpiar y cortar la hierba es un suicidio ecologico
Totalmente de acuerdo, la prevención de incendios es competencia autonómica, y comunidades como CyL, tras la entrada de VOX al gobierno, han recortado las partidas en esto hasta en el 90% para subvencionar toros.
Es hora de gastar el dinero de todos en el beneficio de todos.
Por eso se gastan el dinero en las “sobrinas “
La entradilla que Alcalá Hoy dispensa a los artículos de Pilar Blasco es inaceptable y síntoma de una autocensura ideológica del medio.
¿Inaceptable? En esta nueva tribuna, Pilar Blasco reflexiona sobre el papel del ser humano frente a la fuerza destructora y a veces imprevisible de la naturaleza. Con un tono crítico hacia las políticas verdes y la llamada Agenda 2030, la autora recurre a la memoria histórica y a su experiencia personal para subrayar la importancia de la prevención, el trabajo y el equilibrio entre civilización y medio ambiente. ALCALÁ HOY publica este artículo como parte de su compromiso con la pluralidad, sin que ello suponga necesariamente compartir las opiniones expresadas. ¿Qué parte de esta entradilla considera vd. inaceptable? Pues que sepa vd. que este medio valora la colaboración de Pilar Blasco por su calidad, indistintamente que como señalemos que «sin que ello suponga necesariamente compartir las opiniones expresadas», coletilla que añadimos a todas las tribunas de opinión, lo que es práctica habitual en los medios plurales. Así que no busque vd. un agravio donde solo hay respeto a la autora y a sus opiniones.