Orgullo con ritmo y dignidad en Alcalá, gracias a la generosidad de quienes entienden

La Marcha del Orgullo LGTBIQ+ 2025 volvió a llenar de color, tambores y reivindicación el centro de Alcalá de Henares este sábado 14 de junio. Pese a la polémica inicial por la coincidencia de horarios con el desfile de gigantes y cabezudos, la movilización avanzó sin interferencias gracias a la decisión de Alcalá Entiende de ralentizar su paso. Cientos de personas recorrieron Libreros y Mayor hasta Santos Niños, donde se leyó un emotivo manifiesto cargado de memoria, denuncia y dignidad.

  • El manifiesto denunció la falta de apoyo institucional y visibilizó las agresiones LGTBIQ+ ocurridas en la ciudad.
  • Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas y video de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY

La tarde del sábado 14 de junio, Alcalá de Henares volvió a teñirse de arcoíris con la celebración de la Marcha del Orgullo LGTBIQ+ 2025. Lo hizo con música, con rabia, con memoria y, sobre todo, con una dignidad que no se dejó arrastrar ni por la polémica ni por los contratiempos. Porque, aunque la marcha estuvo a punto de coincidir con la concentración conmemorativa del 500 aniversario de gigantes y cabezudos, esa colisión se evitó por una razón muy clara: la buena voluntad de ALCALÁ ENTIENDE, la asociación organizadora, que decidió ralentizar su recorrido para no entorpecer la otra actividad, a pesar de haber solicitado los permisos con antelación.

Desde la Plaza de los Cuatro Caños, alrededor de un centenar de personas —número que fue creciendo a lo largo del recorrido— tomaron las calles del centro histórico en una manifestación tan reivindicativa como festiva. Libreros, Mayor, y finalmente Santos Niños fueron el escenario de consignas, pancartas y tambores que hicieron latir fuerte al corazón diverso de Alcalá.


Una marcha con mensaje

Con el lema de este año “Somos la historia que no podrán borrar” encabezando la manifestación, los y las activistas pusieron el foco en la memoria y la resistencia de un colectivo que no se rinde. La Batucada que Entiende marcó el ritmo con energía, seguida por la delegación de CCOO con su bandera LGTBI —recientemente vandalizada— y una pancarta de cierre con mensaje político: “Contra la transfobia, contra la homofobia. Unidad de clase”.

Las consignas no dejaron indiferente a nadie: desde el ya clásico “Alcalá es diversidad, basta ya de violencia patriarcal” hasta otras más combativas como “Vox, escucha, tu odio es mi lucha” o las que recordaban la lucha desde los balcones, en cada casa, en cada barrio.


Políticos, sí. Apoyo institucional, no tanto

En el cortejo no faltaron figuras políticas de la izquierda local: la concejala socialista Blanca Ibarra; las ediles de Más Madrid Rosa Romero y Sara Escudero; David Cobo, de IU; y Manuel Ortiz por Verdes Equo. Pero más allá de su presencia simbólica, el manifiesto leído por ALCALÁ ENTIENDE fue especialmente crítico con la actitud del gobierno municipal: falta de apoyo, descoordinación, exclusión deliberada y una sospechosa contraprogramación con cabezudos a última hora que obligó a modificar los planes de una marcha legalmente registrada desde semanas atrás.

Y sin embargo, pese a las zancadillas, la marcha salió adelante. Porque cuando hay convicción, hasta los obstáculos acaban desfilando al ritmo de los tambores.


El testimonio que rompió el silencio

En la Plaza de los Santos Niños, ya sin cabezudos ni ruidos cruzados, se vivió uno de los momentos más potentes del día. Yulia, activista agredida brutalmente por su identidad a principios de año, compartió un discurso estremecedor, que puso voz al miedo, la rabia y la fuerza de quien ha decidido no callarse más. Su historia, su dolor, y su llamado a no ceder ni un paso atrás resonaron entre aplausos largos y ojos humedecidos.

“Yo no me voy a callar. y aunque esté harta de repetirme, seguiré hablando. porque si nos callamos, ganan ellos”, declaró.


Final feliz, con mucho que decir

Que la marcha del Orgullo no coincidiera finalmente con los gigantes no fue fruto del azar, ni del orden institucional, sino de una decisión consciente de quienes apuestan cada día por la convivencia y la visibilidad. Mientras el Ayuntamiento celebraba a bombo y platillo el “éxito rotundo” de su desfile festivo de cabezudos, fue la Asociación ALCALÁ ENTIENDE quien, con generosidad, evitó la colisión.

Porque, en el fondo, este Orgullo complutense no sólo ha sido una marcha. Ha sido una lección. De memoria, de respeto y de dignidad.

Y sobre todo, de que Alcalá sigue entendiendo… aunque algunos aún se empeñen en no escuchar.

Eso sí: cabe reconocer que, al menos públicamente, el concejal de Festejos Antonio Saldaña celebró la “convivencia” entre la manifestación y los cabezudos, agradeciendo la colaboración de la asociación convocante para evitar interferencias. Un gesto tardío, pero necesario, en una ciudad que,aunque a trompicones, sigue avanzando.

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