-
El gesto fúnebre que presentaba Pedro Sánchez en su comparecencia del jueves día 12 era el mejor resumen del final agónico que tendrá esta legislatura.
- Santiago López Legarda es un periodista alcalaíno que ha ejercido en diferentes medios nacionales.
Difícilmente podíamos imaginar que el líder socialista acabaría así después de haber llegado a La Moncloa merced a moción de censura provocada por los casos de corrupción que afectaron al Partido Popular. Hay que recordar en estos días sombríos que Sánchez sigue siendo el Jefe de Gobierno legítimo salido de las elecciones del 23 de julio de 2023. Es el Jefe de Gobierno legítimo, sí, pero se nos antoja imposible su determinación de llevar hasta el final el mandato obtenido hace dos años.
Lo que le ha pasado a Sánchez, dando por buena su explicación de que no sabía nada, es inconcebible: un Presidente de Gobierno que llega a La Moncloa enarbolando la bandera de la limpieza, de la transparencia de la lucha contra la corrupción se ve gravemente salpicado por las actividades corruptas de los dos hombres de su máxima confianza que puso al frente de la Secretaria de Organización del PSOE. Sin duda, estamos ante una de las peores crisis que ha sufrido el partido fundado por Pablo Iglesias en una taberna madrileña hace casi 150 años.
Sánchez pidió una y otra vez perdón a la ciudadanía. Pero eso no basta, tiene que someterse al juicio político de esa misma ciudadanía convocando elecciones o bien presentando una moción de confianza en el Congreso de los Diputados. En definitiva, si quiere seguir no tiene más camino que jugarse el todo por el todo. Y en cuanto a la dirección del Partido Socialista, tampoco basta una auditoría interna y una remodelación de la Ejecutiva. Tiene que dejar la dirección del partido en otras manos, quizá una comisión gestora que convoque un congreso extraordinario. Lo que ha pasado es de una gravedad excepcional y se necesitan medidas excepcionales para salir de este atolladero. Un atolladero que es el final de la carrera política de Sánchez y ahora lo que nos queda por ver es cómo gestiona ese final.
La corrupción ha sido posiblemente la peor lacra de la democracia española. Y ha afectado por igual a los dos grandes partidos que han estado al timón: socialistas y populares tienen poco que reprocharse entre ellos, tienen pocas lecciones que darse, porque militantes de ambos partidos han incurrido en estas prácticas, tanto para enriquecerse personalmente como para financiar ilegalmente el funcionamientos de ambas formaciones. Y decimos que esta es la peor lacra de la democracia porque la fe y la confianza de los ciudadanos en los valores de este régimen se tambalean cuando nos topamos con cosas tan impactantes comos las desveladas por la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil.
Pero es precisamente ahora, cuando crecen por todas partes movimientos políticos que defienden o justifican o proponen soluciones de gobierno autoritarias o dictatoriales, cuando tenemos que reafirmar nuestra convicción de que la democracia, el régimen de libertades, es el peor de los sistemas de gobierno…si exceptuamos a todos los demás, como dijo Churchill. Nunca una dictadura podrá ofrecer a la ciudadanía mejores soluciones para los problemas cotidianos que una democracia, aunque la ultraliberal Esperanza Aguirre haya dicho hace no muchos días que la dictadura franquista fue mejor que la Segunda República. ¿Mejor para quién? ¿Y cuál fue el precio que hubo que pagar en destrucción, años de hambre, fusilados, encarcelados y exiliados? No, las dictaduras niegan y pisotean la dignidad del ser humano, mientras que las democracias respetan y defienden y promueven esa dignidad.
Posiblemente no podremos acabar nunca con los casos de corrupción, por muchas medidas de control, de prevención y de castigo que se tomen. Ese es un dato con el que los ciudadanos tendremos que acudir a las urnas, sabiendo que cualquier candidato de cualquiera de las listas puede ser el hombre más honrado del mundo o el mayor corrupto en potencia. Tendremos que votar sabiendo que ni el Partido Socialista ni el Partido Popular, y casi seguro que ningún otro partido, pueden ofrecernos garantías suficientes en este terreno. ¿A qué aferrarnos, entonces? Quizá valga la pena recordar aquel mantra que repetía Julio Anguita: Programa, programa, programa. Porque las candidaturas están hechas todas del mismo material corruptible. Pero en los programas está la diferencia entre la búsqueda de una sociedad un poco más justa, un poco mejor, y el retroceso hacia una sociedad, como proponen los ultraliberales, en la que reine la ley de la selva.

















¡ Nuestro canal en Telegram! Si te ha interesado esta información, únete ahora a







Enhorabuena, Santiago, no se puede decir mejor.
Únicamente, si me permite una pequeña apostilla, haciendo un tanto de abogado del diablo, en lo relativo a los programas me gustaría recordar una frase, no sé si cínica o sincera, de Enrique Tierno Galván, cuando afirmó que los programas electorales estaban para no cumplirlos… justo lo que han venido haciendo todos los prtidos sin excepción desde hace muchos años.
Buen análisis Santiago, todo tiene solución en está vida menos la muerte
Cuidado, estimado Santiago.
«…la ultraliberal Esperanza Aguirre haya dicho hace no muchos días que la dictadura franquista fue mejor que la Segunda República. ¿Mejor para quién? ¿Y cuál fue el precio que hubo que pagar en destrucción, años de hambre, fusilados, encarcelados y exiliados? No, las dictaduras niegan y pisotean la dignidad del ser humano, mientras que las democracias respetan y defienden y promueven esa dignidad.»
Cierto es que, tras nuestra guerra civil, hubo hambre, fusilados, encarcelados y exiliados pero el hambre, excepto para los poderosos poderosísimos, fue para la mayoría de los españoles, de un lado y del otro.
¿Fusilados? En Alcalá, como en toda España, los hubo. Seguramente alguna persona lo fue siendo inocente, pero recuerdo a un familiar muy lejano que, ante las sucesivas denuncias de un alcalaíno republicano, de cuyo nombre no quiero acordarme para no nombrar a su familia actual, fue absuelto por los franquistas.
También recuerdo, estimado Santiago, a otra persona que, con datos del Archivo General Militar de Guadalajara que te resumo. La Guadalajara de España, a pocos kilómetros de nuestra Ciudad, no la Mejicana:
27/03/39 → Cayó el frente de Toledo. (Nota mía)
04/05/39 → Ingresó en prisión.
27/06/40 → Fue Condenado a muerte.
30/12/42 → Le fue conmutada la pena a 30 años.
07/06/43 → Le fue conmutada la pena a 20 años y un día y solicitó traslado a las Colonias Penitenciarias Militarizadas. Le destinaron a la de Montijo.
04/07/45 →Obtuvo la libertad condicional.
Durante su estancia en la Colonia Penitenciaria conoció a su novia, posterior esposa hasta su fallecimiento. Pero esto, estimado Santiago, no termino de entenderlo porque, según el ideario oficial, eran presos políticos. Si conoció a su novia, posterior esposa, estando preso, ¿se escapaba del presidio?, ¿lo permitió el régimen?
Todo es muy extraño porque un rojo, malo malísimo, en seis años obtuvo la libertad.
Lo cierto es que la persona de la que hablo, tras su liberación por los malos malísimos franquistas, tras ser condenado a muerte y liberado, tuvo su familia, vivió recordando el pasado como algo que ya pasó y, cosa rara rarísima, algún descenciente suyo obtuvo beca para ingresar, previo examen de ingreso, en las Universidades Laborales.
Las cosas que ocurrían en aquella época. A un hijo de un sangento rojo, condenado a muerte, no le se puso objeción alguna, si era aplicado, inteligente… para becarlo. Vale, ya sé que me dirá que fue para tener futuros obreros especializados del régimen, pero recuerde las manifestaciones de la ULA y de otras.
PD: Este hombre fue Sargento republicano. No huyó a Francia y asumió su responsabilidad. No entiendo por qué se tiene que honrar a los que eludieron su responsabilidad, si no había delitos de sangre, y les ponen placas en el suelo frente a las casas en la que residieron. ¿Por qué no se ponen esas placas frente a las casas en las que residieron los que se quedaron y asumieron su responsabilidad?
Bueno creo que, a pesar de los años, no aprendo.
Veo que el relato oficial, en el que le me da la impresión que usted se mantiene, sigue vigente, en contra de los que lo vivieron.
Los que lo vieron, que ya son muy pocos, poquísimos, porque eran niños, aún pueden recordar, a pesar de loa años y del alzeimer, quienes denunciaron por malicia, quienes prendieron fuego a edificios, quienes saquearon, y quienes se apropiaron de lo que no era suyo, en la II República.
Pero, como me decía el personaje al que he hecho referencia anteriormente.: «Aquello ya pasó»
Fue un sabio hombre. Fue mi padre.