- Residía en Torrejón de Ardoz, tenía 62 años y llevaba 10 trabajando en Alcalá de Henares.

«Mira su foto y dime si tenía aspecto de persona conflictiva o de qué». Un compañero de Isidro, el taxista asesinado el día 16 en Alcalá de Henares, muestra su imagen en el móvil. Un hombre con bigote que viste una camisa de cuadros y sonríe. Una foto que no ha sido publicada por expreso deseo de la familia. «Así era, un hombre bueno y sonriente que siempre quería ayudar».

Se había comprado su furgoneta expresamente para eso», prosigue su compañero. Isidro era propietario de una Volkswagen Caddy, un vehículo amplio que además estaba equipado con plataforma y adaptado para transportar a personas que tuviesen que utilizar silla de ruedas. Era el taxista al que llamaban las personas de movilidad reducida cuando necesitaban un vehículo para moverse.

«Nos ha sorprendido la cantidad de gente a la que conocía», apunta uno de los taxistas presentes en la concentración de condena que se convocó este jueves a las 13 horas en la plaza Miguel de Cervantes, frente al Ayuntamiento de Alcalá de Henares. Un acto al que no solamente acudió la mayoría de los 71 taxistas que operan en la ciudad, sino también compañeros de Madrid que quisieron protestar por el crimen y por la creciente inseguridad que denuncian en el gremio.
Incomprensible
Estupefacción es la palabra que mejor define el sentir de su entorno. Porque el asesinato de Isidro es, por el momento, una completa incógnita. Y es que el varón de 16 años que acabó con su vida a puñaladas no lo hizo para robarle dinero. De hecho, tras asestarle cinco navajazos, Isidro salió del vehículo gritando «me han matado» y el homicida permaneció en el coche sin hacer ningún tipo de movimiento. La misma actitud que mantuvo durante su detención, horas más tarde, después de que su propia madre lo delatase.
No se conoce el móvil del crimen. Lo que sí se conoce es el itinerario que realizaron, víctima y verdugo, durante los 97 minutos que duró la carrera. Algo más de hora y media rodando por Alcalá de Henares en busca de unos supuestos amigos del pasajero que eran los que le tenían que abonar la carrera, según le explicó el menor de edad a Isidro.
«Lo recogió aquí detrás, en la Avenida Reyes Católicos, y se dirigieron a una urbanización en la que teóricamente iba a aparecer una persona que iba a traerle el dinero para pagar la carrera. Pero allí no aparecía nadie», explican fuentes del taxi de Alcalá. En vistas de que no aparecía nadie, el joven dirigió la carrera a otro punto y luego a otro. Cuando Isidro vio que no tenía pinta de que fuese a aparecer nadie, decidió ayudar al pasajero.
«Le hizo un favor»
«Isidro le dijo que parecía que le habían engañado, que allí no venía nadie. Y que le iba a hacer el favor de quitar el taxímetro y llevarle donde le dijese, para ver si así podía cobrar la carrera. No hubo ningún tipo de forcejeo ni pelea. Llegados ya al Hospital Príncipe de Asturias, que era el último destino que ordenó el asesino, le asestó cinco puñaladas por detrás y alguna de ellas le afectó a órganos vitales como los pulmones.
No se sabe por qué lo mató, pero sí que Isidro le estaba ayudando a encontrar a esos amigos. Le mataron por tener buen corazón y querer hacer un favor», concluyen dichas fuentes presentes en la concentración.
Isidro vivía solo, no tenía hijos y no estaba casado. «Tiene un sobrino aquí en Alcalá que es el que nos ha pedido, por respeto al fallecido, que no se divulgue su rostro», piden los taxistas. De quien sí se conoce el aspecto es del presunto homicida, actualmente preso y a espera de pasar a disposición judicial.
Su foto fue difundida por los propios taxistas en sus numerosos canales de comunicación. Fue así como la imagen le habría llegado a la madre del supuesto asesino, que habría informado a las autoridades. La imagen difundida por redes sociales fue clave para la investigación. Los agentes de la Policía Local de Alcalá movieron sus hilos con diferentes entrevistas y consiguieron saber plenamente quién era. Pasaron los datos de su filiación y de su madre a sus compañeros de la investigación de la Policía Nacional. La madre del menor,oriundo de Miranda del Ebro, reside en la zona de los Reyes Católicos mientras que el padre vive en La Corrala, donde fue detenido.
Los problemas violentos del menor
Los funcionarios municipales conocían de sobra a este menor. «Había tenido problemas antes de tinte violento», señalan estas fuentes. Uno de sus últimos encontronazos fue en un evento en Torrejón de Ardoz, donde le echaron del lugar porque no estaba en condiciones. Ese es uno de los puntos claves del caso: el joven tenía adicción a los porros y eso pudo influir a la hora de cometer un crimen de tal violencia.
El menor no mostró nerviosismo en ningún momento. Su actitud de frialdad sorprendió en gran manera a los investigadores. Una actitud que repitió durante la más de hora y media que tuvo dando vueltas a Isidro, un trabajador del taxi agradable y educado que no había tenido ningún altercado en sus años de servicio. Torrejón de Ardoz (municipio donde vivia la víctima) y Alcalá de Henares se han hermanado en este dolor.


















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